Líneas rojas para el nuevo gobierno: 3. ¿Revivir el IDEMA?
Por Álvaro Ramírez González Hace muchos años, el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo, calificado como el mejor estadista del siglo XX, montó INALPRO, que era el Instituto Nacional de Aprovisionamiento. Se trataba de centralizar todas las compras del Estado, buscando economías de escala. La id

Por Álvaro Ramírez González
Hace muchos años, el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo, calificado como el mejor estadista del siglo XX, montó INALPRO, que era el Instituto Nacional de Aprovisionamiento. Se trataba de centralizar todas las compras del Estado, buscando economías de escala. La idea no podía ser mejor.
Desde los vehículos oficiales hasta los lápices y el papel higiénico para las oficinas, era más eficiente y barato comprarlos centralizadamente y en grandes volúmenes. El ahorro era gigante. ¿Qué pasó con INALPRO? El mismo gobierno Lleras debió correr a cerrarlo. Se desató al interior de ese poderoso Instituto, un verdadero concierto para delinquir entre sus directivos y los proveedores.
Toda la concepción teórica fue arrasada por la brutal corrupción que puso a INALPRO a comprar bienes de mala calidad, cantidades enormes de productos sin uso y las comisiones y coimas terminaron haciendo todos esos bienes muchísimo más caros que como los adquiría antes cada dependencia estatal, municipio o departamento. Se lo robaron, lo llenaron de bienes de pésima calidad, inundaron sus bodegas de bienes sin uso y todo ello casi al doble del precio real de todos esos productos.
La corrupción desenfrenada entre proveedores y funcionarios públicos arrasó a INALPRO. Ahora el presidente Petro propone revivir el IDEMA. Fue otra institución que se llamaba Instituto de Mercadeo Agropecuario. Allí ocurrió lo mismo que con INALPRO. Se lo robaron todo. El IDEMA se convirtió en una poderosa caja que, previa la negociación de una comisión o coima, lo compraba todo. Pagaba 1000 toneladas de arroz, maíz, o sorgo, pero a sus bodegas apenas ingresaba la mitad. Todas las cosechas dañadas fueron a parar a las bodegas del IDEMA. Y finalmente el precio de compra terminó siendo mucho más alto del precio real del mercado.
Esa compra voluminosa de cosechas que debería controlar los precios y poner esos productos más baratos a disposición de los más pobres, fracasó estrepitosamente y hubo que liquidarlo con enormes pérdidas. Poner a un funcionario público a hacer negocios con una chequera oficial es poner a los ratones a cuidar el queso. Es crearle la oportunidad al ladrón. Una de las razones del fracaso de los gobiernos de izquierda en el mundo es justamente esa: el control de precios de bienes y servicios lo hace un juego de oferta y demanda.
Controlar esos precios por decreto arruina a todos los productores como ocurrió en Venezuela. Arrasó con todo el aparato productivo nacional. Y peor aún, montar una entidad pública, llena de funcionarios públicos, con unas poderosas chequeras, solo trae la corrupción y el saqueó. Revivir el IDEMA es volver a un pasado lleno de corrupción, pérdidas multimillonarias y un fracaso total en el control de precios. En ese IDEMA, que hubo que liquidar, salieron ricos sus gerentes, sus auditores, sus jefes de compras y hasta sus bodegueros… ¡Los ratones se comieron el queso! ¿Vamos a repetir ese fracasado engendró?
alragonz@yahoo.es

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