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La oscura noche de Medellín con Daniel Quintero

Me alegra anunciar el fracasó de la estrategia política planteada por el más impopular de todos los alcaldes en la historia de Medellín, Daniel Quintero, de destruir durante todo su Gobierno los cimientos de la institucionalidad y el empresariado antioqueño.

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Redacción IFM
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La oscura noche de Medellín con Daniel Quintero

Por: Mauricio Restrepo Gutiérrez

Me alegra anunciar el fracasó de la estrategia política planteada por el más impopular de todos los alcaldes en la historia de Medellín, Daniel Quintero, de destruir durante todo su Gobierno los cimientos de la institucionalidad y el empresariado antioqueño. Él sabe que los comerciantes e industriales de este departamento han sido el soporte no solo de la economía de la región, sino la base moral que soportó embates tan fuertes como el narcotráfico a principios de los años 90. Por eso, Quintero Calle con sus reiterados ataques y difamaciones, con calificativos cada vez más fuertes e infames, buscó socavar esa estructura que no solo es la de un conglomerado de empresas sino la que ha hecho grande a Antioquia, y hasta hoy la mantiene firme.

Se supone que conoce bien el terreno, porque no se trata de un advenedizo como nos lo han pintado, y da a entender que, si arruina lo que está en pie, lo que ha funcionado, lo que ha enorgullecido a Antioquia, lo que nos ha protegido en los tiempos más difíciles, lograría su propósito para un proyecto político que aún no se entiende.

Sin embargo, pareciera que sus intenciones poco claras, se le convirtieron en un bumerán; pues todo lo que hace se le devuelve; y ejemplos sobran. Está claro que el ciudadano de a pie ya sabe quién es este personaje y lo rechaza. Pero ni los insultos en público lo descomponen, y Quintero Calle sigue en su tarea de atacar y atacar, para ver qué consigue al final. Da la impresión de que trata de destruir la fortaleza laboral, la solidez financiera y la libertad económica de las empresas; además de afectar con sus declaraciones desafortunadas el crecimiento social y económico del sector privado; lo cual no puede ser el objetivo de ningún gobierno; y parece ir hacia intereses personales no claros, reitero. 

Afirmaciones sin ningún tipo de sustento, que afectan indudablemente la confianza inversionista, la libre competencia del sector privado y la seguridad jurídica de las empresas, tienen un propósito político más que institucional. Sin embargo, a diario asistimos a valerosas y sustentadas denuncias por parte de los medios de comunicación contra la actual administración municipal. Pero igual, vemos que no pasa nada; que la Procuraduría, la Contraloría y la Fiscalía no parecen actuar a tiempo y de manera eficiente.

Los ciudadanos de Medellín tienen la sensación de verse amarrados y amordazados, mientras que la Alcaldía, al parecer, destruye con una muy pobre gestión el patrimonio público de la ciudad. Igual, analistas le han dedicado su tiempo a este fenómeno que buscaría socavar la institucionalidad de la ciudad; que quiere instalarse para siempre en Medellín, bajo un movimiento legalizado llamado Independientes; claro que sí, independientes y ajenos para administrar y gobernar con criterios de eficiencia, eficacia y alta gerencia; independientes e indiferentes a las buenas prácticas del gobierno corporativo; independientes y extraños al rigor técnico, jurídico, financiero y administrativo; y, por supuesto, muy dependientes y simpatizantes de la contratación, el clientelismo, la burocracia y la politiquería.

Sin embargo, los actuales candidatos de esta corriente, intuyen que no son bien vistos por la opinión pública, y por eso toman distancia. Pero sabemos que al final, el lobo se quita su piel de oveja.

 Por su parte, EPM es nuestra joya de la corona, la que responde por Medellín; y la que hizo que, junto con un empresariado sólido, esta ciudad no sucumbiera en el narcotráfico. Pero algunos saben que tomando el control de EPM pueden someter a esta ciudad, y hacerla suya; para convertirla en ese fortín que necesitan para proyectarse políticamente en el ámbito nacional.

Defender los intereses de Medellín y EPM, es proteger el bienestar de todos los ciudadanos en este momento tan incierto para la ciudad. Además, aquí no estamos en campaña, solo necesitamos que la urbe vuelva a retomar el rumbo, y que quienes le quisieron hacer daño, se vayan para siempre. Sin embargo, lo mejor de todo es que no lo ha conseguido ni lo logrará. Porque Quintero parece desconocer que los verdaderos independientes son los ciudadanos de Medellín, que conocen y aman su ciudad. Lo cierto es que el período constitucional del actual alcalde de Medellín pasará, como una oscura noche. Pero dejará una lección entre todos los medellinenses.

La ciudad hay que cuidarla, no solo mantenerla limpia, sino protegerla de falsos mesías que quieren venir a cambiarla a su extraña manera. Es una tarea que le queda a la dirigencia académica, social, económica y política antioqueña; salvar a Medellín de quienes quisieron venir a socavar sus cimientos institucionales.

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