12 horas después, terremoto deja más de 132 muertos y 570 heridos graves. Colombia enfrenta una noche decisiva de rescates
Doce horas después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia, el balance de la emergencia continúa aumentando. Más de 132 personas han muerto, unas 570 presentan heridas graves y miles permanecen damnificadas. Pereira, Cali, Manizales, Armenia y Quibdó concentran parte de las mayores afectaciones, mientras equipos de rescate trabajan durante la noche para localizar sobrevivientes entre los escombros.
Un balance que continúa creciendo
Las primeras 12 horas posteriores al terremoto han dejado un panorama de emergencia en diferentes regiones de Colombia. De acuerdo con el balance suministrado, la cifra de fallecidos supera las 132 personas y los heridos graves llegan a 570. Además, 32 ciudades permanecen en alerta roja y miles de ciudadanos enfrentan la posibilidad de pasar la noche fuera de sus viviendas debido a los daños ocasionados en las estructuras.
El movimiento telúrico, registrado con una magnitud de 7,4 grados, fue sentido en amplias zonas del territorio colombiano y también alcanzó sectores de Panamá, Ecuador y Venezuela. En cuestión de segundos, viviendas, edificios, hospitales y otras estructuras resultaron afectadas, mientras miles de personas abandonaron sus casas ante el temor de nuevos movimientos.
Para los habitantes de las ciudades más golpeadas, la intensidad y duración del terremoto marcaron un momento de angustia. En Cali, una de las personas afectadas describió la experiencia señalando que el movimiento pareció hacerse interminable: cada segundo, dijo, se sintió como una hora.
La emergencia ha obligado a las autoridades a mantener activos los organismos de socorro y a desplegar equipos especializados en los puntos donde existen reportes de personas atrapadas.
Pereira concentra uno de los balances más graves
Pereira se encuentra entre las ciudades con mayores consecuencias. El reporte conocido eleva a más de 60 el número de fallecidos y calcula en más de 4.000 las personas damnificadas.
Ante la magnitud de la emergencia, las autoridades declararon la situación de emergencia manifiesta y establecieron un toque de queda para facilitar las operaciones de rescate y mantener condiciones de seguridad durante la noche.
La restricción de movilidad también busca mantener despejadas las vías para permitir el desplazamiento de ambulancias, vehículos de emergencia y equipos especializados.
Los organismos de socorro trabajan en diferentes puntos de la ciudad, mientras continúan las evaluaciones de las edificaciones afectadas. La prioridad permanece concentrada en aquellos lugares donde se presume que puede haber personas atrapadas.
La llegada de la noche representa una etapa especialmente importante para las operaciones. Los equipos de búsqueda deben trabajar en condiciones de baja visibilidad y, en algunos sectores, sin suministro eléctrico. Linternas y equipos especializados serán fundamentales para mantener las labores.
Cali enfrenta daños en hospitales y edificaciones
En Cali, la emergencia también provocó afectaciones de gran magnitud. Varias edificaciones colapsaron y algunos hospitales quedaron comprometidos, lo que obligó a activar mecanismos de atención y traslado de pacientes.
Los equipos de rescate mantienen operaciones en estructuras destruidas, mientras se realizan esfuerzos para determinar si todavía existen personas atrapadas entre los escombros.
La situación hospitalaria agrega una dificultad adicional a la emergencia. Los centros asistenciales deben atender a los heridos que llegan como consecuencia del terremoto y, al mismo tiempo, responder a los daños que presentan algunas de sus propias instalaciones.
La prioridad de las autoridades y organismos de socorro es localizar sobrevivientes. Por ello, las operaciones se concentran en los edificios colapsados y en aquellos puntos donde existen reportes concretos sobre personas desaparecidas.
La noche será determinante para estas labores. El silencio en las zonas afectadas puede facilitar la búsqueda de voces o señales procedentes de quienes permanezcan bajo los escombros. Sin embargo, la falta de energía eléctrica obliga a los rescatistas a utilizar iluminación portátil.
Manizales también enfrenta una emergencia de grandes proporciones
En Manizales, el balance conocido registra cinco personas fallecidas y más de 4.000 damnificados. A esto se suma el colapso de más de 60 estructuras.
La dimensión de los daños mantiene a las autoridades y organismos de emergencia en alerta. Las edificaciones afectadas deben ser inspeccionadas para determinar cuáles pueden continuar siendo utilizadas y cuáles representan un riesgo para sus ocupantes.
La situación ha llevado a mantener medidas especiales de seguridad y atención. Las autoridades han establecido restricciones nocturnas y suspendido las actividades educativas, mientras se adelantan las evaluaciones de infraestructura.
La comunidad también se ha movilizado. En diferentes sectores se han organizado cadenas de ayuda para apoyar a quienes perdieron sus viviendas o requieren alimentos, agua y otros elementos básicos.
La solidaridad ciudadana se ha convertido en un componente adicional de la respuesta ante una emergencia que supera las capacidades habituales de los organismos locales.
Rescatistas de todo el país trabajan contra el tiempo
La respuesta a la emergencia ha movilizado personal especializado desde diferentes regiones de Colombia. Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja, integrantes de las Fuerzas Militares y otros organismos de socorro participan en las labores de búsqueda y rescate.
A ellos se suman equipos locales y ciudadanos voluntarios que han decidido apoyar las operaciones en las zonas afectadas.
Los perros especializados en búsqueda de personas también participan en las labores. Su capacidad para localizar señales entre los escombros resulta fundamental durante las operaciones que se desarrollan en edificaciones colapsadas.
Los rescatistas trabajan por turnos para mantener las operaciones durante toda la noche. El objetivo es aprovechar cada hora disponible para encontrar personas con vida.
Las autoridades han insistido en la necesidad de utilizar herramientas especializadas para remover escombros de manera controlada. Cortadoras industriales, martillos, herramientas de precisión y otros equipos son requeridos para avanzar en estructuras inestables sin poner en riesgo a posibles sobrevivientes.
La prioridad, según las instrucciones entregadas durante la emergencia, no está en retirar rápidamente todos los escombros, sino en hacerlo de manera cuidadosa en los puntos donde exista posibilidad de encontrar personas atrapadas.
Solidaridad nacional e internacional
La respuesta a la tragedia también ha generado una movilización de solidaridad dentro y fuera de Colombia.
Desde diferentes ciudades del país se han organizado mecanismos de ayuda para recolectar sangre, agua, alimentos, mantas y otros elementos necesarios para atender a los damnificados.
Las autoridades sanitarias han solicitado especialmente donaciones de sangre debido a la llegada de numerosos heridos a hospitales de las ciudades afectadas. Las redes hospitalarias trabajan para trasladar unidades desde otras regiones hacia los lugares donde se necesiten.
El llamado a la solidaridad se extiende al resto del país. La emergencia ha generado necesidades que deberán ser atendidas durante los próximos días, tanto en materia de atención médica como de alojamiento y asistencia humanitaria.
A la respuesta nacional también se han sumado diferentes países que han ofrecido equipos especializados, rescatistas y materiales para apoyar las labores de emergencia. La cooperación internacional se incorpora así a un operativo que busca aumentar las capacidades disponibles en los territorios afectados.
Una noche marcada por la búsqueda de sobrevivientes
Mientras avanza la noche, las ciudades más afectadas permanecen bajo medidas especiales de seguridad. Los toques de queda, la suspensión de clases, el refuerzo de la vigilancia y la presencia de la Fuerza Pública hacen parte de las decisiones adoptadas para facilitar la respuesta y proteger a la población.
En Pereira, Cali y Manizales, como en otras localidades afectadas, las autoridades buscan garantizar que las calles permanezcan disponibles para los vehículos de emergencia y los equipos de rescate.
El desafío inmediato continúa siendo encontrar a quienes puedan permanecer con vida bajo las estructuras colapsadas. Cada edificio intervenido representa una posibilidad de rescate y cada señal detectada puede cambiar el balance de una jornada marcada por la tragedia.
Colombia enfrenta así las horas posteriores a uno de los terremotos más graves registrados en las últimas décadas. El balance de víctimas y daños todavía se encuentra en proceso de consolidación, mientras los equipos desplegados en las zonas afectadas mantienen las labores de búsqueda.
La consigna durante esta noche es clara: encontrar vida entre los escombros. Los rescatistas, acompañados por perros especializados, voluntarios y organismos nacionales e internacionales, trabajan contra el tiempo para cumplir ese objetivo.
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