Saltar al contenido

Yepes

Por Jaime Restrepo Vásquez Dijo Aristóteles: «Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.» Esta es una descripción perfecta de lo que pasa en Medellín con Daniel Quintero Calle y quienes lo rodean. Sin embargo, en el comité de

R
Redacción IFM
4 min lectura
Escuchar artículo
Yepes

Por Jaime Restrepo Vásquez

Dijo Aristóteles: «Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.» Esta es una descripción perfecta de lo que pasa en Medellín con Daniel Quintero Calle y quienes lo rodean. Sin embargo, en el comité de aplausos inmerecidos que acompaña al presunto alcalde, el caso de Sergio Andrés Yepes merece un capítulo especial.

La kakistocracia que trata de controlar a Medellín ejerce su tiranía con total impunidad. Nombres como Alex Flórez, Fredy Esteban Restrepo, Juan Pablo Ramírez y Juan José Aux, entre otros, son sinónimos de la anterior afirmación. Sin embargo, los excesos del mayor Yepes llegan a tal nivel, que algunos aparecen descritos en el Código Penal. De no ser por la paquidermia del aparato judicial, y la complicidad de los organismos de control, el sujeto ya habría colgado el uniforme y estaría respondiendo ante un juez de la República.

En la Escuela de Cadetes de Policía General Santander deben preguntarse, avergonzados, si el deshonroso Yepes aprendió y entendió lo que dice el Himno de la institución, cuando afirma que los guardianes del orden —los policías— deben ostentar «hidalguía, valor, dignidad». Evidentemente, el «suertudo» Yepes ignora el significado de esas tres palabras, o peor aún, las contradice sin pudor al comportarse como un matón de barrio que va por la vida hostigando y amedrentando mujeres.

Porque hasta donde se sabe, el cobarde de Yepes no ha acosado a ningún hombre con sus arbitrariedades. Al contrario: tanto en San Carbón como en el parque Lleras, el rufián persiguió e intimidó a dos damas que, en ejercicio de las libertades que tanto le fastidian al bochornoso oficial, le gritaron a Quintero Calle lo que piensan del desastre que es como alcalde y como persona.

Asimismo, resulta evidente que Yepes jamás entendió en la Escuela de Cadetes, que eso de «vigilad que el derecho del hombre sea con orden gozar libertad» implica defender al ciudadano de los abusivos y que en el goce de ser libre, la gente puede gritar e insultar a un funcionario inepto, corrupto, incapaz y cobarde, que se esconde detrás de las enaguas del perro rabioso que ejerce como su jefe de seguridad.

Yepes decidió mancillar el uniforme y ser parte de los atropellos de quien hoy ostenta el poder, asumiendo el papel de cancerbero de la honra del nefasto Quintero. Las manifestaciones ciudadanas se llaman revocatoria social y son consecuencia de las marrullas que hicieron los quinteristas para evitar que los medellinenses votaran para sacar al séquito de corruptos de la Alcaldía.

Siguiendo con el Himno de la Policía, Yepes desprecia con sus acometidas autoritarias la exhortación según la cual, «si a obrar os obliga el deber, tu prudencia sabed demostrar/ de balanza y justicia sed fiel, ciudadano ante ley es igual.»

¿Acaso la manifestación verbal de una ciudadana contra el alcalde lo obligaba a amedrentarla? ¿Lo ocurrido en el parque Lleras, y en San Carbón, demuestra prudencia o un exceso fruto del desespero por el desprestigio que Quintero Calle se ha ganado a pulso? ¿Cuántos comparendos les ha interpuesto al alcalde o a su comitiva cuando han proferido injurias y calumnias contra distintos ciudadanos? ¡Porque eso es balanza y eso es honrar la igualdad ante la ley!

Es evidente que al mayor Sergio Yepes le queda grande el uniforme, que la barra y el laurel que lleva en sus hombros deslucen al ser portados por alguien indigno que abusa de la autoridad y del poder. Además, es una deshonra para una institución cuyos miembros se juegan a diario la vida e integridad por la ciudadanía de Colombia.

Es hora de que la Inspección General de la Policía Nacional analice con cuidado las andanzas del mayor Sergio Andrés Yepes, escudriñando las finanzas del funcionario policial y de sus familiares, atendiendo las quejas ciudadanas por las tropelías que ha cometido y, además, verificando si su grado y condecoraciones se ajustan a los requisitos o si han sido fruto del árbol envenenado de pertenecer a la kakistocracia que malgobierna a Medellín y al país en general.

Conversemos en Twitter: @atrabilioso

Compartir:

Noticias relacionadas