La inflación sigue disparada
Por cuarto mes consecutivo el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, en su informe mensual sobre la inflación ha presentado cifras descendentes, pasando del 13,34% en el mes de marzo a 11.78% en el mes de Julio. Significará eso, ¿qué la inflación está siendo controlada?

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón
Por cuarto mes consecutivo el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, en su informe mensual sobre la inflación ha presentado cifras descendentes, pasando del 13,34% en el mes de marzo a 11.78% en el mes de Julio. Significará eso, ¿qué la inflación está siendo controlada?
El gran economista y premio nobel Milton Friedman, decía que la inflación es en todo momento y en todo lugar un fenómeno monetario, y la razón, es que la moneda es otro bien que las personas tranzan todos los días. Las personas al ir a trabajar no compran comida, no compran casa, no pagan servicios, simplemente, compran dinero para que sirva como medio para pagar esas cosas que desean o necesitan.
Es allí en donde la inflación afecta irremediablemente a todos los ciudadanos, debido que produce una pérdida del poder adquisitivo de esos papeles de colores que llamamos billetes, y por su condición los más afectados siempre son las clases más vulnerables.
En estudios realizados por la Heritage Foundation, se determinó que la inflación afecta 9 veces más a los pobres que a los ricos. Esto es debido a que la inflación en un país se mide en relación a los costos de la canasta básica de alimentos y servicios primarios, por consiguiente, como las clases populares destinan un mayor porcentaje de sus ingresos en cubrir esas necesidades, un incremento en la inflación los golpea más fuertemente. Bill Gates consume la misma cantidad de comida que un Pepito Pérez, pero si a Pepito Pérez le sube el corrientazo de 10.000 a 12.000, sentirá dolor en su bolsillo, mientras que Bill Gates ni preguntó el valor de lo que consumió.
La cifra objetivo para la inflación que proyecta a largo plazo el Banco de la República, está fijada entre el 2% y 3%, de esa manera se tiene un crecimiento “natural” de la cantidad de dinero circulante que se puede absorber gracias al crecimiento de la población, el aumento en la productividad, las variaciones en las tasas de cambio, etc. Cuando ese valor sobrepasa ese límite, comienza la distorsión de todo el mercado por la diferencia temporal de respuesta de los diferentes actores.
Con una inflación descontrolada como la que atraviesa hoy Colombia, comienza una cadena de sucesos: primero se distorsiona en negativo el poder adquisitivo de la moneda, luego ese valor se traslada a los mayoristas, luego a los minoristas, luego a los compradores y solo al final, al salario de los trabajadores. Es allí en donde el valor de la mano de obra, que se refleja en el salario, se ve afectada siempre que la inflación está por encima del rango objetivo.
El incremento del salario mínimo siempre juega en contra de los trabajadores porque alimenta el círculo de distorsión de la inflación. Suben los salarios, entonces suben los costos de toda la cadena productiva que posteriormente se refleja en incrementos de los bienes y servicios que usa toda la población. El incremento del 16% que tanto celebró el gobierno en enero, hoy ya está en déficit por la inflación corrida del año y estamos a pocos meses de que se sienten nuevamente las centrales obreras a pedir más incremento y con ello, más leña al fuego.
Así que el problema de la inflación está muy lejos de estar bajo control, se necesita una reducción de al menos un 75% de la cifra ayer presentada para estar dentro de los parámetros que no afectan la economía del país a largo plazo.
Triste decirlo, pero la inflación no decreció como argumenta el gobierno, solo pasó de estar a 200 kph a 180 kph en una vía diseñada para transitar a 60. Si no se hace algo, y muy rápido, ya sabemos el desenlace de conducir con esa imprudencia.

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