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Estados Unidos activa una nueva ola de aranceles y agita el comercio global

Washington aplicó desde el 1 de agosto un gravamen del 50 % a los productos brasileños y prepara para el 7 de agosto una batería de aranceles que alcanza a más de ochenta socios comerciales. La medida, justificada por la Casa Blanca con argumentos sobre “trabajo forzoso”, provocó rechazo diplomático, tensiones con la Unión Europea y nerviosismo en los mercados financieros.

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Estados Unidos activa una nueva ola de aranceles y agita el comercio global
Foto: IFMERAImagen procesada con IA

La administración del presidente Donald Trump abrió un nuevo frente en su política comercial con la entrada en vigor de aranceles que afectan a buena parte del comercio mundial. El primer golpe se materializó el 1 de agosto con un gravamen del 50% sobre los productos procedentes de Brasil, una de las tasas más elevadas impuestas hasta ahora por Washington a un socio de peso.

Según el Gobierno estadounidense, la medida responde en parte a la relación comercial que califica de “injusta” y en parte al proceso judicial contra el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, al que Trump ha aludido en repetidas ocasiones. La vinculación entre una sanción económica y un juicio interno en otro país ha sido señalada por analistas como un factor inusual en la política arancelaria reciente.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, respondió que su país no aceptará “ser tutelado por nadie” y anunció que activará la ley de reciprocidad económica aprobada por su Gobierno. “Si no hay negociación, la ley de reciprocidad se pondrá en marcha. Si nos cobra el 50%, nosotros les cobraremos el 50%”, advirtió el mandatario, que mantuvo abierta la puerta al diálogo.

Una batería de gravámenes para el 7 de agosto

El episodio con Brasil se enmarca en una ofensiva comercial más amplia. El 23 de julio, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos finalizó una tarifa que, según Washington, se apoya en preocupaciones sobre el “trabajo forzoso” y que cubre a más de ochenta socios comerciales. La mayoría de los países afectados quedaron sujetos a una tasa del 12,5%, mientras que un grupo de diecisiete economías que asumieron compromisos para prohibir las importaciones vinculadas al trabajo forzoso recibieron una tasa algo menor, del 10%, entre ellas Canadá, India, México y el Reino Unido.

Los nuevos gravámenes están previstos para el 7 de agosto y, de acuerdo con las cifras oficiales, los bienes de los socios afectados representan la mayor parte de las importaciones estadounidenses.

Rechazo internacional y sacudida en los mercados

La reacción internacional no se hizo esperar. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, calificó la decisión de “sorpresa negativa” y rechazó los argumentos sobre trabajo forzoso por considerarlos infundados. Diversos gobiernos cuestionaron el fundamento de las nuevas tasas y anticiparon posibles respuestas.

El anuncio también repercutió en los mercados. Según información difundida por medios financieros, las bolsas registraron caídas y el dólar se debilitó frente al yen, en una jornada marcada por la incertidumbre sobre el alcance de la escalada comercial.

El desenlace dependerá de las negociaciones que se abran antes de la entrada en vigor del paquete del 7 de agosto. Mientras tanto, la combinación de aranceles elevados, represalias anunciadas y objeciones diplomáticas configura uno de los focos de tensión económica más relevantes del momento a escala internacional.

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