S&P bajó la nota a Colombia y advirtió presión fiscal sostenida con déficit y deuda en aumento
Standard & Poor's redujo la calificación crediticia de Colombia a largo plazo en moneda extranjera de ‘BB’ a ‘BB-’.
La medida se da en un escenario marcado por desequilibrios fiscales persistentes, aumento del endeudamiento y cambios en la previsibilidad de la política económica.La decisión fue anunciada el 8 de abril y se sustenta en proyecciones que anticipan déficits elevados durante los próximos años.
De acuerdo con el informe, el país enfrentaría una trayectoria fiscal con dificultades para corregir el desbalance entre ingresos y gastos. La agencia prevé que el déficit del gobierno general alcance el 5,6% del PIB en 2026, luego de ubicarse en 5,3% en 2025, y que se mantenga en niveles cercanos al 4,8% entre 2027 y 2029. Estas cifras reflejan un comportamiento sostenido que, según el análisis, limita la capacidad de ajuste en el mediano plazo.
El documento también hace referencia a factores que inciden en este deterioro, entre ellos el incremento del gasto público, ingresos por debajo de lo proyectado y obstáculos para la aprobación de reformas tributarias. A esto se suma la suspensión de la regla fiscal, señalada como un elemento que ha afectado la credibilidad del marco institucional, junto con la elaboración de presupuestos sustentados en fuentes de financiación que no se concretaron en el Congreso.
En paralelo, la agencia proyecta un incremento en la deuda pública. Según sus estimaciones, la deuda neta del país pasaría de 60,4% del PIB en 2025 a cerca de 66% en 2029. Este aumento está relacionado con los déficits acumulados, así como con variables como la depreciación de la moneda y los mecanismos de indexación de la deuda.
Otro de los puntos señalados en el informe es el costo del servicio de la deuda. Standard & Poor's estima que los intereses representarían en promedio el 12,3% de los ingresos del Gobierno entre 2026 y 2029, lo que reduce el margen disponible para otros rubros del presupuesto. Esta presión se suma al uso de instrumentos de deuda a corto plazo, una estrategia que, según la calificadora, podría aumentar la exposición a cambios en las condiciones financieras internacionales.
En el frente macroeconómico, las proyecciones apuntan a un crecimiento moderado. El producto interno bruto registraría una expansión de 2,5% en 2026, ligeramente inferior al 2,6% estimado para 2025. Aunque el consumo seguiría siendo uno de los principales motores de la economía, la inversión mantiene un comportamiento rezagado.
La inflación también aparece como un factor relevante en el análisis. Tras ubicarse en 5,3% en febrero de 2026, se espera que promedie 5,9% durante el año y que solo retorne al rango objetivo hacia 2029. En este contexto, se anticipa la continuidad de una política monetaria restrictiva con tasas de interés elevadas.
Pese a la rebaja en la calificación, la perspectiva se mantiene estable. No obstante, la agencia advierte que una desviación mayor en las cuentas fiscales, un incremento en la deuda externa o un deterioro adicional en la credibilidad institucional podrían derivar en nuevas modificaciones en la nota del país.

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