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Reunión Uribe – Tobón… ¡Todos están salidos de la ropa!

El fundamentalismo de algunos ciudadanos, que perciben la política como un partido de fútbol con «barras bravas», los ha llevado a la indignación tras la reunión de Gilberto Tobón con Álvaro Uribe Vélez. Aunque Tobón ha dicho que «conversar entre quienes piensan diferente es lo más esencial en la bú

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Redacción IFM
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El fundamentalismo de algunos ciudadanos, que perciben la política como un partido de fútbol con «barras bravas», los ha llevado a la indignación tras la reunión de Gilberto Tobón con Álvaro Uribe Vélez.

Aunque Tobón ha dicho que «conversar entre quienes piensan diferente es lo más esencial en la búsqueda de la pregonada paz total», refiriéndose a su encuentro con el expresidente, lo cierto es que en el zurdódromo nadie lo ha entendido así, ni lo ha recibido bien, ni acepta que se haya dado la reunión.

Además, el encuentro fue aprovechado por los enemigos políticos de Tobón dentro del Pacto Histórico, como son Los Alpujarros y su cabecilla, a quien el abogado ha señalado de tener «engañada a mucha gente fuera de Medellín. No es progresista. No es una persona honesta».

Naturalmente, el líder e influencer de Los Alpujarros afirmó que «yo a este señor preferí dejar de seguirlo igual que mis amigos. Engañó a la gente y en especial a los jóvenes. Ahora se dedicó a hacerle mandados a Uribe. Una vergüenza».

Así las cosas, la reunión fue usufructuada por Quintero y sus avivatos, para tratar de eliminar una amenaza potencial a la aspiración de conservar la Alcaldía, tratando de sacar del camino a un rival formidable para los pesos pluma Albert Corredor y Andree Uribe, entre muchos otros.

Sin embargo, bastará un debate entre Tobón y los torpes quinteristas, para que el abogado trapee el piso con los inútiles herederos de Quintero Calle.

Si por la izquierda llueve, en el uribismo no escampa

Una de las críticas más recurrentes a Uribe, por la reunión con Gilberto Tobón, es que no se debió dar jamás, pues la búsqueda del bien común tiene líneas rojas.

Para algunos simpatizantes del uribismo, el expresidente «tiene derecho a buscar una coalición amplia para la Alcaldía de Medellín, así como los ciudadanos tienen derecho a expresar su inconformismo, desconcierto y desacuerdo por su reunión con Tobón», a quien califican de veleta petrista, respaldado en su momento por Bolívar y Quintero Calle.

Asimismo, señalan que Uribe le hizo «un flaco favor a la democracia, abriendo el diálogo con aspirantes oficialistas», señalando a Uribe por faltar a la coherencia y a la oposición.

Lo cierto es que la reunión, al evaluar la mayoría de las reacciones, no cayó bien en ningún sector político ni ideológico, aunque en ese rosario de tuits relacionados con el tema, hay uno que podría dar una clave de lo que en realidad pasó: «así como Uribe quemó a Oscar Iván Zuluaga para las presidenciales, acaba de quemar a Tobón para la Alcaldía».

Se sabe que Uribe es estratégico y que mide cuidadosamente sus acciones políticas, de cara a las siguientes elecciones. Admitir una reunión con Gilberto Tobón, el «consentido» de la izquierda y del petrismo, era hacerlo caer en desgracia, como efectivamente ocurrió.

De cualquier forma, Uribe también salió lastimado y son muchos los que tienen la convicción de que Uribe no es ni representa a la derecha colombiana. Esta idea, que ha rondado de tiempo atrás, nuevamente tomó fuerza y no dejará de sonar, por lo menos, hasta que termine este año. ¿Ajedrez o estupidez? El tiempo lo dirá.

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