Decálogo de un político
Por MY (RA) Álvaro Martínez Gómez «Iván Duque le dió la espalda a sus electores desde el mismo día de su posesión como presidente de Colombia; yo estaba allí como invitado especial»: Jaime Rendón. La Política en Colombia está en el más alto nivel de degradación humana; se invirtieron los valores éti

Por MY (RA) Álvaro Martínez Gómez
«Iván Duque le dió la espalda a sus electores desde el mismo día de su posesión como presidente de Colombia; yo estaba allí como invitado especial»: Jaime Rendón.
La Política en Colombia está en el más alto nivel de degradación humana; se invirtieron los valores éticos y morales, se perdió el respeto por los ciudadanos (constituyente primario), se atropella la Constitución y las leyes, y un político en campaña más parece un actor de cine, saca de sus entrañas las habilidades, argucias y un sartal de mentiras para obtener los votos y ser elegido para una corporación, sumado a lo que está de moda: «El chocorazo» o fraude electoral. ¿Qué legitimidad y autoridad moral tienen los políticos que utilizan todas estas mañas para hacerse elegir? La respuesta es: ninguna.
Estamos frente a un presidente electo y a un Congreso «ilegítimos». Lo curioso es que no han llegado al poder y ya tienen todo previsto hasta una ceremonia de posesión que le cuesta al erario cerca de 1.5 millones de dólares mientras hay cerca de 20 millones de colombianos sumidos en el hambre, la pobreza y numerosas dificultades con motivo de la ola invernal. Ellos en la Plaza de Bolívar de la capital de la República, celebrando con toda una jauría de lagartos y avivatos, esperando les llenen la barriga de comida y los más refinados licores; «no puedo cargar con todo esto en mi conciencia», no tendría el diablo la culpa que les cayera una ráfaga de rayos y centellas y los extinga como cucarachas. ¡Por encima de DIOS no hay nada!
El mal existe y el diablo los junta, sólo faltan los chamanes, santeros, brujas y brujos, hechiceros y la ceremonia de sectas satánicas y magia negra. Para los políticos, salvo muy pocas excepciones, aquí está su radiografía porque, «la ignorancia de una votante afecta la seguridad de todos»: Manipulan el pasado y la historia como cortinas de humo. El cura Francisco de Roux es un mentiroso profesional. Prometen para meter, y después de meter no cumplir lo prometido. prometen acabar con la pobreza y sólo pisan la calle en campaña. Prometen mejorar la educación pública, mientras la precarizan. Utilizan un leguaje inclusivo y de resiliencia, como le gusta al exrector de la Universidad de los Andes que sigue siendo ateo a pesar de que Dios le dio una segunda oportunidad de seguir viviendo.
También alimentan el odio, nunca reconocen sus errores, te hacen creer que vives en el peor país del mundo, y que Petro es el redentor. De igual forma, son genios de la mentira y del engaño: posan con ancianos y niños desvalidos y no pueden superar su narcisismo. Además, empobrecen el pueblo con ecopolíticas e improvisaciones, te imponen andar en bicicleta y no se bajan de un Mercedes o una camioneta Toyota último modelo. Son pésimos administradores y no generan un sólo puesto de trabajo: ellos no han pagado «la dolorosa nómina» y son campeones en evadir impuestos. Son falsos como Judas Iscariote, Herodes, Barrabás y Kaifás.
Adicionalmente, se conspiran entre ellos mismos, tienen excelentes cualidades histriónicas: cantan, bailan, declaman poesías, son troveros y copleros. Recuérdese a Germán Vargas Lleras bailando la vulgar champeta con menores de edad.
Así las cosas, la politiquería es la degradación de la política. Por tales razones, hay que desconfiar de todos los políticos, pues ellos venden hasta la mamá.

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