321 Ciudadanos Científicos impulsan la mejora de la calidad del aire en el Valle de Aburrá
Diego Alejandro Trujillo Roldán, docente en la Institución Educativa Federico Sierra Arango de Bello y Ciudadano Científico, ha dedicado los últimos nueve años a combinar su labor pedagógica con el monitoreo de la calidad del aire en su comunidad. Gracias a los datos proporcionados por un sensor ins
Diego Alejandro Trujillo Roldán, docente en la Institución Educativa Federico Sierra Arango de Bello y Ciudadano Científico, ha dedicado los últimos nueve años a combinar su labor pedagógica con el monitoreo de la calidad del aire en su comunidad. Gracias a los datos proporcionados por un sensor instalado en su escuela, ha logrado inspirar a sus estudiantes a valorar la ciencia y a comprender mejor el entorno en el que viven.

Su enfoque ha derivado en la creación de proyectos de investigación que analizan cómo el tráfico vehicular y la actividad industrial afectan la calidad del aire en su sector. «Al entender las condiciones de calidad del aire en nuestra zona, veo la importancia de que mis estudiantes se apropien del contexto en el que viven. Con la nube instalada en la institución desde hace nueve años y los reportes diarios del SIATA, puedo compartir este conocimiento con ellos», explicó Trujillo, ingeniero físico y docente.
Diego es solo uno de los 321 voluntarios que contribuyen al programa Ciudadanos Científicos, una iniciativa de apropiación social liderada por el proyecto SIATA del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Este programa instala sensores de bajo costo en hogares, instituciones educativas, entidades públicas y privadas, y hasta en bicicletas, lo que permite el monitoreo en tiempo real de la calidad del aire, el ruido y el clima en toda la región.
La extensa cobertura y el monitoreo en tiempo real brindados por los Ciudadanos Científicos han sido clave para fortalecer la vigilancia de la calidad del aire, especialmente durante eventos críticos como episodios de alta contaminación, conciertos, la alborada y incendios de vegetación. Los datos recolectados por estos sensores complementan la Red de Monitoreo de Calidad del Aire del Valle de Aburrá, y gracias a un riguroso proceso de calibración con equipos acreditados, se garantiza una alta precisión en la generación de esta información clave para la salud ambiental.
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