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Campaña sucia vs. apuesta peligrosa

Por Álvaro Ramírez González Una semana falta para definir quién será el nuevo presidente de Colombia para él periodo 2022-2026. El país enfrenta una jornada decisiva que la izquierda quiere aprovechar para conquistarlo como lo hizo hace poco con Perú y muy poco con Chile. Los enfrenta un «Outsider»

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por Álvaro Ramírez González

Una semana falta para definir quién será el nuevo presidente de Colombia para él periodo 2022-2026. El país enfrenta una jornada decisiva que la izquierda quiere aprovechar para conquistarlo como lo hizo hace poco con Perú y muy poco con Chile. Los enfrenta un «Outsider» muy singular como Rodolfo Hernández.

Atrás quedaron los partidos políticos tradicionales que demostraron fortaleza para elegir sus congresistas, pero una peligrosa debilidad a la hora de poner un candidato fuerte para enfrentar a la izquierda. No lo lograron. Sus divisiones, sus desmedidas aspiraciones, su torpeza y su falta de patriotismo, los dejaron derrotados a la vera del camino.

La combinación de las formas de lucha ha sido la herramienta de la izquierda. Desde el amedrentamiento de la población civil en zonas de influencia del narcotráfico, hasta las bodegas petristas, inundando las redes de información falsa y tratando de destruir la imagen de Rodolfo, su contradictor. Los petrovideos confirmaron esta situación. La charla de Roy Barreras es lo más bajo e inmundo de la política, pero Petro tiene su teflón y parece que esas evidentes aberraciones no lo dañarán. Se declararon víctimas de chuzadas tecnológicas.

Y Petro, al igual que con Piedad Córdoba, después de ser pillada visitando narcos en las cárceles para pedir apoyo y ofrecer beneficios, separó a Roy de la campaña, para aparentar una decencia que no tiene el Pacto Histórico. Está claro para los colombianos que han usado todas las herramientas y estrategias sin limitación ética. No hay lugar a consideraciones éticas; hay que ganar a como dé lugar.

Al otro lado Rodolfo el «Outsider», que rompe con su parlamento y su discurso todos los cánones de la política. Desde que se inició la campaña antes de las consultas, Rodolfo se situó en segundo lugar y yo advertí que esa estrategia del exalcalde de Bucaramanga lo podría llevar a la final. Me cayeron rayos y centellas. Pero no soy ni politólogo ni pronostico resultados. Apenas registro, leo los hechos y los pongo a disposición de mis lectores en un lenguaje muy digerible.

Pero la estrategia de Rodolfo ha llegado a límites peligrosos que le pueden hacer daño a la hora de definir. Patear tanto y tan duro al uribismo, no tiene razón de ser. Este partido no ha sido obstáculo alguno para Rodolfo y, al contrario, todo el uribismo lo va a acompañar en las urnas, más que por amor, por tratar de contener la izquierda. El mismo Uribe se marginó, admitiendo que en su situación no quería perjudicar a nadie.

Entonces no hay razón alguna para darle tanta pata a un hombre y a un partido que lo está acompañando. Se le ha ido la mano en mi criterio. Rodolfo también ha sido implacable con César Gaviria, acusándolo de haber acabado con la agricultura y de ser el culpable de los cinturones de miseria que rodean las ciudades, por la apertura económica que implantó en su gobierno. La apertura de Gaviria fue dura y apurada y Rodolfo puede tener razón parcialmente.

Pero esa apertura era mandatoria si el país se iba a poner a tono con la economía mundial. Sin esa apertura, Colombia estaría aislado y eso sería mucho peor. Hoy el partido liberal, sin acuerdos programáticos y menos burocráticos, está al lado del «Outsider».

Rodolfo no es bobo y sus asesores menos, y saben que estos votos les van a llegar por sustracción de materia. Pero es una peligrosa apuesta la de Rodolfo, patear tanto a los partidos mientras la izquierda esgrime todas las armas más innobles y bajas para tratar de ganar la contienda. ¡Hay dietas que en exceso matan!

alragonz@yahoo.es

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