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Oposición y reconstrucción del CD: nuevo desafío para Uribe

Por Álvaro Ramírez González Desde que el uribismo se organizó como partido político con el nombre del partido de la U, esta colectividad política, al comando de su jefe natural Álvaro Uribe, ha sido siempre ganadora. Pero ha equivocado trascendentales decisiones como apoyar a Juan Manuel Santos. Un

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Redacción IFM
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Por Álvaro Ramírez González

Desde que el uribismo se organizó como partido político con el nombre del partido de la U, esta colectividad política, al comando de su jefe natural Álvaro Uribe, ha sido siempre ganadora. Pero ha equivocado trascendentales decisiones como apoyar a Juan Manuel Santos. Un traidor, que se disfrazó de uribista para obtener el respaldo y los votos de Uribe, los que finamente lo llevaron a la Presidencia.

Santos no solo traicionó la política de «los tres huevitos», que juró defender en su discurso de posesión, sino que compró los congresistas con dineros del Estado (mermelada) y se robó para sí, la jefatura del partido de la U.

Uribe debió entonces fundar un nuevo partido: el Centro Democrático y con él y Óscar Iván Zuluaga, trataron de derrotar al traidor. Las trampas y el chorro de dinero para los ñonos en Córdoba salvaron la reelección de Santos en la segunda vuelta, cuando en la primera Zuluaga del CD, le había tomado 700 000 votos de ventaja.

Pero Uribe es un guerrero y con el CD, derrotó a la coalición Petro-Santos y llevaron a Iván Duque a la Presidencia de Colombia en 2018. Hoy, el uribismo, por conflictos internos, no pudo siquiera llegar con candidato propio a definir la Presidencia de Colombia. Y perdió las elecciones. Casi todos los partidos, con excepción del CD y Oxígeno Verde de Ingrid Betancourt, están alineados con el nuevo gobierno.

Pero el panorama político luce extraño. Sano, muy sano que algunos partidos acompañen a Petro en su tarea de Gobierno. Y no dejen que los extremistas que apoyaron a Petro impongan sus salvajes políticas de destrucción del tejido empresarial. «Voy a cuidar el capitalismo», dijo Petro. «No porque lo adore, sino que nadie sabe más producir utilidades que el capitalismo. Y con esos impuestos, haré la tarea social». Eso se oyó muy bien.

Pero se han oído muy mal, los anuncios improvisadores y distantes de la realidad, de los ya nombrados ministros de este nuevo gobierno. Una oposición racional es la misión de Uribe, y del CD, frente al nuevo gobierno. «Apoyar lo bueno y negar lo malo», afirmó Uribe.

Pero para arrancar ese nuevo desafío de la oposición, es menester, se lo dije al propio Uribe, hacer un replanteamiento total en los cuadros directivos del CD. El partido, como todos los partidos en la historia, hará oposición después de ser gobierno. Pero allí empiezan los problemas. Hay una distancia enorme entre el CD y el presidente saliente Iván Duque. Un desafecto total.

Para muchos como yo, fue un presidente juicioso, honorable, comprometido y gran ejecutor. Debió enfrentar los dos ataques más violentos que haya conocido Colombia: la pandemia, y el paro terrorista. Duque hubiera podido ser un gran relevo para Uribe en el CD, pero en las actuales circunstancias, no lo podrá ser. Uribe en la mitad del sandwich. Reconoce la gran tarea gerencial de Duque. Pero también le duelen sus desafectos con el CD.

Es muy dura la tarea que le espera al presidente Uribe. Pero nadie como él lo puede hacer. Uribe con 70 años y unos golpes muy duros de la izquierda y algunas cortes, empeñadas en meterlo a la cárcel, inicia ya una dura cruzada para reconstruir el CD, hoy en profunda crisis. Y además, liderar con inteligencia y método esa oposición racional. ¡Gran tarea para un gran líder!

alragonz@yahoo.es

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