Desafectos y amarguras del que se va
Por Álvaro Ramírez González La gran paradoja del gobierno Duque, que nadie descifra ni entiende, es que ganó la presidencia el CD, pero casi de inmediato perdió la cercanía, el contacto y el poder en el gobierno de su candidato y presidente, Iván Duque. Es como ganarse el Baloto y quedar de inmediat

Por Álvaro Ramírez González
La gran paradoja del gobierno Duque, que nadie descifra ni entiende, es que ganó la presidencia el CD, pero casi de inmediato perdió la cercanía, el contacto y el poder en el gobierno de su candidato y presidente, Iván Duque. Es como ganarse el Baloto y quedar de inmediato pobre. ¡En la ruina!
Una situación absurda, extraña e indescifrable que se volvió crónica en cuestión de pocos días y fue la gran constante del gobierno Duque, una distancia y un desafecto total y mutuo entre el presidente y el partido que lo eligió. ¿Impensable verdad? Pues así ocurrió y así se fue todo el mandato Duque desde el primero hasta el último de sus días.
El origen de esta profunda grieta tiene que ver con el reparto burocrático. El CD como único ganador reclamaba una avasallante mayoría en el gabinete y en el aparato burocrático. Como un botín de guerra. Duque, menos político, decidió que aún a los partidos que perdieron y no lo acompañaron, había que darles su cuota, para lograr así una cómoda mayoría en el Congreso para el trámite de sus proyectos.
Y así lo hizo, y así tuvo una cómoda gobernabilidad. Pero producto de esta decisión, se gestó un gran desafecto entre el CD y su presidente Duque. Una distancia y un frío sepulcral que nunca se resolvió. Uribe, como el jamón del sandwich, no pudo lograr que esa crisis terminara.
El CD no se atrevió a oponerse a los proyectos de Duque, por estar Uribe presente en el Senado y su figura inspira tanto respeto que eso no ocurrió. Pero de no ser así, hubiera apostado que el CD, casi se habría vuelto un partido más de oposición que de gobierno. Una verdadera tristeza para todos.
El CD acaba de perder las elecciones y por primera vez desde su fundación, emprende el duro y frío camino de la oposición. Y Duque termina un mandato esforzado, valeroso y muy eficaz en sus logros, pero no tiene con quien celebrar. Estoy seguro de que esa honda y larga grieta tiene mucho que ver en la derrota electoral del CD.
El relevo para Álvaro Uribe era sin duda Iván Duque. Pero en las actuales circunstancias, no lo podrá ser. El nombre de Duque no despierta hoy ningún sentimiento de afecto en el CD. Y ese sentimiento es mutuo. Así las cosas, Iván Duque se prepara para entregarle el poder a su peor enemigo. Llegó a la presidencia hace cuatro años, rodeado de todo su partido, el CD, con Álvaro Uribe a la cabeza y abandona hoy el cargo en la más absoluta soledad. El CD mató el tigre y se asustó con el cuero. Y ese susto le duro cuatro años.
¡Como para Ripley!
alragonz@yahoo.es

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