Sabaneta: La superpoblada Manhattan del Valle de Aburrá
Ya están muy atrás los tiempos en que se podía llegar a Sabaneta desde cualquier lugar del Valle del Aburrá en cualquier medio de transporte a tiempo para cualquier cita, sin tacos en la vía a cualquier hora del dia de o de la noche. Sabaneta era un pueblo apacible de grandes casas y espacios [&hell
Ya están muy atrás los tiempos en que se podía llegar a Sabaneta desde cualquier lugar del Valle del Aburrá en cualquier medio de transporte a tiempo para cualquier cita, sin tacos en la vía a cualquier hora del dia de o de la noche.
Sabaneta era un pueblo apacible de grandes casas y espacios abiertos donde se podía ver cultivos de café en las fincas que todavia existian a pocos minutos del centro, donde solo se rompía la rutinaria tranquilidad los martes de María Auxiliadora donde los peregrinos visitaban el Santuario y luego disfrutaban de un buen café o chocolate en los alrededores o cuando llegaba Semana Santa o el esperado mes de diciembre.
Esa misma tranquilidad y alejamiento de los centros de producción y negocios de las partes más pobladas, bulliciosas, congestionadas y más caras del los municipios cercanos fue lo que atrajo, en principio, a grupos familiares a comprar y habitar en los primeros proyectos que tímidamente fueron apareciendo en la ciudad. Aunque también Sabaneta era muy conocido por ser un centro de diversión muy apetecido, por aquello de la lejanía, sectores como La Doctora fueron el epicentro de diferentes negocios de diversión nocturna que hicieron época y que todavía son recordados por los rumberos de mediados de los noventas y principios de este siglo.

Transcurrieron los años y poco a poco las fincas, las grandes extensiones de tierra no utilizada tanto en la parte urbana como en la rural se empezaron a ocupar de edificios de gran altura que, en principio, tenían precios competitivos y con ellos empezó una migración desde los alrededores de Sabaneta de solteros, jovenes ejecutivos, personas que compraban su primer apartamento para vivir o solo como inversión para el futuro.
Después fue muy normal ver a extranjeros, que atraídos por la belleza y tranquilidad del territorio y la característica amabilidad y carisma de su gente se decidieron en gastar su dinero en comprar apartamentos o condominios en los suburbios, un lugar para relajarse o simplemente para buscar su merecido retiro ya que ofrecían servicios y detalles en sus recién adquiridas propiedades que no tenían nada que envidiar a muchas que se podían comprar en muchas partes de sus países de origen.
Y con esta nueva migración extranjera llegó la inevitable burbuja inmobiliaria, ya que empezaron a llegar intermediarios de ventas de propiedades que por una «módica comisión» le conseguían a las personas de otros países sus propiedades. Estos agentes inmobiliarios hicieron fortunas vendiendo apartamentos, fincas, locales comerciales ya que los precios que ellos ofrecían eran «Gringo Prices» o sea que eran precios no ajustados a la realidad colombiana, pero igual eran, al cambio, mas barato que los precios en dólares de sus países de origen
Y todos felices.
Pero empezaron a aparecer los problemas. Problemas de una pequeña metrópoli que estaba empezando a surgir en el Sur.
Sabaneta llegó a tener el metro cuadrado más caro del Valle del Aburrá por el hambre que tenían los constructores para levantar no solo los proyectos habitacionales que mucha gente, aspiracionalmente o no, buscaban en esta localidad, sino que también se fue convirtiendo en un imán comercial. Negocios de todos los pelambres y tamaños querían asentarse y tener una parte de la gran torta de los compradores de vivienda que buscaban sitios de diversión, restaurantes, gimnasios, centros comerciales, en fin, lo que tenían en su vida pasada en Medellín, Envigado o en sus países de origen pero en el limitado tamaño del territorio de Sabaneta que optó ir para arriba.

Ya los edificios eran mas cercanos o se construyen proyectos con cuatro o cinco edificaciones cada una de más de veinte pisos. Y ahí llegaron otros problemas de ciudad grande con las cuales el gobierno municipal y sus habitantes deben lidiar dia a dia. Las congestiones eternas para entrar o salir de Sabaneta, el sentir es que todo el dia es una eterna hora pico por sus vías estrechas que no aguantan tanto automóvil con una sola persona, las hordas de motos de todos los cilindrajes, la gran mayoría, de plataformas de domicilios que son el gran negocio en esta localidad.
La gran densidad habitacional por metro cuadrado ha hecho que aflore un problema, que con el tiempo, puede convertirse en una bomba de tiempo: La presión del agua que llega a los apartamentos de los edificios cada vez mas altos de Sabaneta. Es bien sabido que, por ley, que los edificios de más de cuatro pisos deben tener un sistema de bombas que garanticen la llegada del vital líquido hasta el último piso de cada edificio. Pero en algunos proyectos, que a pesar de haber pagado un millonada por sus propiedades no tienen el lujo de tener agua corriente potable 24/7 como en muchas áreas del Valle. El agua les llega dos veces a la semana, y compensan este hecho con tanques de almacenamiento en las partes altas de los proyectos para surtir a sus habitantes.
Sabaneta aún se aferra en su imagen de ciudad tranquila, familiar, pero la gran realidad es que ya huele y se siente como una gran ciudad en un espacio muy reducido.
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