domingo, enero 16, 2022
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Del júbilo al arrepentimiento, 1 de enero de 1959

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón.

Al comienzo de cada año, los defensores de la libertad recordamos una fecha trágica para un pueblo fuerte, trabajador y orgulloso de sus raíces, quienes el 1 de enero de 1959, cayeron mediante trampas bajo la dictadura más cruel y autoritaria que ha vivido todo el continente americano. Cuba paso de ser una isla paradisiaca e inmensamente rica a ser un país pobre en donde sus ciudadanos solo sobreviven por las migajas que les tiran sus insensibles amos.

Los aduladores de los hermanos Castro y defensores de oficio de la doctrina más asesina de la historia, desconocen que la Cuba antes de la llegada de “Los Barbudos” era un país con una calidad de vida muy superior a la de sus hermanos en el continente, estando al nivel de Estados Unidos y Canadá. Cuando en Colombia festejábamos con la llegada de la televisión, gracias a un dictador, Gustavo Rojas Pinilla, en Cuba, tenían la red de televisión pública más grande de Iberoamérica y a color [1]; cuando en Colombia nos deleitábamos con solo unas pocas horas de radio en vivo al día, en Cuba se contaba más estaciones de radio per cápita que en los Estados Unidos y con los centros de grabación de música más imponentes del continente; mientras que en Colombia la comunicación telefónica era prácticamente desconocida, en Cuba se contaba con telefonía sin la necesidad de operadores incluso antes que en los Estados Unidos; mientras en Colombia analizábamos como cruzar el alto de la Línea para llegar de los llanos orientales a Bogotá, -solo logrado en el año 2021-, Cuba tenían la red de ferrocarriles más grande de centro américa, incluso, la primera línea férrea del imperio español, no fue en España, fue el tren cañero de Cuba.

Pero no solamente se hablaba en términos materiales, la cultura, las artes, la ciencia y la tecnología estaban a la vanguardia mundial[2], incluso cubanos que viajaban a la otra potencia de Iberoamérica, Argentina, lo consideraban un país atrasado. Dicho esto, se desnuda el “gran logro” de la Revolución en materia de salud y educación; ambos temas son solamente un sofisma de distracción, debido a que antes de los Castro, Cuba ya contaba con uno de los mejores niveles de salud pública del mundo entero; el analfabetismo era uno de los más bajos del continente y los niveles de desempleo eran supremamente bajos.

Pero las personas que nacieron y crecieron dentro de esa abundancia, compraron los discursos de la desigualdad y que no era tolerable que dentro de un país rico, se tuvieran provincias pobres; que al ser gobernados por un dictador, Fulgencio Batista, no tenían libertad alguna y que la corrupción de los mandatarios era más que suficiente para creer que todo lo que había era malo y se requería de una transformación radical del modelo del país. Fue allí en donde un grupo de desadaptados resentidos y otros idealistas mal informados e irresponsables, emprendieron la misión de tomar esos sentimientos de inconformidad y explotarlos hasta el fin mediante un discurso fácil de entender, si a eso se le agrega que los líderes eran personas altamente educadas y carismáticas, se creó un aura de valientes luchadores que fueron capaces de combinar la fuerza de su discurso con la acción de tomar las armas en la búsqueda del objetivo, lo que para muchos fue un acontecimiento digno de seguir en la isla.

Dentro de los comandantes de esa revolución habían idealistas anarquistas, que eran abiertamente anticomunistas, los cuales fueron traicionados por otros miembros altamente adoctrinados dentro del comunismo y el otrora desarrollo, quedó detenido en el tiempo, hasta el punto que la Habana de hoy, en lo único que cambia de la Habana de hace 63 años, es que sus edificios ya no son relucientes y sus autos ya no son nuevos; hoy la inclemencia del tiempo y del sol caribeño tiene desteñidas las fachadas, los huracanes deterioraron las estructuras y los vehículos siguen siendo modelo 60 y están destartalados, solo ruedan gracias al contrabando de piezas que provienen de ese «monstruo» capitalista que los Castro se empeñan en destruir.

TODOS los cubanos participaron en el desastre de su país, le entregaron en bandeja de plata el futuro de la nación a un lobo vestido con piel de oveja. Los militares tomaron partido en contra de Batista, es así como cuartel tras cuartel se entregaba sin combatir ante los hombres de Castro[3], un ejemplo fue el cuartel bastiniano de Santa Clara, en donde 1300 hombres se rindieron sin poner resistencia en contra de 300 revolucionarios al mando del médico argentino Ernesto Guevara de la Serna. Propio de su accionar, “El Ché” los traicionó y condenó a muchos de ellos a “pasar por las armas” en la prisión de la Cabaña.

Antes de la victoria de los revolucionarios, una Junta Militar se encargó de sortear la situación de desestabilización del país provocada por las luchas en contra del grupo guerrillero. Para ese momento los militares estaban al mando de un ejército poderoso con varios miles de hombres, vehículos blindados, apoyo aéreo y hasta fragatas de guerras; pero fueron unos cobardes a la hora de cumplir su juramento y declararon que dispondrían sus tropas para apoyar a los rebeldes. Un ejército que no quiso defender a sus protegidos de unos delincuentes armados, ya que para la fecha de la declaración, el dictador Batista ya se encontraba exiliado y ellos eran los responsables de mantener la paz para 8 millones de cubanos. El jefe del distrito militar de Santiago de Cuba, coronel José Rego Rubido, se adhiere a la revolución inmediatamente. En una entrevista dada por Huber Matos, uno de los cinco grandes de la Revolución Cubana, dijo sobre su primera conversación con el coronel: “le pido al coronel Rego poner en libertad inmediatamente a todos los presos políticos. <<Hoy mismo van para la calle todos los de mi jurisdicción>> me dice

Otros altos oficiales del ejército cubano, buscaron a Fidel cuando éste los llamó “a una franca unión de los militares para integrar con los rebeldes un solo ejército al servicio del país” además, adornó la declaración “ustedes,-los militares-, estarán a nuestro lado, codo con codo, industrializando el país y terminando con el monocultivo”. Todo su discurso se basó en falsas promesas de respeto a las leyes y a la constitución, la democracia estaba en la miel de sus palabras y la libertad siempre era mencionada como el fin mayor de su accionar. De esas reuniones quedó que el coronel Rego asumiría el cargo de la Jefatura del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y que éstas a su vez reconocerían a Fidel Alejandro Castro Ruz, como el Comandante en Jefe del país. Allí entre militares de ambos bandos decidieron repartirse el poder y sellaron la suerte de los cubanos, una muestra clara, que quienes tienen el control de las armas, se pueden repartir a conveniencia un país.

Ante esa alianza, el júbilo de la población fue mayúsculo, las personas realmente creían que terminaba una era de dictadura en la isla, la gente quiso creer en las palabras de Castro y éste a su vez en medio de una manifestación en Santiago de Cuba, declaró la mayor mentira de su legado, la cual fue fervientemente aplaudida por la multitud “¡no se trata de sustituir a un dictador por otro!

Pero faltaba una foto que confirmara el triunfo de la Revolución y era la entrada gloriosa a la Habana, la cual fue programada para el 8 de enero de 1959. De los cinco grandes de la revolución, Fidel Castro, Raúl Castro, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos y Huber Matos, solo tres de ellos serían los que tuvieran el honor de realizar el recorrido en la avanzada en medio de vítores y aplausos. Fidel, quien era un gran estratega y manipulador, sabía perfectamente que no podía destapar las cartas del comunismo tan apresuradamente, y escondió a los dos fieros militantes del grupo, Raúl y el Ché. Es por ello, que en la camioneta militar que ingresaron a las calles de la Habana estaban Fidel y los otros dos miembros del grupo, abiertamente reconocidos como anticomunistas, a su diestra estaba Camilo Cienfuegos y a su siniestra estaba Huber Matos, de esa forma, no quedaría sospecha alguna del tinte democrático de la revolución.

Al poco tiempo, en un muy extraño accidente aéreo muere Camilo[4], muchos de los acontecimientos de ese día, dejan una clara sensación que no fue un accidente, sino un plan de exterminio llevado a la perfección por Raúl y El Ché; a los pocos días es encarcelado Matos por traición a la revolución, cuyo accionar nunca pudo ser demostrado en los tribunales, a pesar de eso, Matos pasó 20 años de su vida tras las rejas de régimen castrista. Entre lágrimas y sollozos, Fidel se lamentaba por la mala suerte del Cienfuegos, -quien era más popular que el mismo Fidel-, y también se lamentaba por la traición de Huber, a quien consideraba como a un hermano. El plan quedó concluido, con el camino libre ascienden El Ché y Raúl a la cúpula dirigencial y en menos de dos años desde ese desfile triunfal por las calles de la Habana, Fidel Castro, ahora sin contrapeso declaró que la isla desde ese momento: “Esa capacidad de crear, ese sacrificio, eso es socialismo, y por eso, ¡SOMOS SOCIALISTAS Y SEREMOS SIEMPRE SOCIALISTAS!, por eso somos marxistas-leninistas y siempre seremos marxistas-leninistas”. La promesa realizada en 1961 ya lleva 61 años y no se ve un fin en el horizonte cercano.

Las promesas de libertad, democracia y prosperidad quedaron en eso, solo promesas. Hoy Cuba sucumbe por el hambre y la miseria; no hay un solo cubano que no se vea obligado a delinquir para sobrevivir dentro de la isla cárcel[5]. Los cubanos exiliados crean canales digitales, en donde presentan la realidad del día a día en la isla y confirman que la única manera de sobrevivir es haciendo actividades ilegales de comercio, como si la propiedad no fuera un derecho inalienable que viene con el ser humano.

Los lectores del presente artículo pueden tomar varias enseñanzas y analizar la situación actual de Colombia, en donde unos personajes que solo cambiaron las técnicas del viejo socialismo de quererse tomar el poder mediante las armas, -léase candidatos que otrora empuñaron las armas en contra del país-, hoy optaron por la vía democrática; ese es el Socialismo del siglo XXI y ha sido increíblemente exitoso, ya que más de la mitad de los países del subcontinente americano ha sucumbido ante sus promesas, el método Gramsciano ha resultado mucho más efectivo que el modelo marxista.

Lo primero que pregonan todos los populistas, bien sean de izquierda como de derecha, es que el país está muy mal en todos los sentidos, el sistema de salud es un desastre, el sistema pensional privado solo beneficia a los fondos, la desigualdad prolifera y la corrupción es campante. Para muchas personas puede ser cierto, pero no miran a su alrededor y comparan la situación del país con otros de la región. Los cubanos no miraron fuera de sus playas y si lo hubieran hecho, sabrían que a pesar sus problemas, en la isla se vivía bien y los cambios que se necesitaban, debido a que todo Estado es propenso a mejorar, no debían ser tan radicales.

Los populistas de izquierda son los peores, hoy comandados por Gustavo Petro y sus discípulos como Claudia López, Daniel Quintero y Jorge Iván Ospina, demuestran que ser seguidor de una doctrina contraria a la condición humana, como lo expuso magistralmente Ludwing Von Mises en su libro sobre la imposibilidad de socialismo, es un desastre para las comunidades en donde son aplicadas y el único éxito que obtienen es el de la igualdad, pero en la miseria, cuando todos son pobres, son más iguales.

Los venezolanos tampoco analizaron a quien le iban a entregar el poder en 1998 y peor aún, no escucharon el consejo de los cubanos en el exilio, quienes habían perdido su libertad y su país, habían perdido sus propiedades, habían perdido a sus familiares, sus amigos y gran parte de sus vidas. Ahora hay muchos colombianos que no escuchan ni a los cubanos ni a los venezolanos, quienes nos ruegan e imploran que no cometamos el mismo error que ellos.

Llegó el 2022, ¿seremos recordados como la generación de colombianos que entregó el país al comunismo?


[1] Video: ¿Qué tan próspera era Cuba antes de la revolución cubana de 1959?

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[2] Video: Cuba antes de los Castro

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[3] Tomado del libro “La Máquina de Matar” del escritor argentino Nicolás Márquez.

[4] Video: ¿Asesinaron a Camilo?

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[5] Video: La realidad política y económica de Cuba

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