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La FIFA cancela su plan de vender participaciones del Mundial tras la rebelión del fútbol europeo

La FIFA renunció a su proyecto de abrir el Mundial al capital privado, una iniciativa valorada en 20.000 millones de dólares que desató una amenaza de boicot de las federaciones europeas y el rechazo de las confederaciones de América y Asia. El presidente Gianni Infantino anunció la marcha atrás el viernes, en medio de renuncias internas y una de las mayores crisis de gobernanza del organismo en años.

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La FIFA cancela su plan de vender participaciones del Mundial tras la rebelión del fútbol europeo
Foto: Archivo

La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) desistió de su plan para vender participaciones minoritarias del Mundial a inversores privados, apenas días después de haberlo presentado. El presidente del organismo, Gianni Infantino, comunicó la decisión el viernes 31 de julio mediante un comunicado oficial, tras un aluvión de críticas de aficionados, federaciones y de la propia estructura interna de la entidad.

El proyecto, anunciado el martes, contemplaba la creación de una filial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), que habría concentrado los derechos comerciales del organismo —televisión, patrocinio, venta de entradas y licencias— junto con la operación de sus torneos. La FIFA aspiraba a captar hasta 4.200 millones de dólares de inversores externos mediante la venta de participaciones minoritarias y sin control en esa sociedad, tasada en unos 20.000 millones de dólares.

La reacción no se hizo esperar. La UEFA, que agrupa a las federaciones europeas, convocó una reunión de urgencia y sus miembros votaron de forma unánime boicotear todas las competiciones de la FIFA si el plan seguía adelante. La medida habría dejado fuera de los Mundiales masculino y femenino a potencias como Alemania, Francia, Inglaterra y España, actual campeona del mundo. El organismo europeo advirtió que "el alma y la gobernanza" del fútbol estaban en riesgo.

El rechazo se extendió con rapidez a otras regiones. La Concacaf, que reúne a las federaciones de América del Norte, Central y el Caribe, y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) también manifestaron su oposición, lo que dejó al presidente sin respaldo suficiente para sostener la iniciativa.

En su comunicado, Infantino justificó la retirada. "Tras haber escuchado atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que el proyecto ha creado divisiones de una naturaleza que, con independencia del nivel de apoyo, ya no responden al objetivo fijado en un primer momento", señaló el dirigente.

La crisis también tuvo consecuencias dentro de la organización. El asesor principal de Infantino, Carlos Cordeiro, presentó su renuncia con efecto inmediato y calificó la propuesta como "un mal negocio para el fútbol". El director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, sostuvo que el personal había sido "engañado" y describió la iniciativa como "el proyecto de una sola persona".

El episodio expone las tensiones entre la dirección de la FIFA y las confederaciones que sostienen la competición más seguida del planeta. El Mundial masculino de 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, quedó en el centro de un pulso por el control económico y la gobernanza del fútbol. Con la cancelación del plan, el organismo evitó una fractura sin precedentes, aunque el desgaste institucional y las renuncias dejan abierta la discusión sobre el rumbo financiero de la entidad y el peso de su presidencia en las grandes decisiones.

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