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La prensa colombiana no está a salvo: quieren imponer la censura a cualquier costo

Hace algunas semanas, el Pacto Histórico quería «democratizar» las emisoras de radio, para entregar las frecuencias a grupos comunitarios. En las últimas horas se conoció un nuevo envión de censura, esta vez por cuenta del viceministro de Justicia Camilo Umaña. Estas no son iniciativas aisladas, que

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Hace algunas semanas, el Pacto Histórico quería «democratizar» las emisoras de radio, para entregar las frecuencias a grupos comunitarios. En las últimas horas se conoció un nuevo envión de censura, esta vez por cuenta del viceministro de Justicia Camilo Umaña.

Estas no son iniciativas aisladas, que surgen del cubilete de algún funcionario despistado. Los comunistas siempre están en guerras y una de ellas, de las más apetecidas, es el combate contra los medios de comunicación.

En menos de cien días de gobierno, ya van dos intentos de establecer algún tipo de censura. Ambos han sido neutralizados. Sin embargo, las alertas están encendidas, porque lo que busca el gobierno, para complacer a sus barras, es establecer un control de la narrativa en Colombia y, en ese propósito, la prensa es un factor contraproducente.

Hordas petristas contra la libertad de prensa

En días pasados se realizó en Cali, un foro sobre el poder del periodismo alternativo y la democratización de la información. En el encuentro, los asistentes exigieron al gobierno Petro, que «diseñe una estrategia comunicacional para confrontar la manipulación que están ejerciendo los medios masivos tradicionales».

Uno de los expositores, Luis Alfonso Mena de Periodismo Libre, aseguró que los medios desinforman, tergiversan y manipulan las propuestas y realizaciones de Petro, afirmando además que «este gobierno apenas está comenzando y está siendo objeto de una ofensiva que yo considero absolutamente nefasta de la mayoría de los grandes medios de comunicación de las élites».

Así, las barras petristas consideran que el gobierno debe establecer un equilibrio a través de los medios públicos. ¿Qué pasará cuando las mediciones de audiencia demuestren que a los sistemas oficiales no los siguen, ni los oyen, ni los ven? Establecerán primero la censura y después la expropiación de esos medios, pues, como en todo régimen comunista, deben aniquilar al «enemigo».

Alerta en el Congreso por intento de censura

El representante Hernán Cadavid hizo un nuevo llamado para estar en máxima alerta, pues según el congresista, «el gobierno busca incidir y revisar contenidos en los medios de comunicación. ¿Se están antojando de las mañas del mal vecino?»

Burda y acelerada copia del régimen venezolano

Chávez llegó a la Presidencia de Venezuela en 1999. Pese a sus ideas retrógradas, su comunismo exaltado y su lealtad a Fidel Castro, no se atrevió en sus primeros años a proponer ni la censura ni la expropiación de los medios de comunicación.

Fue solo después del intento de golpe de Estado en 2002, cuando Chávez radicalizó y aceleró su proyecto comunista en el país vecino. De hecho, solo en 2004, es decir cinco años después de ser elegido, promulgó la conocida Ley Resorte.

Esta Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión, estableció una teórica responsabilidad social de los medios, aunque la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Sociedad Interamericana de Prensa la denominaron «Ley mordaza», que vulnera la libertad de prensa y el ejercicio del periodismo en Venezuela.

Entre otros asuntos, la Ley Resorte obliga a los medios a transmitir los mensajes y alocuciones que el presidente considere necesarios y, además, son obligados a difundir, de manera gratuita y obligatoria, mensajes culturales, educativos e informativos que el ejecutivo venezolano considere importantes.

Lo que el viceministro Camilo Umaña quiso deslizar en la legislación colombiana, era, ni más ni menos, que una «Ley mordaza a la colombiana», específica para los asuntos criminales, atribuyéndole al Estado una inexistente propiedad sobre los medios de comunicación nacionales. Chávez demoró cinco años su censura… Aquí en Colombia, el Gobierno Petro quiere imponerla a menos de cien días de su posesión: ¡toda una dictadura en pleno crecimiento!

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