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La seguridad, eje central en la política de gobierno del presidente De la Espriella. Esta es la hoja de ruta tras consejo de seguridad en Barranquilla

Barranquilla, Colombia. Durante un Consejo de Seguridad celebrado el pasado domingo en la ciudad de Barranquilla, el presidente Abelardo De La Espriella delineó de manera contundente la hoja de ruta de su administración en materia de seguridad. El mandatario enfatizó que este ámbito constituye “el eje fundamental de nuestro Gobierno y la política de Estado más contundente”, reafirmando su compromiso inquebrantable con la restitución de la tranquilidad en todo el territorio nacional.

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La seguridad, eje central en la política de gobierno del presidente De la Espriella. Esta es la hoja de ruta tras consejo de seguridad en Barranquilla
Foto: Cortesía Presidencia

En este encuentro crucial, el presidente De La Espriella reiteró su respaldo absoluto a la Fuerza Pública, asegurando que “nuestros soldados y policías cuentan con el respaldo estricto y absoluto de este Gobierno. Nunca más serán maltratados ni arrodillados ante el crimen; cumplirán su labor con apego a la Constitución y la ley”. Esta declaración subraya una postura firme de apoyo institucional y una clara directriz para la acción de las autoridades, siempre dentro del marco legal.

El Consejo de Seguridad en Barranquilla sirvió como plataforma para que el jefe de Estado detallara los pilares estratégicos sobre los cuales se fundamentará la labor conjunta del Gobierno y las fuerzas del orden, con el objetivo primordial de devolver la paz y la seguridad a los ciudadanos colombianos.

Terrorismo y narcotráfico. Una sola denominación para el crimen

Uno de los puntos centrales abordados por el presidente De La Espriella fue la necesidad de unificar la conceptualización del crimen organizado. El mandatario criticó la práctica de asignar diferentes rótulos a los delincuentes, argumentando que “al final estos son ecosistemas criminales que están todos conectados y que los llevan a un lugar común, que es el terrorismo, sea urbano o sea rural”.

En su intervención, el presidente fue enfático al señalar que “aquí tenemos que dejar de tratar a estos bandidos de una manera diferente. Hay que tratarlos a todos bajo una sola denominación, que es la de grupos terroristas”. Esta postura se fundamenta en la observación de que la pirámide criminal en Colombia tiene como base el narcotráfico, del cual se desprenden otras actividades ilícitas como la minería ilegal, la extorsión y el contrabando, todas interconectadas. “La base de todo el crimen y la fuente primigenia de todas las formas de violencia es el narcotráfico”, sentenció.

Para el presidente, el narcotráfico es el combustible que alimenta el terrorismo en todas sus manifestaciones. Por ello, considera inaceptable que el Estado mantenga “un tratamiento diferencial frente a los bandidos que participan en la cadena de mando y de ejecución de conductas que terminan arribando al mismo objetivo, que es el terrorismo, llámese urbano, llámese rural, como quiera llamarse”.

De La Espriella concluyó este punto con una advertencia clara: “Aquí se acabó esa división. Cuando de combatir el crimen se trata, no hay diferencias ni en la acción del Estado ni en la respuesta del Estado y, mucho menos, en una categorización que se les quiere dar a los bandidos, que, dicho de otra manera, ha sido inventado por sectores de la sociedad que lo que buscan es proteger a esos bandidos para que el Estado no pueda ejercer la acción punitiva y la fuerza legítima del Estado, como corresponde”. El mensaje final fue rotundo: “Eso en este Gobierno se acabó. Todos son terroristas y los vamos a tratar como tal, pase lo que pase”.

Unidad del Estado. Un gigante con mano de hierro

Otro pilar fundamental en la estrategia de seguridad del presidente De La Espriella es la imperativa necesidad de una unidad institucional. El mandatario advirtió que la división entre el Estado y la Fuerza Pública representa “la ganancia de los delincuentes”, una fisura que el crimen organizado aprovecha para fortalecerse.

En este sentido, el presidente hizo un llamado a “actuar como un cuerpo unificado, sólido, monolítico, que mande un mensaje claro: aquí no hay divisiones; por tanto, no habrá hendiduras por las cuales el crimen pueda meterse y atravesarse”. Esta visión busca proyectar una imagen de cohesión y fortaleza estatal que disuada a los criminales y brinde confianza a la ciudadanía.

“Aquí tenemos que actuar como un gigante con mano de hierro, la mano de hierro del Estado”, explicó De La Espriella, enfatizando que esta cohesión no solo afecta psicológicamente al crimen, sino que también transmite al ciudadano un mensaje inequívoco: “Aquí estamos para protegerlos, para cuidarlos, pero también para hacer cumplir la ley”.

El presidente fue categórico al dirigirse a los asistentes del Consejo de Seguridad: “No voy a aceptar rivalidad ni voy a aceptar intrigas entre una fuerza y otra. Aquí somos un solo cuerpo. La Fuerza Pública colombiana actuando en defensa de los intereses del pueblo, que ha sido azotado por la criminalidad, y que ha crecido esa criminalidad exponencialmente por cuenta de la complicidad del anterior gobierno con el crimen organizado y con el terrorismo”.

Cuerpos élites. Una “vacuna de seguridad destructiva”

La coordinación entre fiscales, jueces y la Fuerza Pública se perfila como un elemento clave en la política de seguridad del Gobierno. El presidente De La Espriella recordó su reciente reunión con la Fiscal General de la Nación, Luz Adriana Camargo, y anunció la creación de “un cuerpo élite de fiscales” para cada ciudad.

El mandatario comparó esta estrategia con la lucha contra la pandemia del coronavirus, señalando que, al no poder combatirla con los medicamentos existentes, fue necesario “inventarse una vacuna”. De manera análoga, propuso la creación de una “vacuna de seguridad destructiva”, conformada por “un cuerpo de fiscales, un cuerpo de jueces, un cuerpo de élite del Ejército, un cuerpo élite de la Policía, un cuerpo de élite de la Armada, y actuar en consecuencia”.

“Esta pandemia de inseguridad no la vamos a combatir con la receta que no ha funcionado. Por eso aquí se ha diseñado una estrategia completamente diferente”, afirmó el presidente, subrayando la importancia de la coordinación entre la Fuerza Pública, la Fiscalía y los jueces. Para ello, se destinará “un equipo especial de fiscales y jueces”.

Frente a las amenazas que enfrentan los jueces, el presidente sugirió la posibilidad de que sean itinerantes, o incluso “traer jueces de afuera”. La meta es conformar “un grupo especial que nos permita combatir el crimen con la determinación que hay que combatir”.

Lucha contra la extorsión. Un bloque nacional de búsqueda

El presidente Abelardo De La Espriella reiteró una de sus propuestas de campaña más destacadas: la implementación de un Bloque Nacional de Búsqueda contra la Extorsión. Esta iniciativa busca combatir de frente uno de los delitos que más afecta a la ciudadanía y al sector productivo.

“Hay que armar una fuerza combinada entre las distintas fuerzas para armar un Bloque de Búsqueda Nacional contra la Extorsión que nos entregue, que ponga a buen recaudo de la justicia, o que se les dé de baja cuando no se quieran someter, a los jefes principales de la extorsión en Colombia, que no son los que están en la cárcel, son articuladores, pero hay gente afuera que tiene más poder, y aquí todos lo sabemos”, explicó el mandatario, señalando la necesidad de ir tras los verdaderos cabecillas de este flagelo.

Más control migratorio. Orden presidencial de deportación

Durante el Consejo de Seguridad, el presidente De La Espriella también abordó la problemática de la migración ilegal en Colombia, emitiendo directrices claras y contundentes al respecto.

“La orden a Migración es clara, y ahorita lo llamamos, y será que empiecen los operativos coordinados con la Policía. ¿Para qué? Para dar con los inmigrantes ilegales, primero los que están cometiendo delitos; segundo, los que no, los que no tienen regularizada su situación, y en el término de la distancia tendrán que ser deportados. Es una orden presidencial que se debe empezar a cumplir esta misma semana”, enfatizó el jefe de Estado.

El presidente añadió que “no voy a aceptar a inmigrantes ilegales, de donde sea que vengan, que estén cometiendo fechorías. En Colombia se van y los deportamos. Es una decisión política, y yo lo asumo, y es una decisión administrativa. Yo lo asumo”. Esta declaración subraya una política migratoria más estricta, enfocada en la seguridad y el cumplimiento de la ley, con un claro mensaje de cero tolerancia hacia la criminalidad por parte de extranjeros en situación irregular.

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