Besan las cadenas que los atan
Nuevamente TODAS las encuestadoras fallaron en Argentina y la gran sorpresa fue la masiva votación que obtuvo el candidato por el oficialismo Sergio Massa, quien estuvo a muy poco de ganar la presidencia sin la necesidad de realizar una segunda vuelta electoral. ¿A qué se debió esa gran distorsión y
Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón
Nuevamente TODAS las encuestadoras fallaron en Argentina y la gran sorpresa fue la masiva votación que obtuvo el candidato por el oficialismo Sergio Massa, quien estuvo a muy poco de ganar la presidencia sin la necesidad de realizar una segunda vuelta electoral. ¿A qué se debió esa gran distorsión y la poca votación del candidato sensación Javier Milei?
A pocas horas de los comicios la gran mayoría de los analistas concordaban que era posible que Javier Milei obtuviera el 40% necesario para ser presidente de la República sin necesidad de realizar el balotaje, debido a que siempre las firmas encuestadoras presentaban tanto a Sergio Massa como a Patricia Bullrich con un techo máximo del 25%, lo que daría más de 10% de diferencia y así llegar al cargo. Recordar que en argentina si un candidato llega a más de 40% de la votación y tiene más de diez puntos de diferencia sobre el segundo, queda nombrado presidente sin necesidad de realizar una segunda vuelta electoral.
Pero ocurrió todo lo contrario, Sergio Massa alcanzó un 37% y el segundo Javier Milei el 29%, lo que deja casi definida la presidencia del país austral en favor del peronista, hoy ministro de Economía y en todas las funciones, presidente de facto del país ante la inoperancia de Alberto Fernández.
En la argentina que tiene una inflación interanual de un 140%, una pobreza de más del 45% y una devaluación del peso galopante que ya está por encima de 1000 pesos por dólar; sus ciudadanos votaron por el continuismo, así que votaron por más inflación, más desempleo, más miseria y más hambre.
¿Cómo es posible semejante situación? La respuesta es más simple de lo que se cree. En un país de casi 46 millones de personas, más de 24 millones reciben subsidios del Estado. Más de la mitad de toda la población tiene como único recurso los bonos que son entregados por Sergio Massa.
A la población no le importa que esos billetes cada día valgan menos, porque son simplemente impresos por el banco central sin respaldo alguno, lo que produce la inflación terrible que viven los argentinos, solo les interesa saber que tienen algo para poder medio subsistir. Las personas que reciben esas migajas del Estado sintieron pánico al escuchar el discurso vendido por todo el peronismo, en donde le gritaron a toda voz, que en caso de elegir a Milei, esos subsidios desaparecerían y estarían condenados a no tener ningún ingreso en un país en donde quien realmente reina es el hambre.
Los subsidios que entrega el Estado es una de las mayores fuentes de corrupción que puede aplicar un régimen en el poder, porque mediante dineros públicos, compran a una masa electoral que los sostenga en el poder. En Colombia, esos subsidios a una menor escala se llaman Familias en Acción, Colombia Mayor, Jóvenes en Acción o Ingreso Solidario; son la muestra de como se afianza un político al poder. ¿O me votan o mi rival les quitará el bono?, es el más vil y cruel chantaje que aplican unos para permanecer en sus cargos.
Ese problema ético entre entrega de subsidios y los políticos de turno lo solucionó hace mucho tiempo Suiza. En el país que es ejemplo a nivel mundial, las personas que reciben subsidios por parte del Estado quedan inmediatamente inhabilitadas para participar en cualquier evento electoral, así, mientras se sea beneficiario del Estado, no puede decidir el rumbo del país y los políticos no tienen esa ficha de chantaje para continuar extorsionando a los más indefensos.
Puede que muchos consideren que esa medida es ampliamente injusta porque se quitan derechos a un ciudadano por simplemente estar atravesando una situación de vulnerabilidad, pero, lo que no es debatible, es que con esa restricción al derecho, quienes pueden abusar precisamente de esas personas vulnerables, no lo pueden hacer. Así que en un sistema que puede no ser el óptimo, es una buena alternativa.
Si en la Argentina, quienes reciben subsidios por parte del Estado estuvieran inhabilitados para votar, seguramente hace muchísimos años el peronismo habría dejado de gobernar el país. Argentina sin guerra, ha tenido 9 hiperinflaciones, le ha quitado 13 ceros a su moneda y en los últimos 20 años su dinero se a devaluado con respecto al dólar en un 60.000%.
¿Ustedes creen que un país con ese pésimo manejo económico, si no fuera por los subsidios seguiría manejado por los mismos?
Hugo Rafael Chávez decía: “Usted amigo no ha entendido el socialismo. Al pobre hay que mantenerlo pobre, pero con esperanzas, para que vote por nosotros”. Otro clarividente es Gustavo Petro: “Al pobre hay que dejarlo pobre, porque si sube a la clase media, comienza a votar por la derecha”. Esas dos máximas se evidenciaron el día domingo en las elecciones del país austral.
El mayor esclavo es quien no se quita la venda y besa las cadenas que lo oprimen. Se verá en Colombia el próximo 29 de octubre si los ciudadanos son iguales de sumisos y votan por sus carceleros, o sí, por el contrario, expresan su rebeldía como lo dice el Canto del Antioqueño, “Llevo el hierro entre las manos, porque en el cuello me pesa”

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