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(AL MOMENTO) El histórico primer mensaje del Papa León XIV: reconciliación, unidad y apertura

En una nueva entrega del programa (AL MOMENTO) de IFMNOTICIAS transmitió el primer pronunciamiento público del nuevo Sumo Pontífice, León XIV, marcando el inicio de un pontificado que, desde sus primeras palabras, se perfila como un llamado claro a la reconciliación, la escucha y el entendimiento mu

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Redacción IFM
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(AL MOMENTO) El histórico primer mensaje del Papa León XIV: reconciliación, unidad y apertura

En una nueva entrega del programa (AL MOMENTO) de IFMNOTICIAS transmitió el primer pronunciamiento público del nuevo Sumo Pontífice, León XIV, marcando el inicio de un pontificado que, desde sus primeras palabras, se perfila como un llamado claro a la reconciliación, la escucha y el entendimiento mutuo dentro y fuera de la Iglesia.

Desde el emblemático balcón central de la Basílica de San Pedro, el recién elegido Papa dirigió un mensaje cargado de esperanza, en el que dejó ver su compromiso con una Iglesia más cercana, humana y participativa. León XIV, conocido como Robert Francis Prevost, es un nombre que ya marca un hito en la historia del catolicismo: es el primer papa originario de Estados Unidos y el segundo consecutivo en provenir del continente americano.

León XIV no solo saludó a los fieles con humildad, sino que evocó, con sencillez y firmeza, la necesidad de “tender puentes” entre pueblos y culturas, así como de sanar heridas históricas que aún persisten en muchas regiones del mundo.

Con una mezcla de inglés, italiano y español, el Papa dejó entrever su cercanía con las comunidades latinoamericanas, en especial con Perú, país donde desarrolló una intensa labor pastoral

Con esta primera aparición, León XIV no solo bendijo a los fieles desde Roma, sino que también encendió una llama de expectativa y renovación en toda la comunidad católica mundial. El mundo mira ahora hacia el Vaticano con nuevos ojos, en espera de los pasos que seguirá este pontificado que ya comienza a escribir su historia.

La traducción al español del discurso está disponible a continuación:


La paz esté con todos vosotros. Queridísimos hermanos y hermanas. Este es el primer saludo de Cristo resucitado que ha dado la vida. El Buen Pastor que dio la vida por el rebaño de Dios. Yo también querría que este saludo entrase en nuestro corazón y llegase a vuestras familias, a todas las personas, estén donde estén. A todos los pueblos, a toda la Tierra. La paz esté con vosotros.

Esta es la paz de Cristo resucitado. Una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios. Dios, que nos ama a todos de manera incondicional. Aunque ahora, nosotros aquí seguimos conservando en nuestros oídos esa voz débil, pero siempre valiente, del Papa Francisco que bendijo a Roma.

El Papa que bendijo a Roma daba su bendición al mundo, al mundo entero. Esa mañana del día de Pascua. Permitidme seguir esa bendición. Dios nos quiere. Dios nos ama a todos. Y el mal no prevalecerá. Todos estamos en manos de Dios.

Por lo tanto, sin miedo Mano a mano, unidos hoy de la mano de Dios y entre nosotros, avancemos hacia adelante. Seamos discípulos de Cristo. Cristo te precede. El mundo necesita su luz. La humanidad necesita de él como el puente para ser alcanzada por Dios y por su amor. Ayudadnos también a ser vosotros, los unos con los otros, a construir puentes con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un único pueblo siempre en paz. Gracias al Papa Francisco.

También quiero dar las gracias a todos los hermanos cardenales que me han elegido para ser el sucesor de Pedro y caminar junto a vosotros como Iglesia unida, buscando siempre la paz, la justicia, buscando siempre trabajar como hombres y mujeres fieles a Jesucristo. Sin miedo, para proclamar el Evangelio, para ser misioneros.

Soy un hijo de San Agustín. Agustiniano. Que dijo “Con vosotros soy cristiano y por vosotros obispo”. En este sentido podemos todos caminar juntos hacia esta patria que nos ha pereparado Dios.

A la Iglesia de Roma, un saludo especial. Debemos comenzar juntos una iglesia misionera. Una iglesia que construya puentes de apertura y de diálogo siempre abierta a recibir. Como esta plaza, con los brazos abiertos a todos. Todos aquellos que necesitan caridad. Nuestra presencia, el diálogo y el amor.

Y se me permiten, también una palabra, un saludo a todos aquellos y en modo particular a mi querida Diócesis de Chiclayo en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto, para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo.

A todos vosotros, hermanos y hermanas, de Roma, de Italia, de todo el mundo. Queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad, que busca siempre estar cercanos, sobre todo a aquellos que sufren.

Vea el programa completo en el siguiente enlace:

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