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(ESPECIAL) «El Uribe que yo conozco»: Capítulo 12, por Pedro Miguel Estrada Londoño

En esta entrega del libro «El Uribe que yo conozco», usted podrá leer el capítulo 12 titulado «La personalidad del líder que transformó a Colombia».

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Redacción IFM
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(ESPECIAL) «El Uribe que yo conozco»: Capítulo 12, por Pedro Miguel Estrada Londoño

IFMNOTICIAS.COM publica con autorización el capítulo 12 del libro «El Uribe que yo conozco», una obra de compilación de la senadora Paola Holguín y del representante Juan Espinal, en el que se presentan diferentes testimonios sobre la vida e historia del expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez.

Los 29 capítulos de esta obra fueron escritos por diferentes personalidades de la vida pública nacional e internacional que conocen al expresidente Uribe. En él, usted puede encontrar anécdotas, historias, relatos y episodios inéditos.

En esta entrega del libro «El Uribe que yo conozco», usted podrá leer el capítulo 12 titulado «La personalidad del líder que transformó a Colombia», escrito por el presidente de Compañía de Empaques Pedro Miguel Estrada Londoño. A continuación, se transcribe el texto mencionado:

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LA PERSONALIDAD DEL LÍDER QUE TRANSFORMÓ A COLOMBIA

Por: Pedro Miguel Estrada Londoño, Presidente de Compañía de Empaques.

Mi relación con el presidente Uribe tiene ya casi 20 años de trayectoria. Aunque no puedo decir que tuve una relación cercana con él antes de llegar a su primer período como presidente, durante su mandato construimos una estrecha amistad que terminó por trascender su Presidencia y que aún hoy después de más de 10 años de haber culminado su segundo período presidencial continua más vigente que nunca.

En todos estos años siempre hay algo que me ha llamado poderosamente la atención, y es la diferencia entre la personalidad que proyectan los medios de comunicación sobre el Presidente y la imagen que se lleva uno al tratar de manera personal con él. Su personalidad es probablemente una de las razones por la cual terminamos por construir una amistad tan valiosa y que siempre ha tenido como factor determinante un rasgo que nos une a ambos y es el amor por Colombia.

Detrás de ese gran líder que ha sido Álvaro Uribe hay una persona que se asemeja más a un ciudadano del común que a una figura presidencial, por su sencillez, trasparencia y cercanía. He tenido la oportunidad de compartir con él en reuniones de diversa índole, desde encuentros que podríamos llamar entre amigos hasta conferencias de Estado con altas dignidades. Es sorprendente ver cómo el Presidente tiene un trato igual de humano con absolutamente todas las personas que lo rodean, independiente del contexto y estatura pública. Esa humildad que lo caracteriza es algo que todos sus amigos le admiramos profundamente.

Su transparencia es otro de esos rasgos que llaman poderosamente la atención. En múltiples ocasiones en que hemos estado juntos y cuando por cualquier motivo le entra una llamada a su celular he notado como acostumbra responder el teléfono y ponerlo en alta voz, permitiendo que todas las personas que están a su alrededor escuchen su conversación como si diera siempre por sentado que son de dominio público. Una vez íbamos en su auto camino hacia una reunión en el Congreso y tuvo este gesto espontáneo, frente al que no me aguanté más y tuve que preguntarle por qué lo hacía. Él me respondió en su tono cotidiano unas palabras como “mijo, tengo el mismo teléfono desde hace muchos años y lo mantienen chuzado, ¿qué tengo que esconder?”

Hablar de las cualidades humanas del presidente Uribe sin mencionar su gran capacidad intelectual y de trabajo constante e incansable por Colombia, sería hacerle una injusticia. En momentos difíciles del país, en los que he tenido la oportunidad de intercambiar ideas con él, siempre me ha sorprendido su capacidad de mirar y proyectar escenarios posibles a horizontes de tiempo que muy pocos líderes en Colombia he visto hacer. Esa gran capacidad intelectual es quizás una de las cosas que más le deben envidiar sus rivales, ya que después de tantos años sus ideas siguen vigentes mientras que la mayoría de líderes políticos contemporáneos ha pasado al olvido.

Por último, más allá de su condición humana y su liderazgo visionario, el Presidente tiene un rasgo que el país entero reconoce en él y son sus convicciones profundas. Son estas ideas en gran parte las que lo han llevado a hacer cosas que en un momento se pensaban inimaginables, como que un expresidente de la Republica decidiera lanzarse de vuelta al Senado para hacerle contrapeso y enfrentar una amenaza para el país, como lo terminó haciendo en el 2014. Yo personalmente, fui una de esas voces que como amigo le sugerí que no lo hiciera y hoy afortunadamente puedo decir que estaba equivocado, que las convicciones del Presidente eran las correctas y que la labor que ha desempeñado en el Senado desde entonces ha sido de gran valor para el país.

Por todo esto y cientos de ejemplos más que me quedan imposibles de mencionar en este espacio le digo: “¡Gracias Presidente; siempre encontrará en mí una amistad incondicional, así como es su amor por Colombia!”.

Fin del capítulo.

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