Registraduría validó el 38% de las firmas de De La Espriella. Fue el que mas firmas recolectó y triplicó las firmas mínimas necesarias
La verificación oficial de las firmas presentadas para respaldar la candidatura presidencial de Abelardo De la Espriella abrió una discusión pública luego de que se conociera que una parte mayoritaria de los apoyos radicados no fue avalada por la Registraduría Nacional del Estado Civil.
La verificación oficial de las firmas presentadas para respaldar la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella abrió una discusión pública luego de que se conociera que una parte mayoritaria de los apoyos radicados no fue avalada por la Registraduría Nacional del Estado Civil, aunque supero 7 veces la cantidad de firmas necesarias en la recolección y fue el que mas firmas presentó ante la registraduría.
Los datos surgieron tras la publicación de un análisis periodístico hecho por El Espectador que no cuenta todos los detalles de los resultados técnicos del proceso de revisión. Según la información divulgada, la campaña entregó 5.079.000 registros cuando solo necesitaba 635.000 firmas para ser candidato oficial.
De ese total, 1.978.108 firmas fueron consideradas válidas, es decir que superó en 1.343.108 firmas las que realmente necesitaba; es decir, triplicó en las firmas válidas, lo que en realidad necesitaba.
No obstante, a esto, los análisis que se hacen con tinte de sesgo, hablan de que solo el 38% de las firmas presentadas fueron válidadas. Entre los formularios revisados se incluyeron 159.700 planillas con renglones en blanco, que fueron invalidadas de manera automática.
Los expertos en recolección de firmas, señalan que el dejar renglones es una manera de prevenir que las firmas de los ciudadanos, en caso de salirse del rengón, no invaliden las otras. No obstante, cada renglón es numerado, por lo que aun sin firmarse, la registraduría cuenta el espacio como firma y al no existir, las señala como anuladas, cuando en la práctica no es exacto.
El resto de los apoyos anulados se clasificó en varias categorías:
- 1.437.677 por datos que no corresponden
- 1.025.663 por no figurar en el Archivo Nacional de Identificación
- 273.211 por registros duplicados y 152.028 por información ilegible.

En medio de la controversia, la Registraduría emitió un comunicado fechado el 11 de febrero en el que explicó el alcance del proceso de revisión de apoyos ciudadanos de los grupos significativos inscritos para las elecciones presidenciales de 2026.
La entidad indicó que, de los 22 grupos que presentaron firmas, solo en dos se detectaron inconsistencias relacionadas con posibles fraudes o delitos, casos que ya fueron puestos en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación.
Con respecto a la campaña de De la Espriella, la Registraduría precisó que durante la verificación se encontraron incidencias asociadas a datos ilegibles, inconsistencias con el Archivo Nacional de Identificación y registros de personas que no figuran en el censo electoral. La entidad recordó que la ley exige un mínimo de 635.216 firmas válidas para la inscripción de candidaturas por grupos significativos, umbral que equivale al 3% de los votos válidos de la primera vuelta presidencial de 2022.
El organismo electoral también subrayó que la información de los firmantes está protegida por normas sobre datos personales y solo puede utilizarse para fines de verificación. En paralelo, la controversia coincidió con una queja disciplinaria presentada por David Murcia, antiguo cliente del abogado, quien lo acusa de irregularidades relacionadas con honorarios profesionales.
Consultado por medios radiales, De la Espriella afirmó que revisará la información y señaló que sus abogados interpusieron un recurso dentro del procedimiento. La discusión sobre los resultados del proceso continúa mientras avanzan las actuaciones administrativas y judiciales anunciadas por la autoridad electoral.

En el mismo sentido, los expertos consultados en recolección de firmas explicaron que tras la revisión se debe entender que la recolección de firmas se hace con personas que piden a otras firmar y que no todos ponenen sus datos de manera real, recordando episodios en el pasado en donde Micky Mouse, Pato Donald y hasta Superman, han firmado. Esto en sí no representa un delito, pues la firma como tal se anula y solo en caso de «dolo» se generan responsabilidades penales contra quienes intentaron engañar el sistema normativo.
Para un candidato, señalan, lo que importa es lograr superar las firmas mínimas necesarias, de allí en adelante, «todo es ganancia». Explican que al final de cuentas para el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría, interesa que se supere el número de firmas válidas, no las anuladas.
Sobre el escándalo al rededor de las firmas anuladas a Abelardo de la Espriella, explican claramente, que no es la cantidad de firmas recolectadas, sino finalmente las válidas lo que importa, pues se quien mas entrega tiene menor riesgo de que en la revisión no le alcancen para las mínimas, mientras que el que entrega justas, puede no alcanzar las mímimas necesarias.
«Quieren hacer creer que la mayoría de las firmas de Abelardo fueron anuladas cuando eso no es lo importante, sino que el haya logrado las mínimas y como ves, triplicó las que necesitaba», explicó el experto.

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