Ecopetrol rechaza proyecto Oslo: Potencial para incrementar la producción ¿Qué pasó?
A principios de agosto, la Junta Directiva de Ecopetrol tomó la controvertida decisión de rechazar la adquisición de la participación sobre los activos de la sociedad CrownRock, propiedad de Occidental Petroleum (OXY).
A principios de agosto, la Junta Directiva de Ecopetrol tomó la controvertida decisión de rechazar la adquisición de la participación sobre los activos de la sociedad CrownRock, propiedad de Occidental Petroleum (OXY).
A pesar de que el proyecto, conocido como Oslo, prometía un incremento significativo en la producción de la compañía, fue rechazado tajantemente.
Este movimiento, valorado en 12.000 millones de dólares según los precios de diciembre de 2023, ha generado un amplio debate sobre su impacto para Ecopetrol.
La compañía había estado en conversaciones avanzadas para materializar la compra, y Juan Carlos Echeverry, expresidente de Ecopetrol, explicó que el proyecto Oslo ya había superado todas las instancias previas, quedando pendiente únicamente la aprobación del presidente Gustavo Petro.
Según un documento interno, esta transacción le habría permitido a Ecopetrol aumentar su producción total en un 5% para el año 2025, lo que equivaldría a aproximadamente 65.000 barriles diarios adicionales, además de un incremento en las reservas recuperables.

No obstante, la decisión de la Junta Directiva ha sido objeto de críticas por parte de expertos en la industria.
Tomás González, director del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE), calificó la medida como “inconveniente”, argumentando que debilita a Ecopetrol al renunciar a un incremento en su producción, lo que también implica sacrificar ingresos clave sin obtener beneficios ambientales significativos.
González destacó que la decisión refleja una preocupante influencia de las ideologías políticas del presidente Petro en el gobierno corporativo de la compañía.
Opiniones de calificadoras y firmas especializadas
La magnitud del negocio atrajo la atención de diversas calificadoras de riesgo y centros de investigación, quienes en su mayoría coincidieron en que la adquisición habría sido beneficiosa para Ecopetrol.
Moody’s, una de las calificadoras, señaló que el movimiento habría sido «estratégicamente positivo desde el punto de vista operativo», aunque advirtió que la transacción habría requerido la emisión de nueva deuda para financiarla.
Según Moody’s, una operación financiada en su totalidad con deuda habría incrementado la relación deuda/Ebitda de Ecopetrol en aproximadamente 2,4 veces para finales de 2024, lo que implicaría un aumento en los gastos por intereses.

Sin embargo, la calificadora también reconoció que la producción adicional y el incremento en las reservas probadas habrían compensado parcialmente el deterioro de las métricas crediticias.
Por su parte, Citi Research consideró la posible compra como «una opción interesante» que habría beneficiado el proceso de internacionalización de Ecopetrol.
Los investigadores de Citi subrayaron que la adquisición habría enviado un mensaje positivo sobre el gobierno corporativo de la compañía en un contexto de creciente preocupación por la politización.
Las razones detrás del rechazo
El rechazo de la compra de CrownRock por parte de Ecopetrol está estrechamente vinculado a la actividad principal de la empresa estadounidense: el fracking.
Esta técnica ha sido rechazada por el actual Gobierno colombiano, a pesar de los esfuerzos de la administración anterior, encabezada por Iván Duque, para adelantar estudios sobre su viabilidad.
CrownRock tiene una fuerte presencia en el negocio del fracking en Estados Unidos, donde Ecopetrol también participa de manera significativa, especialmente en la Cuenca Pérmica, un vasto campo petrolero que abarca parte de Texas y Nuevo México.

El fracking ha sido un factor clave en el crecimiento del 3% de la producción de barriles de petróleo en esta región, y la adquisición de CrownRock habría aumentado la producción de Ecopetrol en la Cuenca Pérmica en un 15% a 20% de su Ebitda, según estimaciones de Moody’s.
A pesar del potencial económico, la alineación con las políticas medioambientales del gobierno actual y la negativa a continuar con el fracking parecen haber sido determinantes en la decisión de Ecopetrol de rechazar el proyecto Oslo.
Este movimiento deja en el aire la pregunta de cómo Ecopetrol planificará su crecimiento futuro sin sacrificar sus principios ambientales.
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