(DENUNCIA) Se aproxima crisis en Afinia. EPM no rentabiliza su inversión y solo da pérdidas. Alcalde oculta la verdad de lo que allí ocurre. Fue un mal negocio dice Alfredo Ramos
El concejal de Medellín le abrió los ojos a Medellín sobre lo que ya muchos habían advertido. AFINIA es un mal negocio para Empresas Públicas de Medellín y aunque el Alcalde Daniel Quintero ha querido mostrar lo contrario desde el discurso, la realidad está demostrando que lo que se había previsto,

El concejal de Medellín le abrió los ojos a Medellín sobre lo que ya muchos habían advertido. AFINIA es un mal negocio para Empresas Públicas de Medellín y aunque el Alcalde Daniel Quintero ha querido mostrar lo contrario desde el discurso, la realidad está demostrando que lo que se había previsto, en efecto está ocurriendo.
Durante varios años EPM le «sacó el cuerpo» a meterse en el negocio de llevar electricidad, gestionar y mantener las redes; y administrar el negocio de la distribución de energía en la Costa Atlántica.
La razón era clara. Todos los análisis de riesgo y de proyecciones, arrojaba resultados de esos estudios, muy negativos al punto que la conclusión siempre fue la misma: es un mal negocio.
Empresas Públicas de Medellín, siempre había sido invitado para que planteara soluciones para la costa con el ánimo que fuera la empresa que asumiera el negocio desde antes que los españoles lo hicieran con ElectriCaribe. Nunca EPM cayó en ese error porque cada vez que hacía estudios, proyecciones y análisis de riesgo, el resultado volvía a ser el mismo.
Cuando Luis Pérez construyó en tierras de la Guajira el primer parque de energía eólica del país; se creía que se había dado un paso importante en tratar de que fuera EPM el encargado de la electricidad en el Caribe. Pero esa ilusión costeña se difuminó con el tiempo y los hechos mostraron que EPM no tenía interés alguno.
Así se pueden contar decenas de acercamientos, propuestas, invitaciones e intentos de negociación a lo largo de por lo menos cuatro presidentes del País y recordando que dos de ellos tuvieron dos períodos. Así que puede saberse el nivel de desconfianza y desinterés de EPM en acercarse al Caribe.
Desde entonces, ya se hablaba de diferentes esquemas de riesgo que incluía, entre otras variables, la cultura costeña del no pago, la dificultad de la cobertura de poblaciones distantes con muy pocos habitantes, lo que terminaría siendo más costosa la inversión en la creación de la red y el mantenimiento que lo que sería el recaudo.
Esto se demostró cada que una empresa asumía el negocio. El último fue Electricaribe, una empresa que no solo contaba con el músculo financiero europeo sino con la experiencia de los españoles. Pero ni ellos pudieron. La empresa terminó desangrándose y perdiendo todo lo que había invertido. Nunca pudo ser viable.
La gestión eléctrica en la Costa Caribe Colombiana, se convirtió en un dolor de cabeza para el presidente Iván Duque. Todo indicaba en los estudios que le tocaría al Estado Colombiano asumir el problema, subsidiar la electricidad o mejor, regalarla porque no había interesados en el mercado.
En algún momento desde el Ministerio de Minas y Energía, alguien encontró un proyecto planteado hace más de una década, que mostraba una posibilidad viable de varias iniciativas propuestas. Entre las que se planteaban estaba, inclusive, dejar que fueran los municipios quienes pudieran crear sus propias empresas de energía, pero esto ya había sido probado con un rotundo fracaso, pero la viable estaba en subdividir la costa a la luz del negocio e incluir capitales que podrían resultar importantes y así entregar a varias empresas.
Se trataba de un modelo de disección y olvidar el tema de la Región Caribe y subdividirla en subregiones de atractivo mercado para optimizar la inversión. Esto estaría acompañado de acciones de soporte por parte del gobierno en temas impositivos y de apoyo a la inversión en caso de ser necesario que los interesados, necesitaran solicitar empréstitos para cumplir con las metas de inversión.
Esta iniciativa se puso en práctica y nuevamente se invitó a varios inversores. EPM nuevamente rechazó la invitación. Estaba en ese momento como alcalde Federico Gutiérrez y de Gerente Jorge Londoño de La Cuesta.
El tiempo para el presidente Iván Duque y su equipo de Minas y Energía se acababa. Ya tenía fecha de fin de operaciones la traumática ElectriCaribe y es justo cuando en las elecciones resulta elegido Daniel Quintero.
El plan del Alcalde tenía entre otras necesidades, la manera de demostrar que proyectos que venían en marcha, tuvieran su sello. Estos proyectos de gran envergadura, necesitaban obligatoriamente, el visto bueno y apoyo económico del Gobierno Nacional y cuyas solicitudes, estaban solicitadas, pero engabetadas por lo que su realización no estaba segura.
Es cuando Iván Duque y Daniel Quintero, llegan a un acuerdo transaccional basado en el chantaje que el mandatario local, termina hábilmente ejerciendo sobre el presidente Duque: Medellín y EPM le ayudan con el problema de ElectriCaribe y crea una empresa que asuma la gestión eléctrica de parte de la Costa, siempre y cuando el Gobierno Nacional, desempantane temas como el del Metro de la 80 y otros que quedaron plantados para cobrar a futuro.
Pese a las advertencias técnicas, de viabilidad, de análisis financiero, fue Daniel Quintero, Alcalde de Medellín quien tomó la decisión, luego de una serie de promesas transaccionales y desconociendo las recomendaciones; el que se lanzó por el denominado proyecto hasta ese momento llamado CaribeMar y que terminó consolidándose en una empresa filial a EPM llamada AFINIA.
En repetidas ocasiones el Alcalde en su interés por hacer creer y dar una verdad propia que contradice la evidencia, decía que AFINIA sería un excelente negocio para Medellín y que muy rápidamente esta empresa podría recibir ganancias.
Las palabras de Daniel Quintero, terminaron reflejándose una vez mas como retórica sin fundamento, pues como demostró el Concejal de Medellín, Alfredo Ramos, «en solo gres meses, EPM ha perdido $103.603 millones de pesos con AFINIA y enfatiza en lo ya advertido, que esta empresa terminaría siendo «un desangre financiero» mientras que lo plasmado en los mapas de riesgos realizados, se está cumpliendo a rajatabla.
Señala el concejal Ramos que Quintero dijo en entrevista la FM el 14 de abril «una de las tantas mentiras diarias que suele cacarear: decía que Afinia en pocos meses ya daba utilidades. Nada diferente se espera de la mitomanía, que no se sonroja para mentir»
El Concejal en sus estudios, confirmó lo que por años se advertía sobre tres preocupaciones como que los «costos de energía son mayores a ingresos» que «no castigaron cartera en 2020»; y que las «cuentas de servicios vencidas a más de 60 días suman $1,06 billones», por cuenta de la falta de cultura de pago y la propia idiosincracia costeña.

En su intervención en el Concejo, Ramos demostró el desastre financiero que comenzó a producirse en AFINIA y que no es cierto que ofreciera las ganancias que Quintero prometió. Es más, revela cifras que se acercan a las proyecciones negativas del peor escenario plantado por años de estudios sobre lo que significaría ese negocio.
Entre tanto, EPM a través de AFINIA debe cumplir con su plan de inversiones, que en su primera etapa alcanza los 5 billones de pesos para poder extender las redes y mantener las existentes, mientras debe buscar avanzar en el cambio de actitud de los usuarios en su cultura de pago, que no es compatible con la exigencia de un servicio excelente.
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