«¡Si los colombianos no reaccionamos, nos jodimos!»
Estas son las palabras de un alto oficial retirado de la Policía Nacional. En ellas plasma el dolor y la impotencia que viven, hoy por hoy, los policías y militares, tanto en servicio activo como retirados de las instituciones armadas de Colombia. Es que la estela de terror y la amenaza de las Autod

Estas son las palabras de un alto oficial retirado de la Policía Nacional. En ellas plasma el dolor y la impotencia que viven, hoy por hoy, los policías y militares, tanto en servicio activo como retirados de las instituciones armadas de Colombia.
Es que la estela de terror y la amenaza de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, conocidas en su accionar terrorista como Clan del Golfo, apoyadas por las FARC y el ELN, contra todo el estamento castrense y policial del país; unido a la indiferencia de la ciudadanía por la suerte de sus Fuerzas Armadas, han llevado a los militares y policías a plantearse una serie de preguntas pertinentes en la coyuntura actual de la nación.
Son preguntas que, por lo pronto, no tienen respuesta, pero que son necesarias para confrontar los tiempos aciagos que se vislumbran: si los colombianos no defendemos a las instituciones que nos garantizan la convivencia, la tranquilidad y la libertad, ¿qué va a pasar a mediano plazo con la seguridad y la defensa del país?
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeEsta pregunta recoge varios elementos fundamentales para la República, pues hace énfasis en quién o quiénes se encargarían de defender a la nación de amenazas extranjeras y, sobre todo, de quiénes asumirían, y de qué forma, la seguridad de los colombianos.
Sobre el particular, el oficial que conversó con IFMNOTICIAS.COM sostuvo que «si hoy están asesinando a personal entrenado y capacitado en las labores de seguridad –es decir, a los policías de Colombia–, ¿qué puede pasar con la sociedad civil que carece de entrenamiento y medios de defensa para garantizar su seguridad? ¿Quiénes y cómo van a brindarle seguridad a la ciudadanía, sin tener a los policías en las calles y en las zonas rurales de Colombia?»
De hecho, los anuncios sinuosos del gobierno entrante, sobre el traslado de la Policía Nacional al ministerio del Interior, mientras conforman lo que han llamado el ministerio de Seguridad Nacional; han sido interpretados como una política que tiene el propósito de desmantelar a las FF AA, por lo cual, los uniformados retirados plantean otra pregunta: ¿qué va a pasar con los ciudadanos indefensos?
Es que, aseguró el oficial que dialogó con IFMNOTICIAS.COM, «el Estado ha promovido, desde hace casi diez años, una situación de vulnerabilidad en la población, al restringir el porte de armas legales, mientras en las calles pululan las armas ilegales, pues a los delincuentes no les afecta la decisión del gobierno de suspender el porte legal de armamento».
Por esta razón, aseguró la fuente, el escenario en las calles es el de una ciudadanía legal e indefensa, frente a delincuentes y criminales, todos con el sello de la ilegalidad, armados hasta los dientes e intimidando a la gente que cumple con la ley.
En esta situación, el desmantelamiento y desmoralización de las Fuerzas Armadas profundizan la vulnerabilidad ciudadana al punto de dejarla a merced de actores violentos que asumirían, a su manera –sin normas, códigos y protocolos– las funciones de seguridad en el país. «Ese es el panorama que se observa en un futuro mediato y es el caldo de cultivo para nuevas violencias, sin precedentes en toda la historia Colombia… ¿Es eso lo que vamos a aceptar así no más?», aseguró el oficial.
Es que, al disolver a las Fuerzas Armadas, se establecerá un ambiente de enorme debilidad en la ciudadanía, que tendrá que subsistir en el ambiente más hostil y violento del que se tenga noticia en Colombia, pues serán los bandidos, los terroristas, los asesinos y violadores, los que tengan en sus manos la vida, honra y bienes de la ciudadanía.
Al final de la conversación, el alto oficial retirado de la Policía planteó otra pregunta: «¿Seremos testigos, impávidos, de la expropiación armada por falta de defensa?» La historia de Colombia ha demostrado que la ciudadanía, abandonada por un Estado que renuncia a cumplir con su misión de garantizar la seguridad y la defensa de la nación, al verse rebasada por la delincuencia y la criminalidad, opta por responder de forma violenta a los ataques de la ilegalidad.
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