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Mesa de Diálogos de Paz se reactiva en medio de escalada violenta y compromisos de no ofensiva

Tras el cierre del séptimo ciclo, el Gobierno colombiano y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano anunciaron la reanudación formal de las conversaciones, condenaron recientes hechos de violencia y reiteraron compromisos frente al Derecho Internacional Humanitario y la protección de la población civil.

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Mesa de Diálogos de Paz se reactiva en medio de escalada violenta y compromisos de no ofensiva

La Mesa de Diálogos de Paz confirmó la reanudación de sus conversaciones en un momento crítico para el país, marcado por recientes hechos de violencia en varias regiones. A través de un comunicado conjunto emitido desde Puerto Asís, Putumayo, las delegaciones señalaron que el proceso continúa “con decisión, acatamiento del DIH, respeto a los derechos humanos y la reparación temprana a las víctimas”.

El pronunciamiento se produce tras el cierre del séptimo ciclo de negociaciones y en medio de una creciente preocupación por la situación de orden público. En ese sentido, las partes condenaron “la escalada de violencia armada de los últimos días en el país” y reiteraron su intención de avanzar en la construcción de paz mediante el diálogo.

Uno de los puntos más relevantes del comunicado es la postura de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), que reafirmó su compromiso de reducir las hostilidades. Según el documento, este grupo “ratifica su compromiso de no planear ni conducir acciones ofensivas en contra de la fuerza pública incluido el uso de los drones”, lo que representa una señal clave en el marco de las negociaciones.

No obstante, la Mesa también expresó su rechazo contundente frente a los recientes ataques contra civiles. En el texto se advierte que se rechaza “de manera categórica la escalada de violencia contra la población civil en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca”, al tiempo que se hizo un llamado a todos los actores armados a respetar el Derecho Internacional Humanitario y mantener a la población al margen del conflicto.

El componente humanitario ocupó un lugar central en el comunicado. Las delegaciones manifestaron su solidaridad con las víctimas de un incidente con explosivos en Nariño: “La Mesa de Diálogos de Paz se solidariza con los niños víctimas de una munición sin explotar y sus seres queridos”, hecho ocurrido en el municipio de Olaya Herrera.

Además, se enfatizó la necesidad de avanzar en acciones concretas de reparación. En esa línea, las partes indicaron que “reconoce la importancia de la reparación temprana a las víctimas” y anunciaron medidas como la georreferenciación de zonas con sospecha de artefactos explosivos, así como el fortalecimiento de iniciativas de desminado humanitario.

El comunicado también aborda un hecho reciente que generó conmoción en el país: la muerte de tres soldados en Ipiales, Nariño, el pasado 19 de abril. La Mesa “lamenta profundamente los desafortunados hechos de violencia” y señala que la CNEB “ratifica su responsabilidad” en lo ocurrido, en concordancia con un pronunciamiento previo de esa organización.

Durante el ciclo que acaba de concluir, las delegaciones trabajaron en distintos frentes estratégicos, incluyendo zonas de ubicación temporal, sustitución de cultivos de uso ilícito, aspectos jurídicos y transformaciones territoriales. Estos avances buscan sentar bases concretas para el desarrollo del proceso.

Finalmente, las partes anunciaron que el octavo ciclo de diálogos se llevará a cabo en la primera semana de junio, lo que marca un nuevo paso en la continuidad de las negociaciones. Con este anuncio, el proceso de paz intenta mantenerse activo en medio de un entorno complejo, donde las tensiones en terreno siguen siendo uno de los principales desafíos.

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