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La suerte del chofer del bus

Por Álvaro Ramírez González Avanzan los días desde el triunfo de Gustavo Petro Urrego el pasado domingo y son muchas las opiniones y posiciones de unos y otros. Desearle mal a Petro, equivale a «desearle mala suerte al chofer del bus, a sabiendas que uno está adentro de él.» Colombia está dividida.

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por Álvaro Ramírez González

Avanzan los días desde el triunfo de Gustavo Petro Urrego el pasado domingo y son muchas las opiniones y posiciones de unos y otros. Desearle mal a Petro, equivale a «desearle mala suerte al chofer del bus, a sabiendas que uno está adentro de él.»

Colombia está dividida. Unos desean y proponen una oposición cerrera al nuevo gobierno. No le han creído nada de lo que ha planteado Petro en su alocución. Argumentan que es parte del libreto con que han engañado a tanta gente en los países donde gobierna el socialismo en América Latina. Llegan al extremo de proponerle a los 10.5 millones de votantes por Rodolfo Hernández el no pago de impuestos. Un suicidio colectivo.

Al otro lado están los que no votaron por Petro, pero reconocen su triunfo. Le creyeron en su alocución y entienden que pertenecen a la «otra Colombia», que no votó por él, pero que ha sido gentilmente invitada a trabajar juntos. «Perdonémonos», puntualizó Petro.

Es el presidente de los que ganaron y también de los que perdieron. En ese lado están casi todos los partidos políticos que han aceptado un diálogo. El liberalismo seguramente será partido de gobierno y tendrá su cuota en él. El Centro Democrático se ha declarado en «oposición racional», que traduce, no hacer parte del gobierno, pero apoyarán lo que sea bueno para el país y se opondrán a lo que les parezca inconveniente.

Los más inteligentes argumentan que es mucho mejor acompañar a Petro a construir y ajustar bien sus políticas y propuestas, que la oposición cerrera. Los gremios de la producción están abiertos, en plan de apoyar al nuevo gobierno y a discutir con él, los asuntos y las decisiones convenientes para cada uno de los sectores productivos.

La cotización del dólar apenas se movió un 3 % hacia arriba, síntoma inequívoco de que el país está tranquilo y no hay ningún pánico económico. Las acciones en la bolsa de valores han caído ligeramente, pero los entendidos anuncian una rápida recuperación en su cotización. Ecopetrol sufrió una caída fuerte en su cotización por el anuncio de Petro de suspender las exploraciones de hidrocarburos.

Así están las cosas, al tiempo que ya circulan algunos nombres del próximo gabinete ministerial. Parece una «calma chicha», pero es una tregua y un gesto de confianza del país a Petro. Las decisiones concretas y los cambios harán que unos y otros se alineen frente al nuevo gobierno de Colombia. Esperar es lo prudente.

alragonz@yahoo.es

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