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Un país sin industria y sin comercio

Te has preguntado alguna vez: ¿qué es lo que mantiene el tejido social dentro de un país?, ¿por qué las personas prefieren vivir dentro de una comunidad y no apartadas?, ¿por qué progresan más rápidamente los individuos donde existe libre mercado?

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Redacción IFM
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Un país sin industria y sin comercio

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón

Te has preguntado alguna vez: ¿qué es lo que mantiene el tejido social dentro de un país?, ¿por qué las personas prefieren vivir dentro de una comunidad y no apartadas?, ¿por qué progresan más rápidamente los individuos donde existe libre mercado?

Para darle respuesta a estas preguntas voy a plantearles una adicional: ¿Se imaginan un país sin industria y sin comercio?

No es difícil hacerlo, tenemos ejemplos muy cercanos como los son los países de Venezuela y Cuba. Allí, las administraciones socialistas destruyeron la propiedad privada y con eso, destruyeron todos los emprendimientos individuales en favor de un control total desde el Estado. La consecuencia, son los dos países más pobres del continente, las personas no quieren vivir allí, y el hambre se refleja en cada rincón a pesar de que supuestamente les entregan cartillas de racionamiento para que los ciudadanos puedan subsistir.

Eso es lo que ocurre cuando no hay industria y comercio en una región, las personas se ven condenadas al hambre, la miseria y la desolación.

Los empresarios e industriales cubanos pensaron que podrían aguantar la situación en 1959; los venezolanos pensaron que soportarían la mala hora que inició en 1999. Ahora, esos industriales y comerciantes viven en el exilio, perdieron el trabajo de toda su vida y tuvieron que darse golpes de pecho porque no actuaron a tiempo.

Los ciudadanos del común no comprendían o no le interesaba cuando esos regímenes cerraban fábricas, se tomaban industrias o controlaban comercios, para ellos, era solo un juego de poder entre los ricos del país y los gobernantes. Al principio aplaudían como focas, porque los productos les llegaban más baratos, al poquísimo tiempo, comenzó la escasez y con ella, las necesidades.

Al ciudadano del común, que no le interesa la política, no comprende la gravedad de un país sin Industria y sin comercio, cree que es el Estado el generador de riqueza y qué con una impresión de papeles de colores, soluciona las carencias de los compatriotas.

El Estado no puede repartir lo que antes no le quitó a alguien, porque no genera riqueza, solo la redistribuye, y sin los que generan riqueza el Estado está condenado a la miseria. Otra vez, vean a Venezuela y a Cuba, alejaron a los industriales y comerciantes y ahora no hay que repartir entre los ciudadanos.

Es hora de que los Industriales, Empresarios y Comerciantes, le demuestren a la sociedad como sería un país sin ellos.

Un Paro Nacional en donde los creadores de riqueza entren en rebeldía y no produzcan. Dejen cerradas sus fábricas y locales, no atiendan al público, no vendan y no compren. En pocas palabras, que detengan el país. De esa forma, las personas que creen que la política no les afecta para nada, miren a lo que los llevará esa apatía ante la responsabilidad que tienen para elegir a los mejores mandatarios.

Se puede comenzar con un día como primer aviso. La otra semana 2 días, la siguiente 3 días y así va subiendo la intensidad hasta que el Congreso o las Fuerzas Militares hagan lo que por constitución deben hacer, proteger a los ciudadanos de los tiranos que llegan al poder.

A Gustavo Petro Urrego se le ha demostrado hasta la saciedad que es indigno para ejercer el cargo de presidente de la República. Llegó con dineros ilícitos, violó la ley pasando los topes electorales y en contubernio con el registrador nacional se robó las elecciones en muchos municipios del país.

Es hora de despertar a todos los colombianos y darles un bocado de lo que significa el futuro del país en manos de un comunista en el poder. Para ello, los generadores de riqueza son fundamentales.

Que comience la actividad de UN PAÍS SIN INDUSTRIA Y SIN COMERCIO, para ver si al fin despertamos de la terrible pesadilla que es Gustavo Petro.

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