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(OPINIÓN) Cómo reconciliarnos entre los colombianos. Por: Luis Guillermo Suárez Navarro

El daño que este gobierno de izquierda le ha hecho a nuestro país es inmenso

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(OPINIÓN) Cómo reconciliarnos entre los colombianos. Por: Luis Guillermo Suárez Navarro

El daño que este gobierno de izquierda le ha hecho a nuestro país es inmenso, sembrando el odio, la división de clases y las alianzas con los terroristas del pacto de la Picota y de la cárcel de Itagüí y, más grave aún, ha concentrado su accionar doctrinario en las zonas más pobres y vulnerables, aprovechando su falta de educación e ignorancia, con una total ausencia de inversión pública y social, cooptada por la corrupción y la anuencia al caos del dominio indígena de varios territorios.

Como van las dos campañas de Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella con apoyos del centro y la derecha, en una lucha visceral por captar adeptos en las próximas elecciones, con un empate técnico cercano al 23% pero por debajo de la otra campaña del continuismo, aupadas por los erráticos informes de las encuestas, no hemos tomado conciencia de que el 66% de los colombianos coincidimos con los mismos principios y pasiones democráticas y que sería mejor unirnos alrededor de un candidato y definir acuerdos sobre lo fundamental con miras a realizar los correctivos que requieren la educación, la salud, la normatividad, la justicia y la forma como funciona el aparato del Estado, promoviendo valor por lo empresarial y la generación de riqueza de las instituciones, mediante el manejo consciente con personas bien formadas y con unos férreos principios éticos y morales

Si observamos los procesos del caos institucional y fiscal que está sucediendo en la ciudad de Nueva York con el nuevo alcalde comunista, lo han vivido, en Argentina, Cuba, Venezuela y ahora en Colombia, quien lo creyera, en donde se estableció el totalitarismo; el gobierno de este cuatrienio denominado del cambio, dirigido por un cuasi líder con bajos principios éticos y morales, rodeado de una serie de librepensadores, muchos de ellos ineptos en el desempeño de sus funciones, con un mensaje populista y una promesa de cambio, apoyados por unos grupos terroristas y narcotraficantes que les ha permitido amedrentar y generar temor entre la sociedad protegidos por la malograda Paz Total, pero con el propósito de imponer sus objetivos.

Todo este andamiaje que nos han montado ha traído como resultado un desastre fiscal y una división y odio entre clases casi irreconciliable, cuando la razón nos dice que el trabajo en equipo y el reconocimiento de las diferencias permiten formar comunidad que permitiría generar las condiciones para la generación de riqueza social digna para lograr un futuro mejor.

Colombia requiere de gente consciente de la realidad del país, una academia que forme personas y profesionales responsables, unos líderes políticos que piensen más en la sociedad que gobiernan que en su lucro personal, una sociedad libre de ideologías progresistas llamadas comunismo, que nos pretenden amedrentar con las marchas cooptadas por los violentos banderas de la muerte emulando en forma distorsionada al Libertador Bolívar, para implantar la continuidad del poder, como las ideas comunistas que propone el candidato del continuismo, ya fracasadas como nos lo ha demostrado la historia.

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