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China alista el lanzamiento de Chang'e-7, su misión lunar más ambiciosa, para buscar hielo en el polo sur de la Luna

La Administración Nacional del Espacio de China ubicó en la plataforma del centro de Wenchang, en la isla de Hainan, un cohete Long March 5 que deberá poner rumbo a la Luna a la sonda Chang'e-7. La misión, compuesta por un orbitador, un módulo de aterrizaje, un vehículo explorador y una nave saltadora, intentará descender cerca del cráter Shackleton para determinar si existe hielo de agua accesible en las zonas de sombra permanente del polo sur lunar. La ventana de lanzamiento se abre el lunes 24 de agosto y se extiende hasta el 31 de agosto.

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China alista el lanzamiento de Chang'e-7, su misión lunar más ambiciosa, para buscar hielo en el polo sur de la Luna
Foto: IFMERA Imagen procesada con IA

Una arquitectura sin precedentes

Chang'e-7 es la séptima misión del programa lunar chino y la más compleja emprendida hasta ahora por el país asiático. A diferencia de sus antecesoras, integra cuatro elementos que operarán de forma coordinada. El orbitador permanecerá en torno a la Luna para cartografiar la superficie y servir de enlace de comunicaciones con la Tierra. El módulo de aterrizaje transportará los instrumentos científicos hasta el borde del cráter Shackleton, una depresión de unos 21 kilómetros de diámetro situada cerca del polo sur. El vehículo explorador analizará rocas y suelo en el entorno inmediato del sitio de descenso.

El cuarto componente concentra buena parte del interés científico. Se trata de una nave saltadora de seis patas y alimentación solar, diseñada para despegar desde la superficie, volar distancias cortas y volver a posarse. Su función será internarse en los cráteres profundos y en penumbra permanente, terrenos inaccesibles para un róver convencional. Según la descripción oficial del proyecto, ninguna misión anterior ha empleado un dispositivo de este tipo para entrar y salir de cráteres lunares.

El objetivo: caracterizar el hielo lunar

La existencia de agua en la Luna quedó establecida a lo largo de las dos últimas décadas. En 2009, la NASA hizo impactar deliberadamente una etapa de cohete contra un cráter en sombra y analizó la nube de polvo resultante, lo que aportó una de las confirmaciones más claras de la presencia de hielo. En 2020, la agencia estadounidense informó de que las moléculas de agua estaban más extendidas de lo que se creía. En 2023, la misión india Chandrayaan-3 obtuvo nuevas mediciones en el polo sur.

Lo que aún se desconoce es la ubicación exacta de esos depósitos, su profundidad, su estado físico y si resultan explotables. Esa es la incógnita que Chang'e-7 busca despejar. De existir en cantidades suficientes, el agua podría abastecer a futuras tripulaciones, refrigerar equipos y, mediante electrólisis, generar hidrógeno como combustible y oxígeno respirable.

Cooperación internacional y contexto

La misión transporta seis instrumentos aportados por Egipto, Baréin, Italia, Rusia, Suiza y Tailandia, además de un telescopio de la Asociación Internacional del Observatorio Lunar. Entre ellos figuran una cámara hiperespectral egipcio-bareiní, un espectrómetro del Observatorio Meteorológico Físico de Davos y un instrumento ruso para medir el polvo y el campo eléctrico en la superficie.

El polo sur lunar concentra hoy los planes de las principales potencias espaciales. China mantiene el objetivo de llevar astronautas a la Luna antes de 2030 y de establecer una estación de investigación con Rusia hacia 2035. El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe que cualquier Estado reclame soberanía sobre el satélite, aunque no resuelve de forma expresa la cuestión de la propiedad de los recursos.

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