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Fisioterapia o morfina

Suramérica es un péndulo político que va de un extremo hacia otro según las circunstancias sociales de cada momento. Ayer en Argentina, que atraviesa un infierno socialista gracias al kirchnerismo, en las elecciones primarias para la presidencia (Las PASO) salió como rotundo vencedor el Libertario J

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Redacción IFM
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Fisioterapia o morfina

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón

Suramérica es un péndulo político que va de un extremo hacia otro según las circunstancias sociales de cada momento. Ayer en Argentina, que atraviesa un infierno socialista gracias al kirchnerismo, en las elecciones primarias para la presidencia (Las PASO) salió como rotundo vencedor el Libertario Javier Gerardo Milei.

Aunque la situación era poco probable, debido a que las encuestadoras del país austral presentaban al candidato de “La Libertad Avanza” en un tercer lugar, los argentinos se acercaron a las urnas con solo una pregunta en mente: ¿queremos seguir así o vamos a cambiar?

Milei lo pronosticó en su discurso: “No vengo a guiar corderos, vengo a despertar Leones”

El cambio es el principal motor de los votantes suramericanos, lo terrible, es que quieren un cambio de la situación actual, pero no se preguntan, ¿qué tipo de cambio?, ¿lo que se promete es posible hacerlo?, ¿qué tanto esfuerzo propio se requiere para alcanzarlo?

Efectivamente esas preguntas no se responden antes de acercarse a las urnas y son tan importantes como la decisión que tienen los pacientes que necesitan recuperar la movilidad de una parte de su cuerpo, ¿hacer fisioterapia o aplicar morfina?

Se siente dolor, la morfina te lo quita momentáneamente, pero las causas del mismo no se combaten, incluso, se agravan por la distrofia de los músculos o la mala cicatrización. Pero esa alternativa es la más sencilla, la que menos esfuerzo requiere y es la que los políticos hábiles utilizan, “Voten por mí, que les solucionaré todos los problemas, porque donde hay una necesidad, existe un derecho”

La otra opción requiere esfuerzo, sudor y lágrimas. La fisioterapia conlleva una responsabilidad y decirle a nuestra mente: soporta este dolor para que todo vuelva a la normalidad y tengamos un buen futuro. Tristemente, los políticos que presentan esa alternativa no tienen el favor popular, los votantes no quieren oír que se tienen que esforzar para salir adelante, que solo es mediante el capitalismo, ahorro y trabajo duro, que las personas pueden tener un buen futuro. Eso lleva a que los políticos no presenten alternativas de desarrollo estables y duraderas, solo un socialismo generalizado para que la anestesia de los subsidios cultive a las mayorías y que ellos puedan seguir en el encargo.

Pero, llega el momento que la situación es insoportable, la morfina actúa cada vez por menos tiempo, que el dolor se vuelve crónico y solo en ese momento, a sabiendas que el dolor en las fisioterapias serán muy superiores a los que conllevaba hacerla a tiempo, que la responsabilidad con el futuro lo obliga a tomar las riendas.

Los argentinos con una inflación de 120%, con pobreza de más de 45%, con deuda externa impagable y con los dirigentes socialistas viviendo como reyes, dieron un primer paso para comenzar su recuperación, darle el favor popular en las primarias a un candidato que dice que solo mediante la libertad y la propiedad privada se ha desarrollado la humanidad.

Esperemos las elecciones de octubre y diciembre para mirar si Argentina decidió la fisioterapia. Va a ser un camino muy duro, el desastre de 70 años del peronismo en el poder no es de rápida recuperación y lo más difícil que deberán comprender los ciudadanos, es que, si no se hacen completas las sesiones, no servirán para nada y solo se agravará la situación y no serán recompensadas las lágrimas y el dolor de intentar recuperarse.

Ojalá Milei sea el próximo presidente de Argentina y que sus compatriotas estén dispuestos a soportar los durísimos tiempos que se vienen en la búsqueda de retornar a esa posición como potencia mundial que desde el siglo XIX ha sido.

 ¡Viva la Libertad Carajo!

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