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Líneas rojas para el nuevo gobierno: 2. Salud

Por Álvaro Ramírez González La Ley 100 de 1993 es la que rige el sistema de salud, pensiones y riesgos profesionales en Colombia. Fue elaborado en el gobierno de César Gaviria y promulgada en el de Ernesto Samper. La llaman la Ley 100 de Uribe porque fue el senador Álvaro Uribe el ponente en el [&he

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por Álvaro Ramírez González

La Ley 100 de 1993 es la que rige el sistema de salud, pensiones y riesgos profesionales en Colombia. Fue elaborado en el gobierno de César Gaviria y promulgada en el de Ernesto Samper. La llaman la Ley 100 de Uribe porque fue el senador Álvaro Uribe el ponente en el Congreso. Es un sistema de origen neoliberal relativamente impuesto por organismos internacionales de crédito. Hace 29 años está vigente.

Sin entrar en detalles técnicos y jurídicos que complican las cosas, debo decir que esa Ley 100 vincula actores privados y al Estado en la estructura que hoy maneja la salud pública de los colombianos con una cobertura de más del 94 % de la población. Sin duda ha tenido fallas, pero el sistema las ha ido corrigiendo.

Algunas EPS han sido mal manejadas y han desviado sus recursos como Saludcoop, pero han sido intervenidas, liquidadas, y sacadas del sistema. Hoy hay EPS como Sura y Colsanitas, por ejemplo, que lo hacen muy bien, en el régimen contributivo. En el régimen subsidiado, el Estado a través del Sisben, le facilita a todas las clínicas o IPS, para atender a toda persona sin recursos que toque sus puertas.

Un sistema donde los privados y el Estado conviven y cada vez van aprendiendo a hacer mejor las cosas en algo tan complejo, congestionado y costoso como la salud pública en Colombia. El presidente Petro propone desbaratar todo ese montaje de 29 años y montar un gran sistema público de salud. Habla de médicos en casa y medicina preventiva. El concepto teórico es muy bueno. La práctica de este sistema es una catástrofe.

¿Recuerdan el Seguro Social ISS? ¿Saben qué pasó con él? Se lo robaron, lo saquearon, literalmente lo quebraron. El país recuerda a un director del ISS de apellido Fino, que compró un lujoso avión privado para la dirección del ISS. En su mandato todas las clínicas privadas del país fueron visitadas por sus enviados para ser extorsionadas. Le deberían pagar a «alguien» el 30 % del pago que les hiciera el ISS de la cartera muy atrasada.

Clínicas como la Risaralda de Pereira no accedieron a esa extorsión y no recibieron nunca el pago. Quebraron y cerraron. Ese sistema de salud pública que propone Petro es literalmente «poner a los ratones a cuidar el queso». Miren a manera de ejemplo el estado físico y financiero de todos los hospitales públicos. En ruinas y además quebrados.

La estructura de la Ley 100 se diseñó con ayuda internacional para que la metodología gerencial privada conviviendo con lo público, resolvieran el hueco ruinoso y sin fondo de la salud pública en Colombia. Y a fe que lo ha conseguido. Montar un sistema público de salud como propone Petro, es devolverse 30 años y poner a unos funcionarios públicos incompetentes y recomendados políticos a mal manejar la salud pública de los colombianos.

Y, para terminar: ¿Recuerdan los escándalos del ISS, comprando miles de millones en medicamentos vencidos? ¿Miles de millones en medicamentos innecesarios de poco uso?

¿Miles de millones en medicamentos con un precio el doble del comercial? Ese sistema público de salud que propone Petro es un concepto teórico muy interesante. Pero en un país corrompido hasta los tuétanos como Colombia, una ruina asegurada, como ya lo fue el ISS. Unos ajustes a la estructura de la Ley 100 son suficientes si se quiere más eficiencia. Y más recursos para el Sisben, para atender a más pobres. Nada más.

Lo que propone Petro es un retroceso y una ruina ya probada. Un sistema que deja la salud de los más pobres en manos de la politiquería y la corrupción no cierra brechas:

¡Las abre más todavía!

alragonz@yahoo.es

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