Contraloría: poder y politiquería
Por Álvaro Ramírez González De tiempo atrás la Contraloría General de la Nación ha sido un botín político de alto valor y el contralor, un emperador que doblega y chantajea al gobierno de turno. La lista de contralores generales de la Nación que terminaron en la cárcel es bien grande y todo por los

Por Álvaro Ramírez González
De tiempo atrás la Contraloría General de la Nación ha sido un botín político de alto valor y el contralor, un emperador que doblega y chantajea al gobierno de turno. La lista de contralores generales de la Nación que terminaron en la cárcel es bien grande y todo por los abusos de poder y la corrupción rampante al interior de ese dinosaurio burocrático.
El fin del periodo como contralor general de la Nación de Felipe Córdoba Larrarte, ha coincidido con el cambio de huésped en la Casa de Nariño, y ahí fue Troya. Córdoba ha sido fuertemente criticado por sus abusos de poder y por haber crecido la frondosa burocracia de la Contraloría en más de 2 300 cargos, casi todos de altas remuneraciones, en un negociado con la clase política tradicional que le apoyó ese engendró a cambio de muchos puestos. El embeleco del control previo, eliminado por inútil, fue maquillado por Córdoba con el nombre de «control preventivo», y así pasó rapidito en el Congreso. Tan inútil el control previo como el preventivo.
Córdoba ha sido también duramente criticado por estar construyendo una mansión en el sector más costoso de Pereira, su ciudad natal, obra que vale una cifra astronómica, que no se compadece con el salario de contralor, porque Córdoba nunca fue rico, ni siquiera con el de su esposa o el de los dos sumados.
Aurelio Suárez, columnista de la revista Semana además lo acusa de corrupción en la compra que hizo la Contraloría de un edificio que estaba en obra negra por un valor muy superior al que lo estaban vendiendo sus propietarios. Córdoba ha intervenido descaradamente en la elección de su sucesor. Parece que necesita mucho de ello, en su posible aspiración a la Fiscalía General de la Nación. Tenían una lista elaborada antes del triunfo de Gustavo Petro, pero por razones legales y políticas, esa lista se les cayó.
A medida que se aproxima la fecha de elección del reemplazo de Pipe Córdoba, se ha vuelto una verdadera gazapera la integración de esa lista. Dicen los entendidos que Córdoba con sus aliados de los partidos tradicionales, hoy derrotados por Petro, está al frente de la elección de su sucesor. Pero el Pacto Histórico, el Partido Verde y todos los amigos de la izquierda, andan apoyando a otros candidatos distintos al de Córdoba y sus aliados.
Ha sido una campaña grotesca, vulgar, llena de demandas y politiquería, que en mi criterio busca hoy poner un contralor amigo, más que una persona competente y proba, que lidere y organice el control Fiscal, hoy patas arriba. Una pelea de hienas por el poder. Poder para la politiquería, y no para el Control Fiscal. ¡Pobre país!
alragonz@yahoo.es

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