(OPINIÓN) Los verdaderos tibios. Por: Daniel Carvalho Mejía
El poder desnuda a las personas, nos permite apreciar quiénes son realmente cuando alcanzan eso por lo que tanto lucharon y nos deja ver la solidez de los principios e ideas que enarbolaron durante su ascenso. Pues bien, en Colombia le llegó el turno en el poder a esta curiosa izquierda que hoy nos
El poder desnuda a las personas, nos permite apreciar quiénes son realmente cuando alcanzan eso por lo que tanto lucharon y nos deja ver la solidez de los principios e ideas que enarbolaron durante su ascenso. Pues bien, en Colombia le llegó el turno en el poder a esta curiosa izquierda que hoy nos gobierna con más eslóganes que hechos, con más fanáticos que pensadores y con más excusas que aciertos. El balance ha sido pobre en formas y fondos y nos ha develado quiénes son los verdaderos tibios.
Durante años ellos hicieron campaña acusando a todo el mundo de corrupto; se autodenominaron “decentes” y dieron cátedra de moral a diestra y siniestra. Más tarde decidieron hacer alianzas con muchos políticos cuestionados, que antes habían acusado, y entonces asistimos a vistosas acrobacias argumentativas para justificarlo. Toda valía para alcanzar el poder. Hoy, cuando los corruptos hacen lo que saben hacer, los decentes intentan apagar el fuego diciendo que el problema es estructural, que la culpa no es de ellos y que fue tan solo una manzana podrida. Es decir, justo lo mismo que criticaban en los demás. Hablemos de tibios.
Hicieron campaña diciendo que en Colombia no había democracia. Habían ganado las elecciones y gozado de derechos democráticos; muchos de ellos habían usado y abusado de las mieles del Estado durante años, pero les convenía el relato de que aquí no existía la democracia.
Hoy los vemos defendiendo el descalabro del país vecino y ensalzando un régimen cuasi dictatorial que destruyó la economía y la sociedad y no brinda las más mínimas garantías electorales a los opositores. No ven la represión, no ven las pruebas de fraude: ese “poder constituyente” venezolano que lucha por la libertad no les sirve. ¿Quiénes son los tibios?
Hicieron campaña contando, semana a semana, líderes asesinados y masacres cometidas, situación terrible y conmovedora que de repente dejó de importarles cuándo el gobernante pasó a ser el de sus afectos. Ya no cuentan muertos; al escucharlos hablar pensaría uno que ya no “nos están matando”. Los vemos bastante locuaces y activos con la situación en Palestina, callados con la invasión en Ucrania y totalmente ausentes cuando se trata de la situación de violencia en el Cauca. Ni discursos humanistas, ni reflexiones planetarias, ni banderitas en redes sociales. Los ilegales aumentan su presencia, la escasa paz se hace trizas y el activismo antiviolencia pasó de moda. ¿Qué supone uno? Yo lo llamo tibieza.
“Estos son mis principios y, si no le gustan, tengo otros…”, parece ser la consigna de políticos y seguidores de todos los colores; es claro que a muchos de ellos no les importa la gente, su único interés es defender una ideología. El llamado “pueblo” es sólo una herramienta de campaña, un sello útil para el marketing. No les interesan la democracia, la justicia o la verdad, sólo defender la bandera del color indicado. Nada es menos progresista que renunciar al criterio propio con tal de defender a un caudillo. Y nada más tibio que ver el mundo con doble rasero.

Noticias relacionadas
Exportaciones crecieron 20,9% en marzo y alcanzaron US$ 5.315,9 millones, según el Dane
El aumento estuvo impulsado principalmente por el desempeño del grupo de Otros sectores,…
Mauricio Gómez Amín renunció al Senado, al Partido Liberal y se unió a De La Espriella
El congresista anunció su salida para dedicarse a la campaña de Abelardo De la Espriella, lo que…
España acogió al MV Hondius en Canarias tras el brote de hantavirus en alta mar
El Gobierno, en coordinación con la OMS y la Unión Europea, organizó un operativo sanitario para…