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Víctor Luna: Maestro, Amigo y Ejemplo

La mañana del domingo 28 de enero de 2024 nos entregó una muy mala noticia. Debido a la ruptura de aneurisma de la aorta abdominal falleció el ex jugador y técnico Víctor Luna, el hombre que le devolvió la alegría y esperanza a la hinchada del Medellín tras 45 años de no conseguir un título profesio

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Redacción IFM
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Víctor Luna: Maestro, Amigo y Ejemplo

La mañana del domingo 28 de enero de 2024 nos entregó una muy mala noticia. Debido a la ruptura de una aneurisma de la aorta abdominal falleció el exjugador y técnico Víctor Luna, el hombre que le devolvió la alegría y esperanza a la hinchada del Medellín tras 45 años de no conseguir un título profesional de fútbol en Colombia.

Luna, quien tenía 64 años y había sido nombrado como técnico de la categoría sub 23 por parte de la liga antioqueña de fútbol, fue más que un entrenador. Atrás quedó su gesta casi que heroica en Pasto cuando en el 2002 le regaló a la hinchada del “Poderoso” un título que no conseguía desde hacía más de 4 décadas. Atrás quedaron aquellas pinceladas de buen juego que mostró el equipo de Mao Molina, David Montoya, Tressor Moreno y compañía en la inolvidable Copa Libertadores del 2003.

Pero no sólo la fanaticada del rojo lo amaba. Quienes ya pintan canas en su cabellera y son hinchas de Atlético Nacional lo recuerdan muy bien por allá en los años 80 cuando al lado de figuras como Hernán Darío Herrera, Pedro Sarmiento, César Cueto entre otros, conformó una de las formaciones más recordadas del equipo “Verde”, un equipo que jugaba mucho mejor que el actual y que tenía en Luna a uno de sus jugadores más rendidores.

La muerte de Víctor Luna generó varias reacciones en el ambiente del fútbol. Pedro Sarmiento, excompañero suyo en Nacional destacó “La entrega, el profesionalismo y el carisma de Víctor, un hombre que le entregó al fútbol una mirada que iba más allá del balón”.

Por su parte Juan José Peláez, actual comentarista de Win Sports recordó que “Luna fue una persona muy coherente entre lo que decía y hacía. Como entrenador fue un visionario, una persona que quiso siempre buscar diferentes formas, posicionamientos en la cancha, que el jugador desarrollara mucho su intelecto, su elemento cognitivo, que pensara. Era una persona profunda, que iba más allá de las creencias, de lo mecánico. Era un crítico de la vida, ayudó mucho a pensar, a ser creativo, a tener diferentes ópticas sobre el juego mismo y sobre la vida misma”.

También los amigos lo recuerdan con agrado. Darío De la hoz, con quien solía compartir tertulias alrededor del fútbol lo recuerda como “Un papá, un hombre ameno, que nos enseñaba no sólo a ver el fútbol, a interpretarlo, sino a vivir bien la vida. Recuerdo que siempre me invitaba a leer, a ser buen hijo, buen esposo, a disfrutar la vida como un regalo de Dios”.

Se nos fue un maestro de la vida y el fútbol. Un hombre que con su hablar sencillo pero profundo preparó a muchísimos jugadores y enseñó a muchas generaciones que la pelota es un elemento transformador de la vida.

Descansa en paz Víctor.

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