(EN CONTEXTO) Terremoto de 7,4 grados. Geólogo Oswaldo Ordoñez explica su origen, sus efectos y los riesgos que enfrenta Colombia
El geólogo y profesor de la Universidad Nacional Oswaldo Ordóñez explicó en IFM Noticias los factores que determinaron el terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia, ocurrido a unos 100 kilómetros de profundidad por la ruptura de la placa de Nazca. El experto aclaró las diferencias entre magnitud e intensidad, explicó por qué algunas edificaciones colapsaron mientras otras resistieron y entregó recomendaciones para reducir los riesgos ante futuros movimientos sísmicos.
Un terremoto diferente por su profundidad y origen
Más de 24 horas después del terremoto que golpeó a varias regiones de Colombia, el geólogo Oswaldo Ordóñez entregó en el programa En Contexto, de IFM Noticias, una explicación técnica sobre las características del fenómeno y sus efectos sobre el territorio nacional.
Según el profesor de la Universidad Nacional, una de las particularidades del sismo está relacionada con su profundidad. El movimiento se originó aproximadamente a 100 kilómetros bajo la superficie, una profundidad considerablemente mayor a la de muchos de los terremotos que suelen sentirse en Colombia y que se producen dentro de la corteza terrestre.
Ordóñez explicó que el fenómeno está relacionado con la placa de Nazca, que se introduce por debajo de los Andes a una velocidad estimada de entre cinco y ocho centímetros por año. La hipótesis planteada por el Servicio Geológico de Estados Unidos apunta a una ruptura dentro de esa placa como origen de la liberación de energía que produjo el terremoto.
Esta característica también permite entender la duración del movimiento. El experto estimó que el sismo pudo haber tenido una duración cercana a un minuto y medio, un periodo excepcionalmente prolongado frente a los movimientos que normalmente duran entre 20 y 30 segundos.
La explicación está relacionada con las condiciones existentes a esa profundidad. Ordóñez señaló que las altas temperaturas y presiones hacen que las rocas tengan un comportamiento más plástico. En ese contexto, la liberación de energía puede prolongarse mientras ocurre la ruptura de la placa.
Magnitud e intensidad no significan lo mismo
Uno de los puntos centrales de la explicación del geólogo fue la diferencia entre magnitud e intensidad. La magnitud de 7,4 corresponde a la energía liberada por el terremoto y es la misma independientemente del lugar donde se mida.
La intensidad, en cambio, describe cómo esa energía se manifiesta en un sitio determinado. Por esa razón, los efectos no fueron iguales en San José del Palmar, Cali, Pereira, Manizales, Medellín u otras zonas del país.
La distancia, las características geológicas del terreno y la calidad de las construcciones determinan buena parte de las diferencias. Las ondas sísmicas pueden amplificarse dependiendo del tipo de suelo y de los materiales sobre los cuales están construidas las edificaciones.
Ordóñez explicó además que los terremotos generan diferentes tipos de ondas. Las ondas P son las primeras en llegar y producen el movimiento inicial, mientras que las ondas S generan movimientos de corte. A estas se suman las ondas superficiales, responsables de movimientos más amplios que pueden provocar desplazamientos y daños importantes en las estructuras.
El comportamiento de los edificios depende precisamente de su capacidad para soportar esas fuerzas. Las construcciones diseñadas bajo criterios de sismorresistencia pueden moverse durante un terremoto sin necesariamente colapsar.
Las edificaciones fueron sometidas a una prueba real
Los videos registrados durante el terremoto permitieron observar cómo algunas estructuras se desplazaron considerablemente antes de recuperar su posición, mientras otras terminaron colapsando. Para Ordóñez, estas imágenes muestran la importancia del diseño estructural y del cumplimiento de las normas de construcción.
El experto destacó que en Antioquia, particularmente en Medellín y el Valle de Aburrá, numerosas edificaciones soportaron el movimiento sin presentar daños estructurales graves. A su juicio, esto constituye una evidencia de que las normas y los criterios de construcción sismorresistente han permitido mejorar la capacidad de respuesta de los edificios.
Sin embargo, también llamó la atención sobre las construcciones antiguas, muchas de las cuales no fueron diseñadas bajo las normas actuales. El Hospital Universitario del Valle fue citado como ejemplo de una estructura antigua que sufrió daños durante el terremoto.
Ordóñez explicó que las edificaciones antiguas pueden presentar mayores dificultades frente a movimientos sísmicos, especialmente cuando tienen varios pisos y fueron construidas con criterios estructurales diferentes a los actuales. También señaló que iglesias y otras edificaciones tradicionales suelen presentar vulnerabilidades particulares.
El geólogo insistió en que la revisión de las estructuras después de un terremoto es fundamental. Columnas, vigas, cimentaciones y posibles asentamientos deben ser evaluados antes de que las personas regresen a edificaciones que hayan sufrido daños.
No es posible predecir cuándo ocurrirá un terremoto
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la circulación de mensajes falsos que anunciaban nuevas réplicas a horas específicas. Ordóñez fue enfático en señalar que los terremotos no pueden predecirse con exactitud.
Los científicos pueden establecer zonas de amenaza y estudiar las características tectónicas de determinadas regiones, pero no pueden determinar de antemano el día, la hora, la magnitud o la cantidad de réplicas que tendrá un terremoto.
El especialista explicó que Colombia registra diariamente decenas de pequeños movimientos sísmicos que generalmente no son percibidos por la población. Estos movimientos forman parte de la dinámica permanente de las placas tectónicas.
También descartó que el terremoto haya sido provocado por actividad humana, como el fracking. Explicó que las actividades realizadas por el ser humano se desarrollan a profundidades muy inferiores a aquellas en las que ocurrió este terremoto y no tienen una escala comparable con la dinámica de las placas tectónicas.
Ordóñez también aclaró la relación entre el terremoto y la actividad del volcán Puracé. Ambos fenómenos están vinculados a la subducción de la placa de Nazca, pero son procesos independientes. El terremoto no fue provocado por la actividad volcánica ni el volcán se activó como consecuencia directa del sismo.
Finalmente, el geólogo recomendó a los ciudadanos conocer las condiciones de las edificaciones donde viven, revisar posibles daños estructurales y exigir certificaciones de sismorresistencia al adquirir una vivienda. También llamó a fortalecer la microzonificación sísmica de las ciudades para conocer cómo responden los diferentes tipos de suelo ante un terremoto.
Ante un nuevo movimiento, recomendó evitar ascensores y escaleras durante la fase inicial del sismo y buscar lugares estructuralmente seguros dentro de la vivienda. La preparación, el cumplimiento de las normas y la responsabilidad de constructores, autoridades y propietarios, sostuvo, son elementos esenciales para reducir las consecuencias de futuros terremotos.
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