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Sigue la dilapidación de recursos en Cali: millonaria pauta en medios nacionales para defender el derroche en Emcali

«No aclare tanto, que oscurece». Alguien debió advertirle al alcalde Jorge Iván Ospina que la campaña que desató durante el fin de semana, para defender lo indefendible, deja más dudas que certezas. Hay que comenzar por el mandatario de los caleños. Al estallar el escándalo de las sillas de 17 millo

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Redacción IFM
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IFM Noticias

«No aclare tanto, que oscurece». Alguien debió advertirle al alcalde Jorge Iván Ospina que la campaña que desató durante el fin de semana, para defender lo indefendible, deja más dudas que certezas.

Hay que comenzar por el mandatario de los caleños. Al estallar el escándalo de las sillas de 17 millones y los televisores de más de 40 millones, Jorge Iván Ospina, indignado, tomó la decisión de pedirle la renuncia al gerente de Emcali, Juan Diego Flórez.  Incluso, se atrevió a decir que no podía creer que hubiera gente «tan aberrante y bruta».

Sin embargo, pasaron 20 días y, al parecer, ya los autores materiales e intelectuales de semejante desgreño, ya no son ni tan aberrantes, ni tan brutos. Es que la campaña desatada por la Alcaldía de Cali, con una obscena pauta en un medio de circulación nacional, muestra que Ospina cambió de opinión y optó por defender el despilfarro, tratando de crear una narrativa pseudocientífica para justificar la compra.

¿Cuánto cuesta la pauta en El Tiempo? Media página en ese diario, full color y en edición dominical, puede costar cerca de 63 millones de pesos. Además, diseñar el aviso, que después intentó regar como pólvora por las redes sociales, tampoco es gratuito. Eso sí: son tan torpes, que no cayeron en la cuenta de que la imagen impresa debe ser digitalizada para que sea legible en internet.

Ahora bien, la campaña se fundamenta en que los televisores, por ejemplo, tienen una tecnología diferente, algo que resulta siendo un pretexto, pues en el mercado, con las mismas especificaciones y la misma marca, se consiguen los aparatos por la mitad del costo que tendrían para Emcali.

Además, tratar de justificar la compra de sillas por 17 millones la unidad, cuando la marca más costosa y prestigiosa del mundo, incluso con mejores especificaciones y una garantía de 12 años, cobra la mitad de lo que va a pagar Emcali, resulta siendo una burla para los ciudadanos que son, al fin de cuentas, quienes pagan impuestos para que Ospina y su combo los derrochen, haciendo caso al refrán: «lo que nada nos cuesta, volvámoslo fiesta».

En la propaganda del alcalde y de Emcali, aseguran que «son sillas ergonómicas con altos estándares técnicos internacionales fijados por la NORMA: UNE-EN ISO 11064, para garantizar la integridad de quienes las usen. Deben ser útiles las 24 horas, los 365 días del año. No son sillas que vendan en una mueblería, sino que deben tener especificaciones de uso industrial, por eso cuestan $17 millones cada una».

Sin embargo, las sillas Herman Miller, las más prestigiosas del mundo, cuestan, la más barata $7 534 000 y la más costosa, $8 125 000, siendo reconocidas como las más finas y de mayores avances tecnológicos en materia de ergonomía.

Las reacciones a la campaña de Jorge Iván Ospina no se hicieron esperar. La ciudadanía está indignada y nada justifica que, en una ciudad tan golpeada por la pobreza y la violencia, Emcali decida despilfarrar los recursos de los caleños.  

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