Saltar al contenido

Otoniel

Por Álvaro Ramírez González Pocas horas después de materializarse la extradición de Darío Antonio Úsuga, alias Otoniel, a los Estados Unidos, se inició una feroz escalada terrorista en el país. El Clan del Golfo está dando una muestra de su cobertura territorial y de su capacidad terrorista. Chocó,

R
Redacción IFM
3 min lectura
Escuchar artículo
IFM Noticias

Por Álvaro Ramírez González

Pocas horas después de materializarse la extradición de Darío Antonio Úsuga, alias Otoniel, a los Estados Unidos, se inició una feroz escalada terrorista en el país. El Clan del Golfo está dando una muestra de su cobertura territorial y de su capacidad terrorista. Chocó, Urabá, Córdoba, Sucre, Bolívar, Bajo Cauca antioqueño, Santander y César, han sido víctimas de estos ataques.

48 horas después de iniciar el paro, han quemado más de 100 vehículos y hay más de 40 municipios en estos sectores, completamente paralizados no solo en su comercio sino en todo el sector educativo. La tramposa paz de Santos: firmó un documento, pero no consiguió un solo minuto de paz. Fue toda una estafa bien empacada.

Santos permitió por 8 años, la siembra masiva de coca, por exigencia estratégica de las FARC, que a la fecha cubre a siete departamentos y es el combustible de esta guerra. Y hoy, los congresistas del partido Comunes, que apoyan a Gustavo Petro y son los cabecillas de las antiguas FARC, están tramitando un proyecto que legaliza y despenaliza la coca. Allí está su financiación y con ella piensan conseguir la Presidencia de la República. ¿Esa fue la paz que le vendieron Santos y los terroristas a Colombia?

Después de Santos, y producto de esas 250.000 hectáreas de coca que dejó sembradas, nacieron 80 grupos narcoterroristas y el Clan del Golfo es apenas uno de ellos. Otoniel es el símbolo del poder de la cocaína, dirigido a avasallar, dominar y delinquir a sus anchas, con toda la fuerza del dinero y de las armas.

El Gobierno de Iván Duque ha sido el que más duros golpes le ha dado al narcoterrorismo en la historia. Miles de terroristas han sido dados de baja o capturados y también, miles de laboratorios han sido destruidos. Además, cientos de toneladas de cocaína fueron incautadas en tierra y en el mar. Eso representa miles de millones de dólares que no pudo recaudar la delincuencia.

La captura de Otoniel estuvo entre ceja y ceja de Duque, por tratarse del elemento más poderoso, peligroso y más dañino para la sociedad colombiana. Su capacidad gerencial para expandir su poder por tantos departamentos, lo hicieron visible, temido y el objetivo militar de más alto valor en Colombia. Finalmente cayó en un largo y estratégico operativo militar. Y fueron todos los recursos y obstáculos que esa abundancia de dinero le puso a la extradición de Otoniel. Hasta le montaron un tándem de víctimas que hicieron una feroz y estratégica oposición a su envío a USA.

Pero Duque gerenció personalmente ese proceso que por poco se enreda en el Consejo de Estado. Hoy las FF. AA. están al frente de las carreteras y los pueblos que el Clan del Golfo pretende castigar y paralizar como represalia por la extradición de «Otoniel».

Hace muy pocos meses, el dinero le abrió las puertas de la cárcel a Alias Matamba, segundo a bordo del Clan.

Pronto Otoniel será historia y el país recuperará su tranquilidad. Ha sido muy duro para Colombia el costo de enfrentar al narcoterrorismo que nos dejó agigantado Juan Manuel Santos. Pero ese es el camino correcto si este país quiere salir del hueco en que lo metió el Nobel de paz.

El país entenderá y reconocerá, algún día, el esfuerzo superlativo que Uribe y Duque hicieron para combatir este flagelo… ¡Se lo merecen!

alragonz@yahoo.es

Compartir:

Noticias relacionadas