El ABC en IFMNOTICIAS: diferencia entre desinformación y misinformación
En la era digital, los humanos nos exponemos a grandes volumenes de información, que puede ser real y no. El uso de las redes sociales ha hecho que términos como desinformación y misinformación se utilicen con frecuencia en el debate público. Aunque muchas veces se emplean como sinónimos, en realidad existe una diferencia importante entre ...
En la era digital, los humanos nos exponemos a grandes volumenes de información, que puede ser real y no. El uso de las redes sociales ha hecho que términos como desinformación y misinformación se utilicen con frecuencia en el debate público.
Aunque muchas veces se emplean como sinónimos, en realidad existe una diferencia importante entre ambos conceptos, principalmente relacionada con la intención con la que se difunde el contenido.
Para brindar más claridad, hay que partir doiciendo que de acuerdo con la UNESCO, la desinformación se refiere a la difusión deliberada de información falsa o engañosa con el propósito de manipular o confundir a las personas. En este caso existe una intención clara de engañar a la audiencia para influir en sus opiniones, creencias o comportamientos.
En contraste, el segundo termino que consiste en la misinformación que de acuerdo a la definición corresponde a información incorrecta o inexacta que se comparte sin intención de causar daño o engañar.
Este tipo de contenido suele difundirse por errores, interpretaciones equivocadas, falta de verificación o sesgos inconscientes, pero no responde necesariamente a una estrategia organizada para manipular a la opinión pública.
El debate sobre estos conceptos ha cobrado relevancia en los últimos años debido al crecimiento de las campañas de manipulación informativa en entornos digitales.
De hecho, un dato que revela la importancia que han cobrado este tipo de términos, es que en el informe del World Economic Forum se ha señalado que la desinformación se ha convertido en uno de los principales riesgos globales a corto plazo, debido a su impacto en la política, la seguridad y la confianza en las instituciones.
En este contexto, algunos gobiernos han empezado a considerar este fenómeno como un problema de seguridad nacional, por ejemplo, el Gobierno de España ha advertido que las campañas de desinformación representan un riesgo creciente porque pueden influir en procesos democráticos, generar polarización social y debilitar la confianza ciudadana en la información.
Además de la desinformación y la misinformación, algunos expertos también hablan de un tercer concepto conocido como “malinformación”, este término hace referencia al uso de información real o parcialmente verdadera con el objetivo de causar daño a una persona, organización o país, por ejemplo mediante la filtración de datos sensibles o el uso descontextualizado de hechos reales.
Entender esta distinción es fundamental para analizar el ecosistema informativo actual, especialmente en una época marcada por la velocidad de las redes sociales, donde la información, que como se dijo al inicio puede ser verdadera o falsa, puede difundirse rápidamente e influir en la percepción pública.

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