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El crudo se dispara un 4% tras una nueva oleada de ataques entre Estados Unidos e Irán en el golfo Pérsico

El precio del petróleo repuntó con fuerza este lunes después de que Washington y Teherán intercambiaran nuevos bombardeos durante el fin de semana, en un pulso por el control del estrecho de Ormuz que amenaza con sepultar el memorando de entendimiento firmado el pasado 18 de junio. Irán insiste en que el paso marítimo permanece cerrado; Estados Unidos sostiene que sigue abierto y afirma que bombardea precisamente para mantenerlo así.

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El crudo se dispara un 4% tras una nueva oleada de ataques entre Estados Unidos e Irán en el golfo Pérsico
Foto: Archivo

Los mercados energéticos reaccionaron de inmediato a la reanudación de las hostilidades en el golfo Pérsico. El barril de Brent con entrega en septiembre avanzó cerca de un 4% hasta situarse en torno a los 79 dólares, mientras que el West Texas Intermediate con vencimiento en agosto subió alrededor de un 4,1% y se aproximó a los 74 dólares. Las cotizaciones habían caído por debajo de los 70 dólares a comienzos de julio, un nivel similar al previo al estallido del conflicto a finales de febrero.

El repunte se produjo tras un nuevo ciclo de ataques cruzados. El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó de una ronda de bombardeos contra decenas de objetivos en territorio iraní, entre ellos sistemas de defensa antiaérea, radares costeros, lanzaderas de misiles y drones, instalaciones navales y depósitos de munición. Según la versión estadounidense, la operación buscaba degradar la capacidad de Irán de hostigar el tráfico mercante en el estrecho.

La respuesta iraní alcanza a varios países del Golfo

Teherán respondió con misiles balísticos y drones contra bases estadounidenses situadas en terceros países. Medios estatales iraníes y agencias internacionales situaron los blancos en Kuwait, Baréin, Catar, Omán y Jordania. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica afirmó haber alcanzado la base aérea Príncipe Hasan, en Jordania, y aseguró haber destruido su centro de mando y control, así como hangares de aeronaves no tripuladas MQ-9. En Catar, las autoridades informaron de tres personas heridas, entre ellas un menor, por la caída de metralla. En Baréin, sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense, sonaron las alarmas antimisiles. En Omán, varios drones apuntaron a puntos de la gobernación de Musandam, una península que se adentra en el propio estrecho de Ormuz.

Un acuerdo en riesgo

El intercambio de fuego pone en cuestión el memorando de entendimiento suscrito el 18 de junio entre Washington y Teherán, un texto que debía abrir la vía a la reapertura del estrecho y al fin de una guerra iniciada a finales de febrero. Países mediadores han pedido a ambas partes que respeten lo acordado.

Por el estrecho de Ormuz circula más de una quinta parte del comercio mundial de petróleo, lo que convierte cualquier interrupción en un factor de presión inmediata sobre los precios. Analistas del sector advierten de que el tráfico de buques cisterna difícilmente recuperará los niveles previos a la guerra a corto plazo, debido a la incertidumbre sobre los términos del alto el fuego, al encarecimiento de las primas de seguro marítimo y al riesgo de minas en la zona.

La Agencia Internacional de la Energía ya había alertado de que una tensión prolongada podría retrasar la reconstitución de los inventarios mundiales de crudo y alterar el equilibrio previsto del mercado. Organismos multilaterales han señalado el riesgo de un repunte inflacionario global en caso de que la disrupción se sostenga en el tiempo.

Hasta el momento no se ha confirmado un balance oficial de víctimas mortales derivado de la última tanda de bombardeos.

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