Saltar al contenido

(OPINIÓN) Barranquilla tiene secuestrada la Selección. Por: César Bedoya

Después de otra jornada de eliminatorias donde la Selección Colombia nos dejó con un sabor amargo, una pregunta resuena en mi cabeza: ¿Por qué el equipo tricolor sigue secuestrado en Barranquilla? No tengo nada en contra de la «Arenosa», ciudad que admiro y cuyo progreso me llena de alegría, pero es

R
Redacción IFM
3 min lectura
Escuchar artículo
Barranquilla tiene secuestrada la Selección. Por: César Bedoya

Después de otra jornada de eliminatorias donde la Selección Colombia nos dejó con un sabor amargo, una pregunta resuena en mi cabeza: ¿Por qué el equipo tricolor sigue secuestrado en Barranquilla? No tengo nada en contra de la «Arenosa», ciudad que admiro y cuyo progreso me llena de alegría, pero esto ya raya en lo injusto ¿Acaso la tricolor solo pertenece a los barranquilleros? ¿Solo ellos merecen disfrutar del espectáculo y los beneficios económicos que genera?

Se ha promovido la idea de que Barranquilla es la cuna del fútbol colombiano, argumentando que su ambiente futbolístico único y el apoyo de su afición brindaron un entorno favorable para los jugadores en los años 90, e incluso que su elección como sede nos impulsó a clasificar a varios mundiales. Sin embargo, estos argumentos no se sostienen completamente. La reciente eliminatoria para Catar 2022, disputada en Barranquilla, no resultó en la clasificación. Además, como Medellín, Bogotá, Cali y Pereira también ofrecen ambientes futbolísticos vibrantes, aficiones apasionadas y atractivos turísticos significativos.

Hay que reconsiderar estos mitos y explorar la diversidad de opciones que nuestro país ofrece para el fútbol. No niego que Barranquilla vibre con el fútbol, ​​pero ¿acaso el resto del país no siente la misma pasión? Cuando la Selección juega, Colombia entera se paraliza. Miles de compatriotas viajan a Barranquilla, llenan el estadio y dinamizan la economía local. Los barranquilleros, ni siquiera llena el Metropolitano cuando juega el Junior ¿Por qué privar a tantos colombianos de vivir la emoción de un partido de la tricolor en cerca a una de las capitales?

Que la Selección juegue en Medellín, Bogotá, Cali y Pereira, ciudades con estadios de primer nivel y aficiones sedientas de fútbol. Que los niños y jóvenes de otras regiones tengan la oportunidad de ver a sus ídolos de cerca, de sentir la adrenalina de un partido de eliminatorias. Es hora de descentralizar el fútbol y democratizar la pasión.

No se trata de quitarle nada a Barranquilla, sino de darle a Colombia lo que se merece. Que la capital del Atlántico siga siendo una plaza importante, pero que compartan la fiesta con otras ciudades. Que la Selección sea un símbolo de unión y orgullo nacional, no un botón para unos pocos.

No permitamos que nos sigan robando la ilusión. La Federación Colombiana de Fútbol debe escucha la voz de muchos aficionados y que abra los ojos a la realidad. Liberen a la Selección y hagan que el balompié juegue para todos.

Compartir:

Noticias relacionadas