(OPINIÓN) Tigre: En muy pocos días un mejor país. Por: Álvaro Ramírez González
Definitivamente “el mico sabe a qué árbol se trepa”. En el nefasto mandato de Gustavo Petro, aliado del terrorismo, los bloqueos de vías fueron el pan de cada día. Transitar por las carreteras del país se volvió un calvario y el transporte de carga y pasajeros no solo se encareció bruscamente, sino se volvió una aventura sin seguridad, ni control, ni horarios ni nada.
La vía Buga-Buenaventura fue víctima permanente de esos bloqueos. Hubo miles de bloqueos en las carreteras colombianas; algunos de ellos duraron casi una semana.
La fuerza pública se limitaba a observar, y nunca bajo el mandato Petro hizo nada por quitar los bloqueos. Yo fui víctima de uno de ellos, y tuve que amanecer en un vehículo en el tramo Santa Marta - Fundación Magdalena.
Al final del perverso mandato Petro, hubo ya muchos incidentes como el de Floridablanca Santander, donde un grupo de camioneros machetes y varillas en mano, atacaron a los que cuidaban un bloqueo, los golpearon y retiraron ellos mismos los objetos que tapaban la vía.
Ese abuso miserable patrocinado por el propio Petro le costó a la economía nacional billones de pesos y una gran pérdida en su competitividad.
Con la llegada del tigre, los bloqueos terminaron. Petristas de la primera línea e indígenas han intentado en los primeros días del mandato de De la Espriella bloquear algunas vías y han fracasado. La respuesta inmediata y correspondiente de la fuerza pública los retiró de inmediato.
También han sido controladas las mingas que atemorizaron y llevaron el caos a muchas ciudades colombianas; se terminaron del todo los abusos por parte de esta población.
En el Congreso, el Pacto Histórico defiende a dentelladas las capuchas al tiempo que el gobierno del Tigre, con su fuerza parlamentaria, apura su prohibición. Finalmente, se tramita en el gobierno el libre acceso de la fuerza pública a las universidades.
La Nacional, la de Antioquia, la del Valle, la UIS, la Pedagógica y la Distrital entre otras, son hoy unas fábricas de adoctrinamiento terrorista y de producción de armas y explosivos.
Con estas decisiones frente a los bloqueos, las mingas, las capuchas y las universidades, el panorama de orden público y tranquilidad del país cambió drásticamente. Con el tigre Colombia es hoy mucho mejor país.
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