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Píldoras Políticas

Por: Claudia Posada

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Redacción IFM
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Por: Claudia Posada

  1. Respaldado por una hoja de vida intachable y sobrados méritos académicos, el ingeniero Giovanny Franco, quien fuera el viceministro de Minas hasta hace poco, renunció al cargo que desempeñaba con lujo de competencia en el Ministerio. Tal parece que al interior de la Entidad le hicieron la vida a cuadraditos. Una trayectoria profesional de tal magnitud al servicio de la sociedad, es una lástima que la desestimen por la intromisión, tal parece, de politiqueros baratos que no faltan en todo gobierno.
  2. Pedir seguridad personal y para la familia respectiva es un derecho de todo quien esté o se sienta amenazado, y obligación del Estado responder en el marco de los deberes para con los ciudadanos, sean estos quienes sean. Para la señora Aida Merlano, fugitiva de la justicia colombiana: micrófonos, cámaras y hasta reverencias adornadas de simpatiquísima solidaridad, en el escenario de sus exigencias al gobierno para que se le garantice seguridad, al regreso de Venezuela. Mientras en los territorios, en esa «Colombia profunda» de violencias y desplazamientos forzados, otras denuncias, otras llamadas de auxilio caen al vacío, así como caen asesinados líderes sociales que pidieron protección.
  3. Ayudar a construir un país más justo, es decir, con equidad en las oportunidades, no parece ser propósito de quienes en la comodidad de su vida sabrosa, jamás serán facilitadores del bienestar colectivo porque carecen de sentido social, no tienen escrupulos, ni principios, ni sentimientos patrios. Los hay en el Estado al igual que en otras esferas de poder; son también representantes de la clase política aferrados a sus tan amañadoras curules; los acompañan o siguen, burócratas vida fácil, corruptos de tiempo completo. ¿Pero a ver los objetivos distintos a beneficiarse ellos mismos? Sus metas están más bien en consonancia con el abandono de los deberes que les competen, con los que se comprometieron. Pero las ambiciones personales y las presiones de los grupos a los que les sirven, les copan todo su «valioso» tiempo. (Tiempo valioso por lo bien pagado)
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