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¿Cuál será el camino?

Por Álvaro Ramírez González Una de las preguntas que uno se hace, viendo el caótico panorama político latinoamericano es la siguiente: ¿Querrá Gustavo Petro que Colombia tome el camino de Argentina, Perú y Chile? ¿Querrá meter a Colombia en ese endiablado circuito de pobreza, caos, desgobierno y atr

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por Álvaro Ramírez González

Una de las preguntas que uno se hace, viendo el caótico panorama político latinoamericano es la siguiente: ¿Querrá Gustavo Petro que Colombia tome el camino de Argentina, Perú y Chile? ¿Querrá meter a Colombia en ese endiablado circuito de pobreza, caos, desgobierno y atraso económico?

La Colombia que recibe Petro es un país con altos ingresos por el petróleo, el más alto crecimiento económico y mucho atractivo para la inversión. Muchos sectores ávidos de recursos para crecer y desarrollarse mejor. Una vocación exportadora en pleno desarrollo. Un país con mucha pobreza después de la pandemia, pero lleno de posibilidades económicas.

¿Valdrá la pena cometer los mismos errores de Argentina, Perú y Chile, tres países ricos, hoy empobrecidos, incendiados y en acelerado proceso de desinversión y crecimiento de la pobreza? Alberto Fernández ha sido un pésimo líder en Argentina; a veces manda más Cristina Kirchner, su vicepresidenta de ingrata recordación. Un país empobrecido, y con ese vigoroso campo arruinado, por las equivocadas políticas gubernamentales.

Una inflación del 60 % anual, un dólar que vale el triple y un endeudamiento que llegó al default. Argentina mostró ya en las elecciones regionales que al terminar el mandato Fernández- Kirchner, va a cambiar de rumbo después del fracaso total del gobierno socialista. No falta mucho para que eso ocurra.

Perú eligió a un campesino profesor rural, sin academia ni experiencia política, en un acto socialista por atajar a Keiko Fujimori. Castillo no pudo construir un gabinete ni fue capaz de gobernar. Los indicadores económicos peruanos se han deteriorado demasiado. Le quedó muy grande el puesto. Allí, el Congreso puede destituir al presidente por incompetencia o corrupción. Castillo ya incurso en las dos cáusales, será destituido sin duda antes del fin de año. Un fracaso socialista descomunal, en un país que venía por un maravilloso camino económico.

Chile, la economía más envidiada y moderna en el cono sur, acaba de tomar el camino equivocado. Gabriel Boric, un joven socialista, sin academia, sin experiencia laboral, bipolar, bisexual y confeso adicto a las drogas, fue el elegido. ¡Increíble! Su gran palmarés fue haber sido uno de los líderes de la destrucción y el incendio de Santiago en el paro. Apenas lleva cerca de 100 días de haberse posesionado y ya el 70 % de los chilenos quiere que se vaya. Chile anda con la inflación disparada y el desempleo doblado.

La desinversión es acelerada porque en la nueva Constitución que quiere implantar, «el gobierno tomará el control no solo de la propiedad privada sino de todos los medios de producción». Una política comunista que mató de hambre a más de 100 millones de seres humanos fracasó, y reventó en mil pedazos a la Unión Soviética. Boric no ha arrancado y ya perdió la gobernabilidad.

Esa nueva Constitución que insiste en instalar, perdió todo el apoyo político. Las calles están incendiadas porque a Boric todo le salió mal. Subir salarios cada 60 días con la inflación incontrolable, es el mismo circuito ruinoso de Venezuela.

Fernández terminará pronto su mandato. Castillo será destituido en pocos días. Pero Chile deberá pagar una muy larga y dura penitencia por haber tomado ese equivocado camino. Y sin duda ya arrasado por el fracaso socialista, tomará un rumbo distinto.

Estos tres países, unos más rápido que otros, van a despreciar al socialismo y a recordarlo como su más dolorosa pesadilla. ¿Querrá Petro, llevar a Colombia a esa situación? Su discurso conciliador ha sido copiado por todos los partidos y todos los gremios que están en diálogos con el nuevo gobierno.

En ese escenario, ¿no será mejor para Petro, tomar un camino más firme, más estable, copiar e instalar un socialismo moderno como en Suecia, Noruega y Dinamarca, sin destruir el aparato productivo nacional y, sobre todo con más consenso político y ciudadano?

Ortega el de Nicaragua es un mamarracho, Chávez era un Coronel, Maduro un chofer de bus. Boric, un chiflado inmaduro sin formación, Castillo, un campesino profesor y Fernández un político más sin palmarés.

Gustavo Petro es el presidente socialista con más formación y más academia. Ojalá las emplee para bien. ¡Tema de reflexión!

alragonz@yahoo.es

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