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(SERIE) ¡No son micos… son víboras contra la libertad! El proyecto de ley de Clara López para «despolarizar» a Colombia

Clara López Obregón ha sido contundente: quiere «despolarizar» a la sociedad colombiana, es decir, considera que con un paquete de normas, logrará acabar con la polarización en el país. ¿Cuándo legislará sobre la felicidad, la tranquilidad y la ansiedad? A primera vista, la intención parece loable:

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Clara López Obregón ha sido contundente: quiere «despolarizar» a la sociedad colombiana, es decir, considera que con un paquete de normas, logrará acabar con la polarización en el país. ¿Cuándo legislará sobre la felicidad, la tranquilidad y la ansiedad?

A primera vista, la intención parece loable: ¡qué mejor que acabar con la división de la sociedad! Sin embargo, buscar establecer la «despolarización», desde la perspectiva normativa, abre la puerta a figuras restrictivas de la libertad, como es el caso del denominado discurso del odio.

De hecho, al ostentar el poder, el Pacto Histórico tendrá la capacidad de imponer el discurso de «paz y amor» que dicen pregonar, mientras que cualquier posición contraria, en medio de la «polarización», será considerado como un discurso de odio.

Así, la «despolarización» llevaría, necesariamente, a la censura de aquellos que no se sometan a las ideas dogmáticas y destructivas del Gobierno Petro. Por tal razón, uno de los propósitos evidentes es cercenar la libertad de los ciudadanos, evitando el disenso frente a las ocurrencias del comunismo que rige los destinos de Colombia.

De hecho, en el artículo cuarto del proyecto, López Obregón propone una cátedra de paz, supuestamente para fomentar la tolerancia, el respeto y el pluralismo político.

La intención parece loable, pero al profundizar en la iniciativa, resulta siendo un peligro: ¿Quiénes impartirán la cátedra de paz? ¿Qué mensajes e ideología serán expuestos como los que promueven la paz y cuál será la «ideología del odio»?  

Evidentemente, la tal cátedra abre la puerta para el adoctrinamiento por parte de Fecode, favoreciendo y legalizando el activismo en las aulas de clase y quitándoles a los padres, de facto, la posibilidad de ejercer la función primordial de la formación de nuestros niños y jóvenes.

Adicionalmente, Clara López plantea, en el artículo octavo, que los partidos políticos deberán actualizar sus códigos de ética «para evitar que cualquiera de sus miembros promueva, distribuya, difunda escritos o cualquier otra clase de material para fomentar o incitar directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia».

¿Cuáles serían los lineamientos para evaluar los escritos? ¿Será lo políticamente correcto o aquello que controvierte los desvaríos del petrismo? Esta es una línea crítica: en el debate democrático, ciertamente se dan escenarios de hostilidad e incluso de repulsión en cuanto a las ideas contrarias. De hecho, en el marco de ese debate, la discriminación del opositor es parte intrínseca del planteamiento de las ideas.

Lo anterior se constituye en una abierta vulneración de los derechos políticos, además de cercenar la libertad de expresión y de pensamiento, que son garantías fundamentales en la democracia. Esta propuesta buscaría eliminar el disenso, aplastando las críticas y los señalamientos contra la ideología que se quiere enquistar en el poder.

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