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(Especial Inocentes «Un Comino») La finca: esa inversión de dos alegrías

Al colombiano en general, pero especialmente al paisa promedio, se le metió en la cabeza como un tatuaje que tiene que tener finca; que no es nadie si no tiene una tierrita propia con portada, manguita, árboles frutales, piscina, rocola, kiosco, asador, cancha polideportiva y muchas, muchas camas, c

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Redacción IFM
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(Especial Inocentes «Un Comino») La finca: esa inversión de dos alegrías

Al colombiano en general, pero especialmente al paisa promedio, se le metió en la cabeza como un tatuaje que tiene que tener finca; que no es nadie si no tiene una tierrita propia con portada, manguita, árboles frutales, piscina, rocola, kiosco, asador, cancha polideportiva y muchas, muchas camas, catres y camarotes para invitar a los familiares y amigos “a temperar”, porque de qué sirve comprar la finca si nadie va a ir a ver lo boyante, pujante y “echao pa´lante hijuemadre” que es usted. Quieren revivir esa bucólica vida de sus ancestros montañeros o sabaneros, que vivían y trabajaban la tierra con sus vaquitas, cultivitos y agüitas que les daban esa vida tan ensoñadora… hasta hace 50 años.

Porque ahí parte la primera gran diferencia, amigo comprador. Resulta pues que usted se mete en la que cree es una inversión en una finca divina que vio en esas revistas gratuitas que exhiben hermosas propiedades listas para el ocio y el esparcimiento con la gente que más queremos. Metió sus ahorros (o se endeudó hasta dos generaciones adelante) en la soñada finca de recreo, con naranjitas y limones, guayabas para el guaro y una hermosa y reluciente piscina esperando por lindas sobrinas, hijas de amigos, mozas, novias; el chapoteo de hijos propios y las chanzas de los amigotes. Una belleza.

Y empieza el perifoneo: “ve, compré una finquita, para que vayás con la familia, ole”. “Muchachos, ahí está la finca a la orden”. “Niños, el fin de semana para la finca”… Y el otro, y el otro.

Porque, qué remordimiento no ir a la finca este fin de semana después de semejante inversión, o en Semana Santa, o en las vacaciones, en los puentes. Mejor dicho, cualquier día de descanso. Pero, ¿cómo vamos a ir solos a mirarnos las caras?Ah, no, no. Amigos con sus novias / esposas / mozas / hijos / tías / suegras / primos y hasta el abuelo en silla de ruedas van a parar a la finca suya.

“¿Qué llevamos?”. Le preguntan los visitantes como un santo y seña. “No, pues nada, allá hay de todo”, dice usted con pena. Y en dos días, el mercado de 700 mil pesos se fue como por entre un tubo… digestivo. Y esta gente no hace vaca sino para el guaro. Tapan los baños, desvencijan la cama, se mean en la piscina, rompen el paño del billar, queman la hamaca y no lavan un plato. Tan bueno.

Al cabo de un tiempo, su mujer está hasta las orejas de lavar, tender camas y atender gente, porque, raro, los que van casi siempre son los más conchudos de su largo y ancho combo. Los hijos ya no quieren volver a la misma parte cada ocho días, el “mayordueño” lo tiene boleteado con las cuentas del jardinero. El del mantenimiento de la piscina se frota las manos cada vez que usted lo llama porque le robaron el motor. Ya tiene tarjeta de puntos del estanquillo de tanto comprarle trago a los amigos. Le mandaron calendario y CD de la empresa de fertilizantes para los tres palitos y dos malezas que tiene sembrados. El pasto lo quemó la sequía y hay que renovarlo todo. El vecino corrió la cerca al escondido y lo tiene citado en la inspección del pueblo para que arreglen unos linderos y una servidumbre. Una vaca se cagó en el tanque de agua, y ahora usted no se baña sino que se abona… Y todo así, tan chévere.

Las fincas también son el cementerio de todo lo viejito de la casa. Allá va a parar la vajilla despicada e incompleta, los tres vasos de mermelada y los ocho de una colección de tapitas de gaseosa, el juego de sala desvencijado y motoso, las camas con el colchón que vieron nacer a la más viejita de la casa, los relojes de publicidad y hasta un bicicleta que nadie usa y vive el sueño de los oxidados.

Si la finca es de tierra caliente, súmele el zancudero y el aire acondicionado que debe ser un ingrediente sine qua non, o termina confinado debajo de un ventilador viendo todo eso tan lindo que tiene, que nadie quiere ir y que qué pereza salir a recorrerlo con ese calor. Si en cambio la tierrita queda en tierra fría, es como si le dieran la casa por cárcel. A las 5:00 p.m., ya encerrado, renruanado, acobijado y viendo el mismo Netflix que podría ver en la comodidad de la ciudad, sin congelarse, sin tener que meterle palitos a la verraca chimenea y sin estar pensando por dónde es que se filtra el maldito chiflón. Toda una delicia.

Su mujer le dice que usted no compró una finca sino un club para sus amigotes. Usted le dice que la familia de ella también va y todos tragan. Ella le dice que entonces vuelva usted solo con la moza si es tan verraco… y la finca termina convertida en un hermoso agujero negro que no produce sino gastos y puterías.

No queda sino reunir el guaro que sobró, coger la única guayabita que no está podrida y sentarse a beber en el corredor mientras ve llover y esperar la siguiente horda de invitados que “pasábamos por aquí y entramos a saludar”… y a los tres días no se han ido.

Acuérdese amigo del dicho, “es mejor tener amigos que plata”… Y si encima tienen finca y plata, mucho mejor. Usted va, parrandea, duerme, come y bebe gratis y al otro le caen las cuentas. O alquílela, para que se la vuelvan mierda y se le vaya la plata que ganó arreglándola. O alquílela para que coja mala fama entre los propietarios vecinos pues se la termina dejando barata a unos manes de una cuadra de Manrique que se trastean con todo el aparataje y juguetes por si hay tropel.

La finca es como las sociedades, de dos alegrías. Cuando se compran y cuando se venden. Y lo mejor de ellas es cuando no es suya ni tiene que sufrir por el agua, el mayordomo, la sequía, la inundación, el perro, el gato, el loro y la mujer jodiendo por todo. Y si se separa, rece para que no le toque quedarse con ella (ni con la finca, ni con la señora).

El especial del día de los Inocentes en IFMNOTICIAS estará a cargo de «Un Comino» – ifm noticias

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