Saltar al contenido

La misma orquesta, distintos músicos

Por Álvaro Ramírez González El artículo pudiera también llamarse «La misma partitura, distintos músicos», porque en esencia se trata de una doctrina económica interpretada de manera muy distinta en Europa y en América Latina. Se trata del socialismo. En esencia está escuela o doctrina económica prop

R
Redacción IFM
4 min lectura
Escuchar artículo
IFM Noticias

Por Álvaro Ramírez González

El artículo pudiera también llamarse «La misma partitura, distintos músicos», porque en esencia se trata de una doctrina económica interpretada de manera muy distinta en Europa y en América Latina. Se trata del socialismo.

En esencia está escuela o doctrina económica propugna «la propiedad y la administración de los medios de producción por parte de las clases trabajadoras, con el fin de lograr una organización de la sociedad, en la cual exista una igualdad política, social y económica de todas las personas».

En Europa, el comunismo de la Unión Soviética fracasó estruendosamente, mató de hambre a más de 100 millones de personas y explotó a la URSS en mil pedazos (15 nuevas repúblicas). Los medios de producción en manos del Estado, la sobrerregulación y la corrupción, dieron al traste con la poderosa URSS.

En China, el comunismo combinado con la libertad económica ha sacado de la pobreza a ese populoso país y hoy es la segunda economía más poderosa del mundo después de los Estados Unidos. En la gran mayoría de Europa, rigen unos sistemas políticos que combinan la igualdad como propósito con la libertad económica de mercado.

Los medios de producción pertenecen al sector privado, pero el Estado ejerce una función reguladora, cobra impuestos altos y presta unos servicios de alta calidad a toda la población. Son países que, basados en esta doctrina, han construido una numerosa y poderosa clase media.

Tanto en Europa como en China, esa doctrina funciona muy bien, y tiene a gran parte de su población con niveles de vida muy buenos. Por eso son países que viven en paz y convivencia política. En América Latina, el mismo socialismo domina hoy una gran parte del territorio. Esa doctrina gobierna hoy en México, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Perú, Chile, Argentina y ahora Colombia.

Con excepción de México, que ha mantenido un vigor económico, por su dependencia y cercanía con los Estados Unidos, los demás países están viviendo una situación catastrófica en distintos niveles. Pobreza extrema, saqueo, corrupción, desabastecimiento, eliminación de las libertades, abuso de la fuerza pública y éxodo masivo de ciudadanos a los Estados Unidos y otros países. Venezuela tiene el récord con siete millones de desplazados.

¿Por qué ese socialismo que funciona tan bien en la Comunidad Económica Europea es un fracaso rotundo en América Latina? ¿Por qué el mismo medicamento alivia en Europa y enferma y mata en Latinoamérica? En esencia, ambos socialismos tienen la misma configuración teórica, que busca construir igualdad y una numerosa clase media.

La diferencia está en los músicos que tocan en las orquestas. En los músicos que leen, tocan los diferentes instrumentos y producen la música en las diferentes latitudes. El nivel de los líderes políticos y gobernantes en Europa es muy bueno como norma general, tanto en lo académico como en la trayectoria política de quienes ejercen el poder. En América Latina, el nivel de esos líderes que detentan el poder es malísimo. Ahí está la gran diferencia.

Castro, Ortega, Chávez, Maduro, Castillo, Fernández y Boric, son personas con muy precaria preparación académica y con un opaco desempeño político. Claro, con malos músicos, tenía que sonar muy mal la orquesta, así las partituras y los instrumentos musicales fueran los mismos.

Gustavo Petro, que acaba de ganar la presidencia de Colombia, es de lejos el líder de izquierda con la mejor formación académica (economista con dos maestrías y un doctorado) de todos sus pares de América Latina. Petro tiene al frente la posibilidad de montar en Colombia un socialismo más moderno que se parezca al europeo, no uno criollo que mal funcione como el socialismo latino. Conforta y tranquiliza, por ahora, la idea de Petro de qué «hay que cuidar el capitalismo. Es el capitalismo el mejor sistema que conoce la tierra, para producir riqueza… ¡No hay ninguno mejor!», puntualizó Petro.

«Los dividendos que esa riqueza produce, serán la base para la redistribución. Ese capitalismo deberá absorber el pago del gasto social que ayude a los pobres a vivir cada día mejor, mientras el país, en el largo plazo, abandona la pobreza».

Esas declaraciones y la manifestación expresa y repetida de que «no va a expropiar», ni va a «afectar el derecho de propiedad de nadie», muestran que el camino socialista de Petro puede ser mucho mejor que los de América Latina. ¿Como no hacerlo si tiene al frente orquestas que suenan muy bien y otras que lo hacen muy mal? ¿Como no escoger a los músicos buenos?

alragonz@yahoo.es

Compartir:

Noticias relacionadas