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Rodolfo y el submarino amarillo

Por Álvaro Ramírez González Escogí este tema por qué es una propuesta muy vigente, viable, posible, clara y sin enredos, que le mejora sin duda la vida a miles de colombianos. Hay un millón de taxistas en Colombia, afirma Rodolfo Hernández. Mucho más del 85 % de ellos no son propietarios; trabajan p

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por Álvaro Ramírez González

Escogí este tema por qué es una propuesta muy vigente, viable, posible, clara y sin enredos, que le mejora sin duda la vida a miles de colombianos. Hay un millón de taxistas en Colombia, afirma Rodolfo Hernández. Mucho más del 85 % de ellos no son propietarios; trabajan para el dueño del vehículo que es un inversionista pasivo.

En promedio ese taxista le debe entregar al «patrón» o dueño del vehículo, $100 000 diarios, pero además el carro deberá estar lleno de combustible y lavado. Ese taxista debe trabajar 12-14 horas para conseguirse siquiera $50 000, para atender sus necesidades familiares. «Todas esas horas metido allí como en un submarino amarillo», dice Rodolfo. Ese taxista no tiene ningún tipo de amparo. Ni prima, ni cesantías, ni salud, ni pensión, ni ARP, ni nada. Está completamente desprotegido.

Un taxi nuevo en promedio puede costar entre 50 y 65 millones de pesos. En algunas ciudades le termina costando al comprador hasta 200 millones de pesos. La diferencia es el precio de un «cupo» que es una prima absurda que favorece a unos pocos y encarece brutal y artificialmente mucho la actividad.

Rodolfo plantea que él quiere a todos esos taxistas (850.000) como propietarios y no como empleados. Les ofrece una línea de crédito tan barata como un 2 % anual de intereses, naturalmente subsidiada por el Estado.

Con esa línea de crédito, un vehículo de 55 o 60 millones, pagaría un poco más de un millón mensual de cuota. De esa manera al taxista se le liberan como dos millones mensuales. Pero debe hacer una provisión para seguro, llantas y repuestos. Aun así, se le libera al menos un millón cada mes.

Con la mitad de ese dinero paga su salud y su pensión. Y le queda un remanente para mejorar su calidad de vida. Cambia totalmente la condición y la calidad de vida de la familia de ese taxista. Hoy existe en sistema de «cupos» que son unas primas artificiales que triplican y cuadruplican sin razón alguna el costo de un taxi. Esos cupos van a desaparecer. «Son primas que cobran unas mafias para su beneficio», afirma Rodolfo.

En esos términos, la propuesta de Rodolfo es una bendición para ese millón de taxistas, pues casi todos pasaran de ser empleados mal pagos y totalmente desprotegidos a ser propietarios. De esa manera, conseguirán mejores ingresos para sus familias, quedarían protegidos en salud y pensión y los carros serán propios. Un gana-gana para todos.

Rodolfo está cautivando a miles cada día con propuestas serias y viables. Para eso no necesita políticos al lado. Por eso va como va.

alragonz@yahoo.es

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