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Rusia calificó como “agresiva” postura de la OTAN tras ser señalada como una amenaza para Europa

El Kremlin respondió a la declaración emitida durante la cumbre de Ankara, donde la Alianza Atlántica definió a Rusia como una amenaza a largo plazo para la seguridad euroatlántica. Moscú aseguró que esa posición obligaba al país a reforzar sus capacidades militares, tecnológicas y económicas.

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Rusia calificó como “agresiva” postura de la OTAN tras ser señalada como una amenaza para Europa
Foto: Cortesía

Rusia rechazó la declaración de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la que sus países miembros identificaron a Moscú como una amenaza permanente para la seguridad y estabilidad euroatlántica, y calificó esa postura como un acto de carácter agresivo.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que considerar a un país como adversario representaba una acción hostil y sostuvo que esa situación llevaba a Rusia a fortalecer sus capacidades internas para proteger sus intereses nacionales.

“Declarar a alguien adversario es, de hecho, un acto agresivo”, señaló Peskov en declaraciones entregadas a la televisión pública rusa. El funcionario agregó que Moscú continuaría impulsando su desarrollo tecnológico y económico para responder a lo que consideró acciones provenientes de la alianza militar occidental.

De acuerdo con el portavoz del Kremlin, la OTAN había mantenido una política basada en la confrontación desde sus orígenes, primero frente a la Unión Soviética y posteriormente frente a Rusia. Las declaraciones se produjeron luego de la cumbre de líderes de la OTAN realizada en Ankara, Turquía. Allí, los integrantes de la alianza emitieron una declaración conjunta en la que señalaron que Rusia representaba una “amenaza a largo plazo” para la seguridad y estabilidad de la región euroatlántica.

Durante la reunión, los países miembros también abordaron el fortalecimiento de sus capacidades defensivas, el aumento de los presupuestos militares, la modernización tecnológica y la cooperación en materia de seguridad.

Uno de los principales asuntos discutidos fue el respaldo a Ucrania. Sobre el tema, la alianza informó sobre un compromiso de asistencia cercano a los 70.000 millones de euros durante este año para equipos, apoyo militar y programas de formación, además de una previsión de mantener un nivel similar de ayuda durante el otro año.

La cumbre también estuvo marcada por las diferencias entre Estados Unidos y algunos de sus aliados sobre la distribución de responsabilidades dentro de la OTAN, especialmente frente al incremento del gasto en defensa y los compromisos económicos asumidos por los países miembros.

El secretario general de la organización, Mark Rutte, destacó durante el encuentro los avances para construir una alianza modernizada, con mayor participación de los países europeos y Canadá en coordinación con Washington.

Desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, también cuestionó las decisiones adoptadas durante la reunión y afirmó que el aumento de la militarización de la OTAN podía elevar los riesgos para la seguridad internacional.

Zajárova sostuvo que los países aliados justificaban el incremento de sus inversiones militares bajo el argumento de una amenaza rusa y afirmó que esa interpretación no correspondía con las acciones de Moscú.

La diplomática señaló además que las tensiones internas dentro de la alianza no habían desaparecido, pese a los acuerdos alcanzados durante la cumbre, y cuestionó la estrategia de fortalecimiento militar impulsada por los países miembros.

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