¿Estados Unidos bloquea a funcionarios del gobierno Petro tras tensiones diplomáticas?
Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos atraviesan una etapa de evidente tensión tras las recientes decisiones del gobierno de Donald Trump de restringir el acceso a visas para funcionarios del gobierno de Gustavo Petro, aliados políticos y hasta familiares cercanos.
Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos atraviesan una etapa de evidente tensión tras las recientes decisiones del gobierno de Donald Trump de restringir el acceso a visas para funcionarios del gobierno de Gustavo Petro, aliados políticos y hasta familiares cercanos. La medida responde a un episodio diplomático que causó gran malestar en Washington, cuando el Presidente colombiano prohibió el aterrizaje de aviones militares estadounidenses con migrantes deportados, obligando a su retorno, desde entonces, y pese a que se dice que el episodio fue superado, las evidencias muestran lo contrario.
Bloqueo de visas y presión política
Fuentes diplomáticas han confirmado a IFMNOTICIAS que, tras este impase, Trump ordenó directamente la revisión estricta y la limitación de visas para funcionarios del gobierno Petro, copartidarios y personas cercanas a su administración. Esta directriz se extendió incluso a congresistas colombianos, a quienes el gobierno estadounidense contactó para definir su posición política y medir su cercanía con la Casa de Nariño.
El impacto de esta estrategia fue inmediato. En el ámbito político colombiano, la presión ejercida desde Washington aceleró la decisión del Partido Liberal de distanciarse del gobierno, una definición que llevaba años postergada. La medida también generó preocupación entre sectores oficiales, pues aunque la suspensión de servicios consulares se revirtió y las visas volvieron a emitirse, estas ahora se conceden con extrema discrecionalidad y recelo.
“La orden es clara. Se revisa con lupa cada solicitud de visa de cualquier persona vinculada con el gobierno de Petro. No es un bloqueo oficial, pero en la práctica, las autorizaciones son excepcionales y tardan mucho más en procesarse”, aseguró una fuente en Washington.
El caso del coronel Carlos Feria
Uno de los casos más recientes que refleja esta nueva realidad en las relaciones bilaterales es el del coronel Carlos Feria, exjefe de seguridad del presidente Gustavo Petro y de la Casa de Nariño. Feria fue nombrado recientemente como agregado de Policía de la Embajada de Colombia en Estados Unidos, con sede en Washington. Sin embargo, su designación quedó en el limbo después de que, según las fuentes diplomáticas, el gobierno de Trump rechazara su solicitud de visa.
La negativa de Estados Unidos no pasó desapercibida. Feria ha estado en el centro de la controversia en Colombia debido a su presunta participación en el caso de las interceptaciones ilegales a la exniñera de Laura Sarabia, así como por su mención en la investigación relacionada con la muerte del coronel Óscar Dávila. La decisión de Washington de impedir su ingreso refuerza la impresión de que la administración Trump desconfía de la actual cúpula gubernamental en Bogotá. Ya había pasado con el excanciller Luis Gilberto Murillo, quien estando en Estados Unidos tras el incómodo episodio y presuntamente superado, fue llevado a un lugar aparte por mas de 3 horas a su regreso, pese ha haber estado reunido con miembros de La Casa Blanca en medio de la solución a problema generado por Gustavo Petro.
A pesar de las gestiones diplomáticas para insistir en la aprobación de su visa, las fuentes consultadas consideran improbable que la decisión sea revertida. De mantenerse esta postura, el coronel Feria no podrá asumir su cargo en Washington y el gobierno colombiano se verá obligado a buscar un nuevo designado que, pueda ser aprobado por los Estados Unidos.
Un distanciamiento evidente
Más allá de este episodio, el bloqueo progresivo de Estados Unidos a los funcionarios de Petro revela un deterioro en la relación bilateral, que si bien no se ha roto formalmente, se mantiene en un estado de evidente frialdad, sin que el presidente Petro, cese en sus comentarios contra Trump.
Las tensiones comenzaron con las críticas de Petro a la política exterior estadounidense y su negativa a colaborar con el retorno de migrantes deportados. Pero la situación se agravó con los insultos que el mandatario colombiano habría dirigido hacia Trump en redes sociales y en declaraciones públicas, generando un malestar que hoy cobra factura en la diplomacia.
A pesar de los esfuerzos por normalizar la relación, la administración Trump ha dejado claro que observará con recelo cualquier acercamiento con el gobierno Petro. Por ahora, el mensaje desde Washington es contundente: los funcionarios de Petro no son bienvenidos, y cualquier intento de estrechar lazos estará condicionado a decisiones estratégicas de la Casa Blanca.

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